La crisis de los pollos

Por Manuel Hernández Villeta martes 14 de enero, 2020

La crisis del pollo tiene que ser enfrentada de inmediato. Fallo la prevención. De repente aparece un brote que  las  mismas autoridades encuentran inconvenientes en tipificar. Se necesita una declaración conjunta de los ministerios de Salud y Agricultura, donde se informe sí se puede consumir la carne de pollo sin inconvenientes  para la  salud.

Los informes preliminares son que la peste de los pollos no afecta a los humanos. Son versiones emitidas por infectologos que han sido consultados por medios informativos. Se necesita la versión oficial, en rueda de prensa, y con los ministros de la Salud y el Agro.

Fallo la acción preventiva. Muy en especial la crisis está en las pequeñas granjas, y las  que laboran si un amplio respaldo tecnológico y de sanitaristas. La carne del pueblo ahora mismo está lejos de la mesa.

Los culpables por la falta de orientación y planificación tendrán que ser encontrados a su tiempo. Ahora no se puede perder tiempo en eso. Lo que hay es que buscar una corrección inmediata. Se debe continuar la línea de vacunación de los  llamados pollos bebes.

Tienen que haber inspectores especiales del ministerio de Agricultura que visiten las granjas avícolas periódicamente, y vigilen la aplicación de las  medidas sanitarias. Si hay fallas en los protocolos de seguridad, entonces esa pollera tiene que ser cerrada de inmediato.

Si la carne que más consume la población es de pollos, y llega un brote  que todavía no ha sido convenientemente tipificado, una parte considerable de la población dejara de consumirla, al igual que los huevos.

Vendría una crisis económico irrecuperable para los pequeños productores de pollos, que son los más afectados por esta situación. Ya a esos a criadores y vendedores se les cayó el negocio, a raíz de la crisis haitiana y el cierre de mercados.

Los sectores oficiales deben actuar con transparencia y tomar el control de esta situación. Disponer vigilancia total en los criaderos de pollos. Lo primero es salir de la crisis. Luego, hay que ver las pérdidas de los pequeños productores, y ayudarlos.

Hay que vigilar los precios de los pollos. Podrían desplomarse o ser aumentados. Todo depende del manejo de la situación. Los grandes productores, que distribuyen en todo el país y Haití no han enfrentado problemas, y ellos pueden capear la crisis. Pero los pequeños  corren la misma suerte de sus aves.

Esta situación solo tiene un nombre: una política  deficiente para hacer frente a los problemas de la agropecuaria. Todos son culpables, los pequeños productores y el ministerio de agricultura. Las soluciones tienen que ser conjuntas.  Hay que mantener el suministro a los consumidores, sin que se aumenten los precios. Con toda la confianza y la seguridad necesaria, los huevos y los  pollos tienen que volver a la mesa dominicana. ¡Ay!, se me acabo la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

Anuncios

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar