La crianza como fundamento en la educación

Por Carlos Martínez Márquez lunes 3 de julio, 2017

‘’No les evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida, enseñadles más bien a superarlas’’. Louis Pasteur

No existe algo tan propicio al margen de la educación como la de criar a nuestros hijos de manera ortodoxa. Enseñamos lo que no se puede resaltar como bueno, lo que sería incorrecto, y a lo que es bueno, decirles simplemente, el valor que tiene la integridad ética y moral, en el individuo, con un auténtico peso específico, que le dará sostenibilidad durante toda su trayectoria de cara a la sociedad.

La sociedad en la medida que evoluciona en el consumismo del conocimiento, al acceso de las tecnologías, a la obtención de herramientas tan poderosas como el internet, a los dispositivos de comunicaciones sofisticadas y a las transculturas que invaden la ingenuidad de los jóvenes, tratan de socavar la génesis del producto domestico que desde principio, reciben por parte de sus progenitores. Hoy día, tenemos el reto de generar una conciencia reproductiva de esa ética que promovemos en los hogares, para evitarles que la anarquía destroce, el sentir responsable, de enfrentar el futuro sin mayor contratiempo.

El Estado y la sociedad tienen el mismo nivel de responsabilidad, para empoderarse del  desarrollo y la integridad del individuo. Hay una parte responsable del Estado en cuanto a la inversión que debe realizar para la educación y generar una dinámica en cuanto a la economía del conocimiento; y por otra parte −la sociedad − hacer sus aportes de vigilancia, en cuanto a la inversión de valores, que se originan de la familia, como producto terminado, para que los hijos inicien un camino pulcro, de emprendurismo e independencia.

Soy un soñador de que las cosas mejoren en nuestra sociedad. Estamos envueltos en una vorágine de entuertos, que afectan el desempeño, y desenvolvimiento de los  aspectos socio-económicos,  para transferirlos al ente ciudadano, de que la falta de oportunidades para enfrentar los avatares de la vida no les generen presiones Sico-sociales, y que sus valores no se deterioren por el desconsuelo y falta de aliento, tras la búsqueda de una vida digna y decorosa. Hoy día estamos viendo como la familia se aparta de esos principios básicos, de aquellos valores que nacen en los hogares, para propiciar un clima de paz y de sustento ético y moral.

La sociedad debe estar involucrada en el proceso integral y evolución de los hijos; así nos evitamos males sociales en el futuro, para no tener que estigmatizarlos como ‘’Ovejas negras’’, cuando se pueden hacer los correctivos a tiempo. El Estado lo conforma la sociedad y la familia: el buen comportamiento de ambos elementos, son el orgullo de vivir en un país ejemplar. Sin esos aditivos somos una sociedad fallida y un Estado fallido.

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