La doble moral de las “troikas” haitianas y el canal del rio Masacre

Por Ángel Moreta

En artículos anteriores sobre Haití y las troikas y elites mulatas haitianas, hemos insistido en la permanente presencia de políticas de Estado agresivas y de doble moral con respecto a los gobiernos dominicanos.
Uno de esos artículos fue: “control hegemónico depredador de las elites mulatas haitianas”, de fecha 6 de abril 2018. Luego también publicamos otro con el título “las elites mafiosas haitianas explotan a su pueblo”, en fecha 20 de enero 2018.
También el artículo “el Estado haitiano fue convertido en “Estado canalla” por las troikas y elites del poder en Haití”, en fecha 29 de diciembre 2020.
En varios trabajos hemos analizado el fenómeno de que esos grupos de poder saquean inmisericordemente las donaciones y todas las ayudas nacionales e internacionales que provienen de los gobiernos europeos y latinoamericanos, entre ellos se destacaron los gobiernos de Venezuela y Cuba.
Pero también hemos resaltado la dominación estratégica que ejerce Estados Unidos sobre la sociedad haitiana desde más de cien años.
Una dominación silenciosa, económica, diplomática y política; y la doble moral de las troikas frente a los gobiernos dominicanos que viene precisamente del connubio con el Departamento de Estado norteamericano.
Pero lo mismo ocurre con los gobiernos dominicanos que en su mayoría han sido y son actualmente controlados y hegemonizados por los gobiernos norteamericanos. La doble moral con respecto a los intereses de la República Dominicana es una actitud agresiva, oportunista y sin principios; y los Estados Unidos domestican a los gobiernos dominicanos para que acepten la doble moral de las troikas y elites económicas y políticas haitianas.
La ayuda económica y financiera de los Estados Unidos dada a Haití supuestamente para ayudarlo con respecto a la miseria y la explotación inmisericorde de su pueblo, constituye una doble moral, pues el estado de pobreza y de precariedad alimentaria, de salud y educación, representa un insulto a todos los países del mundo.
La conducta irresponsable y cómplice de las “troikas” y elites políticas haitianas con respecto a su pueblo ha sido y es el desprecio, la traición y el robo con el apoyo de los Estados Unidos, que mantiene un estado de intervención y saqueo permanentes contra el pueblo haitiano.
Sin ese apoyo estructural, las “troikas” haitianas no se atreverían a desafiar con su doble moral al gobierno de la República Dominicana, como lo hacen continuamente, los gobiernos norteamericanos y la embajada en Santo Domingo, que amarran al Poder Ejecutivo y a la Cancillería para que acepten tranquilamente las consecuencias negativas de la doble moral de las troikas haitianas y el descabezamiento de la soberanía dominicana.

La construcción de un canal sobre las aguas del rio masacre

Desde hace unos meses las autoridades haitianas construyen unilateralmente en la frontera con la República Dominicana, de manera violatoria de la Carta de las Naciones Unidas, un canal para distribuir en su territorio a su manera las aguas del rio Masacre, cuyo nacimiento fluvial se encuentra en territorio dominicano.
La construcción aludida se realiza de manera inconsulta sin tomar en cuenta los convenios y tratados internacionales suscritos entre ambos países.
Es claro que una obra de infraestructura de esa importancia económica, realizada sin consultar a la República Dominicana, produce daños a los recursos naturales de ésta última.
Construir las troikas haitianas soterradamente esa obra de envergadura representa una actitud dañina también a la economía dominicana y a los recursos naturales; y sobresale el hecho de que esos grupos dirigenciales haitianos no dan muestras de escuchar o atender los legítimos reclamos y oposiciones de la Cancillería dominicana.
El gobierno actual dominicano, frente a esta conducta de fuerza, se encuentra compelido a reaccionar; pero la política hegemónica de los Estados Unidos lo tiene atrapado en un calabozo moral siniestro.
Y tal cosa ocurre sin tomar en cuenta las contradicciones que han surgido entre la cancillería dominicana y la Comisión Mixta Bilateral de la República Dominicana, ya que ambos pueblos han sido llevados a doblegarse ante la voluntad provocadora de las “troikas haitianas”.
En conclusión la República Dominicana está siendo actualmente víctima de una intervención total que procura doblegar la independencia y la soberanía del país. La República Dominicana, acorralada como esta, deberá aceptar pasivamente la construcción del canal aludido sobre el rio Masacre o reaccionar a todos los niveles, tal como hemos mencionado más arriba, es decir, a nivel diplomático, estratégico, político e internacional ante la ONU y el Tribunal Penal Internacional, amén de las medidas internas, tales como el retorno migratorio forzado y el incentivo al retorno voluntario por parte de las autoridades dominicanas.
A los oídos del Presidente de la República, Luis Abinader, le han susurrado y “sugerido” probablemente que deje las cosas pasivamente en su estado natural, permitiendo la desaforada y agresiva iniciativa de construcción del canal sobre el rio Masacre.
Casi con seguridad podemos decir que la diplomacia norteamericana le ha sugerido al gobierno dominicano que deje las cosas como están porque “Haití es muy pobre y necesita desarrollo y seguridad”; y necesita “estabilidad” a cambio del sacrificio de la soberanía dominicana.
Lo que debe hacer el gobierno dominicano

El gobierno dominicano debe tomar iniciativas inmediatas para contrarrestar la violación de su soberanía. Lo primero sería superar las contradicciones internas que debilitan su firme postura ante el grave problema de que aquí se trata.
Lo segundo es realizar una intensa campaña de esclarecimiento histórico, educativo e internacional que conlleve la concientización de la población dominicana en relación con las violaciones que realizan las troikas haitianas con respecto a los convenios y tratados internacionales suscritos por ambos países, entre ellos particularmente el tratado de paz y amistad perpetua suscrito en julio de 1929.
Lo tercero seria el inicio concreto de retorno migratorio, forzado si fuera necesario, para devolver a Haití importantes núcleos demográficos de no menos de cien mil ciudadanos haitianos mensualmente.
En cuarto lugar estaríamos ante la obligación del gobierno dominicano de desligarse un tanto de las estrategias económicas y políticas de Estados Unidos y vincularse activamente a un mundo multipolar, un mundo pluricéntrico, pluricultural, plurinacional con el fin de recuperar su soberanía y su independencia con respecto a sus intereses gravitacionales y distanciarse con respecto a los intereses de Estados Unidos y la embajada norteamericana en el país.
Y en quinto lugar, finalmente, desarrollar un programa estratégico de alcance territorial e internacional que permita construir un muro de defensa contra los enemigos históricos siniestros de la soberanía dominicana.
Es necesario comprender que EU es enemigo histórico de República Dominicana, ha intervenido nuestra sociedad de manera forzosa en tres ocasiones (1903, 1916 y 1965), sin contar con la debilidad y la doblez a que son llevados los gobiernos no nacionales dominicanos y su diplomacia no nacional para aceptar atropellos y violaciones como las que realizan permanentemente las “troikas haitianas”.
Nunca dichas “troikas” han recibido por respuesta un stop a la migración haitiana. Al contrario, lo que hace la migración es servir de válvula de escape a favor de dichos grupos corporativos, que dejarían de aumentar sus posibilidades de enriquecimiento y acumulación de capitales en la medida en que disminuya la presión demográfica y económica del gobierno haitiano.
Si el gobierno dominicano no se pone los pantalones en los actuales momentos, mañana será demasiado tarde. Si se baja los pantalones, también será demasiado tarde.

Por Ángel Moreta

 

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