La dictadura del mercado tocará el fin

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 27 de abril, 2020

Hemos dicho en artículos anteriores como se impuso el modelo neoliberal, el cual ha implicado la Dictadura del Mercado, a raíz de las negociaciones, una década después de que se iniciara la crisis petrolera en los años 70. Esa crisis, ya lo dijimos, implicó ganancias extraordinarias para los países árabes, producto de las ventas del petróleo. El secreto fue dejar de sacar dicha materia prima auxiliar de cualquier industria de los pozos, con lo que por motivo de escasez el precio se disparaba.

Tan sólo en el 1974, el segundo año de la crisis esos países tuvieron un superávit de 97,000 millones de dólares, el primer año que fue el de 1973 obtuvieron ganancias por 26,000 millones de dólares. Aproximadamente en un lustro, ya hemos dicho, que obtuvieron ganancias o superávit por más de 179,000 millones de dólares, mientras que los países subdesarrollados no exportadores y no productores de petróleo se endeudaron por más de 190,000 millones de dólares.

Para ese entonces, aun tratándose de  un grupo de países y no de uno solo, la cifra resulta ser muy grande, pues de los años 70 hasta hoy día el dólar se ha devaluado mucho. Hoy esa cifra no sería grande tal vez ni para un solo país, si se trata de un  país con una gran economía, pero los países árabes de aquel entonces no eran grandes economía y además el dólar tenía un gran poder adquisitivo y hoy no lo tiene.

Tal vez, al depositar parte del dinero en bancos europeos y norteamericanos: Eximbank de New York, Banco Alemán (segundo banco más grande del mundo con más de 80,000 empleados en las oficinas y sucursales en todo el mundo), Banco de Inglaterra y otros, las autoridades y los ciudadanos árabes al permitir hacer los depósitos y al hacer los mismos, no se daban cuenta de que el mundo caería en una trampa de la burguesía financiera y de la burguesía industrial de los países desarrollados.

No sólo el capital financiero hizo su agosto, al negociar las deudas con el FMI una parte importante de los países subdesarrollados, ya que las medidas inexorables exigidas por el Fondo permitían -al ser aplicadas- que los intereses del capital de las deudas contraídas con los bancos se pagaran, pero a cambio de la inopia y la indigencia en una franja importante de la población. Muchas gentes acostumbradas al consumo diario de las proteínas animales, tuvieron que dejar de consumirlas debido a la inflación.

Muchas empresas industriales en países como la República Dominicana tuvieron que cerrar y despedir el personal; la estampida de dominicanos y otros migrantes hacia países de desarrollados, como Estados Unidos o España, fue grande.

Aquella vez, hablamos de mediados de los 80 aproximadamente, cuando muchos países subdesarrollados como la República Dominicana negociaron sus deudas, la dictadura del mercado  se fue imponiendo. Así como se habla de una dictadura mediática se puede hablar de una dictadura del mercado. No es satisfacer necesidades humanas de lo que se trata, más es de que cualquier cosa se convierta en un valor de cambio, para los productores obtener una ganancia. Esa dictadura del mercado aplica no sólo para el capitalismo salvaje que hoy existe en casi todo el mundo, si no que aplica para el capitalismo de Estado que hoy existe en China.

Casi todo el mundo sabe que la mayoría de los productos industriales, especialmente de la industria de confecciones, tienen una literatura en inglés que reza: Made in China. Para el autor fue una sorpresa, visitando la super-tienda La Sirena, el ver un molino manual de moler carne magra hecho de material plástico. No le quepa dudas que decía: Made in China, pero pudo haber dicho que procedía de otro país. Ese molinillo no podía durar un tiempo significativo en uso, porque cómo puede resistir una pieza de ese material moliendo la carne.

A finales de los años 80, año 1989, ante la escasez y desabastecimiento de productos de la industria criolla en la República Dominicana, comenzaron a venderse productos de marcas importadas que antes no se vendían. Eso se debía a que fruto de las medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional en 1984, una parte de los industriales no podían comprar las divisas extranjeras para importar materias primas o no lo podían hacerlo en la cantidad suficiente para abastecer el mercado con sus productos.

Ese fue el caso de los lácteos y el aceite de cocinar. Se importaron quesos y leche en polvo europeos y norteamericanos. También se comenzó a importar mantequilla norteamericana, ninguno de esos productos se importaban antes de ese momento, antes por lo menos de las negociaciones, no sólo en nuestro país sino también en otros países subdesarrollados como el nuestro ocurría lo mismo. Fueron las negociaciones con el Fondo las que provocaron eso.

Una marca de mantequilla norteamericana, comenzó a ganarse  o a intentar ganarse el mercado nacional, la marca Parckay, que la vendía los supermercados en oferta, la cual rápidamente se oxidaba por que la vendían pasada la fecha de vencimiento. Se pretendió hacer creer que el producto se estaba vendiendo por debajo del precio a que se vende normalmente en su país de origen. Se hacía creer que se estaba haciendo un dumping con ese producto, pero era un falso dumping, porque ese producto estaba vencido, en Estados Unidos probablemente no se hubiese vendido.

En el caso de la leche Dos Pinos, una marca costarricense, luego de las firmas de tratado de libre comercio, se comenzó a vender en el país, pero cuando eso se hace aquí no hay necesidad de importar leche. Hoy no sólo viene leche pasteurizada líquida de Costa Rica, si no de Asturias y de otros lugares. Hace unos años, fruto de los acuerdos de libre comercio que implican desmonte de aranceles,  la marca Dos Pinos de Costa Rica comenzó a vender en el país una leche aquí de mala calidad, una leche con mucha  agua.

Esa es la dictadura del mercado. Una empresa procesadora de café exporta café dominicano de buena calidad sin procesar  e importa café de Vietnam para procesarlo y venderlo en el mercado local. Así como el coronavirus ha puesto en evidencia de que las AFP y las ARS deben ser estatales y no privadas y que la hegemonía de capital financiero ha tocado su fin, también pone en evidencia que la dictadura del mercado toca a su fin, porque ni las mascarillas y los guantes son de buena calidad, como tampoco las medicinas -en su mayor parte- son de buena calidad y muchas veces lo que hacen es deteriorar la salud de los pacientes.

Debe haber regulación estatal y debe terminar la dictadura del mercado y el capitalismo salvaje que nos ha impuesto el capital financiero.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

Anuncios

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar