La constructora de puentes

Por Ruddy De Los Santos

Construye puentes pero no es ingeniera.

Es ex presidenta, ex vicepresidenta, ex ministra, ex secretaria general de una organización multilateral latinoamericana y una orgullosa nativa de la ciudad de Cuenca en Ecuador.

También es abogada, doctora en jurisprudencia, maestra, periodista, escritora, activista por el clima, los derechos humanos y en especial los de las mujeres… y miembro de organizaciones internacionales de gran relevancia.

Pero sin duda, lo que mejor la define es su habilidad para tender puentes, fabricar alianzas, compaginar voluntades y abrir diálogos entre interlocutores enfrentados, como puede verse cuando se analiza su dilatada hoja de vida.

Rosalía Arteaga, Expresidenta de Ecuador.

Se llama Rosalía Arteaga Serrano y presenta su candidatura a la Secretaría General Iberoamericana, en una elección que debe cristalizar esta próxima semana en República Dominicana

En muchos de los foros en los que ha intervenido últimamente con motivo de esa candidatura, Arteaga desgrana los que, es su opinión, son los temas fundamentales que deberían abordarse en el espacio común iberoamericano, representado por diversas organizaciones, cuya cabeza de puente es la Secretaria General Iberoamericana, a cuyo máximo cargo aspira, y para lo que según parece, cuenta cada vez con más apoyos para obtener el consenso que es la forma en que esta organización elige sus cargos.

Se habla incluso en ambientes diplomáticos, que de los candidatos que concurren, es la que podría obtener el voto de países situados en zonas distantes del espectro ideológico, porque seguramente es la única capaz de sentar en la misma mesa a los 22 miembros y conseguir que dialoguen y lleguen a acuerdos en las cosas que les unen, que son muchas más de lo que parece a priori.

Estos temas tienen como denominador común, el diálogo continuo, permanente, discreto y sin líneas rojas, como única herramienta capaz de resolver con tiempo y mimo, la agudizada separación que vive el continente.

Habla de educación, tema al que ha dedicado mucho esfuerzo a lo largo de su vida. De cambio climático y sostenibilidad, y de la enorme trascendencia que ese tema tiene para los países de la región.

Se ocupa especialmente de la inmigración, sus dramas y consecuencias, de los jóvenes y sus desesperanzas que les llevan al abandono escolar y a integrarse en organizaciones criminales. De las mujeres y las niñas y su necesidad de seguridad, igualdad y oportunidad.

Trata de la pandemia, de las carencias en la investigación y de cómo la solidaridad y la cooperación bien llevada, salva vidas.

Tampoco se olvida del mundo empresarial, y su papel fundamental en la creación de empleo sostenible y de calidad.

Y hace con sus palabras, un canto de esperanza al valor de las gentes de Iberoamérica, a su creatividad y resiliencia.

Una candidata, en fin, que no dejo a nadie indiferente.

Toca fibras sensibles, mete suavemente el dedo en algunas llagas que padece ese espacio y demuestra sobre todo una capacidad de empatizar con las ideas de los otros que es probablemente, la única receta viable para desencallar y acercar esos dos polos en apariencia irreconciliables en los que está sumido el continente.

Si al final es elegida para ese cargo tendrá el arduo trabajo de potenciar que la organización sea un crisol discreto y eficaz donde converjan posturas, y salgan acuerdos que ayuden realmente a mejorar la vida de los ciudadanos y tendrá que probar que esa estructura multilateral, la única realmente seria y con potencial que une a toda Iberoamérica, tiene algún valor y no sea una más en el grupo de los foros internacionales estériles en donde se miran el ombligo, se dan palmadas a la espalda o se tiran los trastos a la cabeza sin ser capaces de resolver los problemas que de verdad preocupan a la gente.

 

 

POR RUDDY DE LOS SANTOS

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