La crisis de partidos  en RD

Por Daygorod Fabián Sánchez

A raíz de los pactos subrepticios que llevaban a cabo las agrupaciones políticas para sostener en el tiempo su estado de bienestar, la población comenzó a identificar a estas como los causantes de sus malestares ciudadanos.

En Venezuela Acción Democrática y COPEI y su desmembramiento social y político continuo fue llevando a la población al hastío hasta que un hombre, Hugo Chávez, y su partido Quinta (V) República aprovecharon ese cansancio y lo transfirieron a votos.

En Perú el aprista peruano, del difunto Alan García y sus desmanes dieron paso al fujimorismo.

Lo que se criticaban tanto de la dictadura familiar de los Somoza, en Nicaragua, terminó siendo el pan de cada día del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Daniel Ortega, aplicándosele la frase: Muere siendo un héroe o vive lo suficiente y te conviertes en un vilano.

Todos estos acontecimientos terminaron socavando los sistemas políticos de América Latina y sus partidos.

República Dominicana no podía ser la excepción. Al morir el líder y caudillo Joaquín Balaguer se lleva con él, a la tumba, al Partido Reformista Social Cristiano (PRSC). Los que quedaron se convirtieron en cabilderos de posiciones públicas y en personajes que parecen nacieron con el presupuesto nacional escrito en sus actas de nacimiento.

Al dividirse el PRD y formarse el PRM, se le echó la culpa a Miguel Vargas, pero la realidad es que esto solo formó parte de un proceso que se había tardado en llegar a República Dominicana. El PRD, al igual que el PLD, era de los pocos partidos del siglo pasado que no habían sucumbido ante el fenómeno impostergable de la desaparición.

Leonel Fernández que es un estudioso tanto de lo nacional y de lo internacional, sabía perfectamente que ganase o perdiese las primarias o posteriormente la presidencia de la República, esa crisis llegaría al PLD, como parte del cierre de un ciclo histórico.

Me parece que en el PLD no han comprendido esto. Igualmente en el PRM.

La velocidad del desencanto ya no es relativa, es más rápida ante las grandes expectativas generadas y la falta de cumplimiento de esas expectativas por parte de la clase política.

Si no reaccionan a tiempo tendremos una de dos: volveremos al pasado con referentes políticos o tendremos un outsider, proclamado como supuestos salvador de todos.

Por Daygorod Fabián Sánchez

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