La democracia y la libertad

Por Víctor Manuel Peña

No puede haber democracia sin libertad, pero dicen los periodistas dominicanos que los políticos dominicanos quieren una democracia sin libertad.

Esto es algo bien contradictorio porque la democracia verdadera no es posible sin la libertad.

Del Senado de la República ha salido un proyecto de ley que implica muchas reformas a libertades que ejercen los medios de comunicación, incluyendo las profusas y abundantes redes sociales, y también los periodistas.

La esencia de la democracia es el ejercicio de la libertad.

La democracia política no es posible sin la libertad.

Primero nace y aparece la libertad y luego con ésta los seres humanos construyen la democracia.

La dictadura y la tiranía son la antítesis de la democracia porque en ellas brilla por su ausencia la libertad.

El nacimiento de la libertad da paso al nacimiento de la democracia.

No puede haber construcción histórica de la democracia al margen de la construcción histórica de la libertad tanto a nivel universal como a nivel de cada nación.

Pero no puede haber progreso de la democracia sin el progreso de la libertad.

En una democracia tiene que haber libertad plena para que la gente se exprese y para que los medios de comunicación se expresen también.

En definitiva, sin libertad no hay democracia.

Ni en el Espíritu de las leyes de Montesquieu los poderes clásicos o tradicionales no suplantan ni sustituyen ni la democracia ni la libertad.

Ellos por el contrario son el producto y la expresión de la democracia y de la libertad y éstas sirven de base y para reforzar esos poderes clásicos.

Aparte de esos poderes clásicos, los grupos y los poderes fácticos o tradicionales de una democracia se nutre del llamado cuarto poder o poder de los medios de comunicación y ahora se habla del poder de la juventud o del poder de la gente.

Con el ajusticiamiento del tirano el 30 de mayo de 1961 nace la libertad y con ella comienza a andar la democracia dominicana.

Con el golpe de Estado del 25 de septiembre al gobierno del Prof. Juan Bosch se le asestó un duro golpe tanto a la libertad como a la democracia en nuestro país y en nuestra sociedad.

Los poderes clásicos están para fortalecer la democracia y la libertad, no para disminuirlas, por lo que hay que fortalecer todo lo relativo a la dignidad y el honor personal, pero sin lacerar el ejercicio de la libertad de expresión y difusión del pensamiento a través de las diferentes formas de expresión y difusión del pensamiento y de las ideas.

Es innecesaria e inútil una confrontación entre la democracia y la libertad o entre la política y los medios de comunicación.

Es hora de fortalecer la modernidad por lo que hay que fortalecer la relación entre la política, la democracia y la libertad.

Hay que fortalecer y ampliar el desarrollo, modernización y diversificación en el proceso de fortalecimiento de la política, de la democracia y de la libertad.

No hay ni debe haber ni puede haber oposición o desarrollo contradictorio entre la democracia y la libertad: los medios de comunicación son parte integral de la política, de la democracia y de la libertad.

 

AUTOR: DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la dirección central de la Fuerza del Pueblo (FP).

 

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