La coyuntura política-electoral 2024

Por Francisco S. Cruz martes 31 de mayo, 2022

Aún faltan muchas piezas del rompecabeza-electoral que se está armando o configurando de cara a la coyuntura sociopolítica 2024, pero hay algunos indicios que nos podrían facilitar coordenadas o aproximaciones apriorísticas o empíricas que, en todo caso, no invalidan o descalifican a quien se aventure a dejar, ahora, plasmados algunos posibles escenarios, así sea a modo de especulación -en base a la observación-, algunas narrativas y estrategias buenas o malas. En fin, que cada uno puede, obviando sesgos o vulgar parcialidad, echar las cartas….

 

De nuevo, y como desde hace un año, me reitero.

 

Preciso que, por unas series de razones -políticas, históricas y hasta generacional-, está planteada, de cara a 2024, una polarización política-electoral PRM-PLD (que no es de bolsillo, es decir, que no es definitiva, pues, el PLD, día a día, debe reafirmarla), que el debate electoral; aunque se quiera manipular, en termino de percepción pública, no será de figuras sino de maquinarias electorales (de partidos; disminuidos, desacreditados o en crisis, pero de “aparatos”, pues, el electorado, quiérase que no, hará una comparación referida a lo que tenía -antes de 2020- y lo que tiene ahora, y esa escueta evaluación será de dos siglas PLD-PRM); y finalmente, la razón histórica: 2024, probablemente, cierre de un ciclo de gravitación electoral -Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina-. Dije electoral, no político, pues los tres, a menos que no irrumpa lo que esta latente, pero casi improbable (un outsider) -de cara a 2024-, seguirán gravitando.

 

Como en las ciencias sociales no hay, ni puede haber verdades absolutas, podríamos inferir que, de los tres liderazgos anteriores, uno, que insiste, tendría la posibilidad de “volver” siempre y cuando el azar o una cierta inmovilidad-jerárquica pendeja del PLD -sobre todo, de algunos que pujan improbable alianza PLD-FP, obviando el proceso-consulta octubre-2022-, consciente o no, la facilite o que, el desmadre del PRM se proyecte tan catastrófico, de cara al 2024, que las próximas elecciones mas que un escenario de tendencias, alianzas y pronósticos aproximativos se nos presente como tierra de nadie o donde todos los parámetros científicos-metodológicos -de las ciencias sociales- hayan colapsados; y esa figura o liderazgo termine, por azar o no cierre de ese ciclo político-electoral y generacional, perpetuando, lamentablemente, “la fábrica de presidentes” de un solo modelo.

 

Sin embargo, lo que se vislumbra, de cara a la coyuntura política-electoral 2024, es la conformación de dos bloques o frentes -de alianzas y pactos-: PRM-PLD. Ello así, y muy a pesar de que el PRM -y sus líderes lo olvidan- es un partido en construcción; y que el PLD aunque no luce, del todo, compactado o en movimiento (todos a arriba), al unísono, arriba, no hay duda que logró, en el poder, dos fenómenos tangibles: cambió, en término de infraestructuras y crecimiento económico sostenido, el país y, quiérase aceptar o no, impactó, a pesar de errores, extravíos e inobservancias, toda la geografía humana (la vida de la gente y su interrelación con el medio ambiente y las instituciones) a través de políticas públicas focalizadas en cerrar brechas sensitivas de la agenda histórica-social acumulada -marginalidad, pobreza extrema, analfabetismo y empoderamiento de grandes franjas excluidas, por décadas, de la gestión pública-).

 

Y es eso último, lo que se quiere obviar en algunos “análisis” periodísticos tendenciosos en aras, o más bien, interés de imponer o instalar, en la conciencia colectiva, la narrativa de que la coyuntura política-electoral venidera se debatirá en función de figuras o liderazgos, sencillamente, para compensar la ausencia de una maquinaria electoral y el hecho de que, hasta ahora, no ha habido una ruptura que indique que, la polarización PRM-PLD-, haya sido rota…, a menos que estemos hablando de narrativas periodísticas  artificiosas y de una estrategia oficial de escoger al “adversario” en una estratagema demasiado descifrable y que ya tuvo su momento: alianza PRM-FP 2020, obviando que segunda parte nunca fueron buena. Pero ¡allá ellos!

 

Y es que una ola social -la que llevó al PRM al poder- y un encono -alianza PRM-FP-2020-, resulta difícil sostener sin realizaciones macroeconómicas, de infraestructuras e impacto social… (porque aún esos son los parámetros o índices -establecidos por organismos internacionales- que miden el crecimiento económico-humano y los avances institucionales de un país cualquiera). Además, la historia, buena o mala, de los partidos políticos que ejercen el poder no se pueden borrar, adjudicar o fraccionar en beneficio, coyuntural-exclusivo, de una figura o un líder, a menos que no estemos hablando de un dictador, de un mesías, “ungido” o predestinado….

 

Por: Francisco S. Cruz

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