La Crisis en el País y el Mundo: ¿Hacia dónde Vamos con esta Crisis Sanitaria?

Por Francisco Rafael Guzmán martes 9 de junio, 2020

Los jefes de Estado están improvisando con las respuestas a la pandemia, no saben bien que hacer, ante un enemigo desconocido. Ese enemigo es ignoto por su patología, signos y  síntomas, pero también  por su etiología. No se sabe, a ciencia cierta, que fue lo que provocó que el coronavirus evolucionara hasta alcanzar la forma que denominan COVID-19. Hasta el momento hay especulaciones sobre la  evolución del virus. Hacia la República Popular China no han faltado las acusaciones de haber manipulado dicho virus, sobre todo por parte de Donald Trump y algunos de sus acólitos en la cohorte de áulicos, pero también las acusaciones hacia la RPCH provienen de Taiwán, pero es un asunto difícil de demostrar.

El virus pudo haber sido manipulado, pero si lo fue, demostrar eso va a ser muy difícil, aunque no es imposible que algún día llegue  a demostrarse. Ahora bien, si el virus fue manipulado en laboratorios instalados en territorios de la RPCH no significa necesariamente que sea responsabilidad de las autoridades de ese país. El virus pudo haber sido manipulado en China Popular por occidentales infiltrados, en caso de haber sido manipulado en dicho país, pero pudo haber sido manipulado por un rival oriental de la RPCH como lo es Taiwán. Sin embargo, lo importante ahora mismo es la consecuencia que está teniendo el virus sobre la economía y  la política, pero además la crisis sanitaria que se ha vivido con el virus. El problema es saber hacia dónde llegaremos con esta crisis, saldremos o no de ella, será diezmada la humanidad por la pandemia o solo morirá una minoría y en tal caso como será el futuro de la humanidad.

Hay evidencias de que los gobiernos, incluyendo el dominicano que aparentemente esta henchido de corrupción, tratan de manipular las informaciones sobre la pandemia. Buscan sacar provecho político y posiblemente algunos de sus funcionarios quieren llenar sus talegos. Además, podrían algunos gobiernos tratar de prolongar el periodo de su gestión que se va agotando, como en el caso dominicano, lo que puede estar ocurriendo en otros países. Esto puede desencadenar en una crisis política institucional de una gran magnitud, sin embargo, hay otros matices de la situación dominicana que la oposición dominicana elude hablar de ella. Se trata de la hegemonía del capital financiero, la cual ha entrado en una etapa de crisis en ciernes con la pandemia. El sistema sanitario  colapsó en todo el mundo, incluyendo en los Estados Unidos y los países desarrollados de Europa, pero aparentemente donde no colapsó fue en la nación más populosa del planeta: La República Popular China.

El capital financiero es el gran responsable, en connivencia con el gobierno, de todo el colapso de nuestro sistema de salud. De eso no hablan ni Leonel ni Abinader, ni tampoco hablan de eso el PRM y la Fuerza del Pueblo. Abinader no ha sido presidente, a diferencia de Leonel, él podría decir que no ha sido gobierno para que se le señale, pero él es un empresario y piensa como un empresario, por lo que es muy difícil que se atreva a  ir en contra de los intereses  de cualquier sector empresarial. Los empresarios sueñan con que la crisis sanitaria y la económica son de fácil solución, ni la una ni la otra tienen solución sin un cambio sistémico, porque ya se agotó el modelo neoliberal impuesto a partir de las negociaciones con el FMI. Es imposible que los sectores populares soporten ese modelo que reproduce en escala ampliada la pobreza extrema y la pobreza relativa, y que condena a la inopia a amplios núcleos de población. La hegemonía del capital financiero tendrá que ser barrida del planeta y ya hay sectores, como las mujeres y los jóvenes, que dan cuenta de que son la levadura para ese cambio, junto a los trabajadores asalariados, los chiriperos y las capas medias.

El capital financiero tendrá forzosamente que dejar su estado onírico y de vanidad, porque el futuro no es de los bancos privados, ni de las AFP y ARS privadas, ni de los paraísos fiscales. El futuro no es del negocio de monedas extranjeras y la especulación con ese mercado. El futuro inmediato será el de la producción limpia, el de la protección del medio ambiente y el de protección a la salud de la ciudadanía. Ese cambio es sistémico, aun cuando no llegue a barrer las relaciones capitalistas de producción, porque el estado de conciencia social no soportaría la ruptura con todas las formas de propiedad privada sobre los medios de producción y de circulación, pero rompe con el modelo hegemónico de dominación. El Estado ya no será el mismo, el Estado regulará la economía y no el mercado.

Las luchas sociales en el mundo van a barrer con el ese modelo económico de capitalismo salvaje, instaurado por el Fondo Monetario Internacional hace más de tres décadas. Hay empresarios que se han dado cuenta de que ese modelo instaurado por el FMI no es viable, condición que se ha visto agravada por el fenómeno natural de la pandemia. Entre los jóvenes hay un alto nivel de conciencia social, muchos de los cuales ven insostenible el modelo económico y la necesidad de un cambio, un cambio que acabe por lo menos con la hegemonía del capital financiero.

La raigambre de la lucha de los jóvenes por una vida digna, las mujeres por iguales salarios y   de rechazo a la violencia en su contra, los trabajadores asalariados por  salarios justos, libertad sindical, seguro de salud y pensiones, reside en situación extrema de injusticia que genera la hegemonía del capital financiero privado, condenando al hambre a amplios sectores de trabajadores y a las capas medias. Ahora bien, pese a la era digital que vivimos, la necesidad de la eclosión y resurgimiento del asociacionismo se plantea para ese cambio. La misma pandemia ha evidenciado la necesidad de un interaccionismo presencial, para la toma de decisiones, en toda la población humana, porque desde las redes y plataformas digitales no se pueden decidir tantas cosas, para el cambio social. Es  como el absurdo  de quienes pretenden que todo el trabajo humano sea reemplazado por la robótica, siendo el trabajo una necesidad de la biología humana.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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