La Constitución frente a la ética y los valores

Por José Núñez jueves 20 de junio, 2019

La Constitución, nuestra Carta Magna, la Ley Sustantiva o ley de leyes, ya no es un documento secreto para nadie en el país, y qué bueno, independientemente de que usted sea un intelectual, un obrero o un motoconcohista, y hasta de «los hijos de machepa».

Esa ley que está para ser la base primordial de todos y para todos en la sociedad, para de ese modo poder vivir en buena unidad o convivencia, con el correspondiente respeto mutuo y el de cada uno, para que quien o quienes las transgredan, paguen las consecuencias de sus actos.

Eso sí, en cualquier tipo o clase de Constitución existen en su esencia dos variables indispensables, que son; la ética y los valores, son algo así como condiciones sine qua non que deben primar, las cuales van  fundamentadas según la sociedad de que se trate, o sea, de su cultura; «que no es más que la forma de vida de los pueblos».

Entonces, al ser definida la ética como, «un conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida…», es decir, que abarca desde lo social, lo económico, lo profesional, en los protestantes, para los cristianos… y obviamente, en la actividad política.

Mientras que los valores «son aquellos principios, virtudes o cualidades que caracterizan a una persona, una acción o un objeto que se consideran típicamente positivos o de gran importancia por un grupo social».

Es decir, se plantea que los valores son aquellas cualidades que se destacan en cada individuo y que, a su vez, le impulsar a actuar de una u otra manera porque forman parte de sus creencias, determinan sus conductas y expresan sus intereses y sentimientos.

En este mismo contexto, se afirma que los valores definen los pensamientos de las personas y la manera en cómo desean vivir y compartir sus experiencias con quienes les rodean. Por eso es que existen un gran número de estos valores y también sus escalas.

De ahí es que hay valores éticos y valores morales, donde estos últimos pueden modificarse a lo largo del tiempo, mientras que en el nivel de escala, los tenemos generales y específicos, cuyo orden de importancia varía en cada individuo o grupo social. Pero independientemente de la clasificación, división o posicionamiento de los valores, sus  cambios deben ser para el bien o en pro de lo positivo.

Por lo tanto, al citar la escala de valores, nos indica que existe un sistema de éstos jerarquizados en el que se priorizan unos por encima de otros cuando se presenta un conflicto.

Lo expuesto en el párrafo anterior, es precisamente el tema que viene a colación en el caso dominicano de la actual coyuntura político-electoral, porque la situación conflictiva entre los peledeístas tiene a toda la población con altos niveles de expectativas, en ascuas.

Todo se explica, por ser el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) el que está en el Poder, además es el mayoritario, también controla casi todos los poderes del Estado, y al estar las cosas en unos niveles de enfrentamientos tan ácidos entre las facciones danilistas y leonelistas, como nunca antes post muerte (en noviembre de 2001) de su líder y fundador, el profesor Juan Bosch, las cosas se han puesto de armas a tomar.

Estos con muy pocas o ningunas experiencias de choques internos en las últimas dos décadas, ha provocado que la incertidumbre con sus comentarios y conjeturas, se expandan en todo el territorio nacional, especialmente entre los morados, a tales extremos, que ronda el fantasma de la división, lo está acechando.

Es que muchos no entienden, a pesar de habérselos preguntado en inúmeras ocasiones ellos mismos, qué como el PLD que ha dado cátedras de cumplimiento y respeto a las reglas legales, firman un acuerdo a su más alto nivel orgánico operativo, donde rubricaron todos frente al país, y no conformes; lo notarizan, lo llevan a la Junta Central Electoral y al Tribunal Superior Electoral, también lo pusieron a circular tal cual un panfleto, pero hoy, después de estar prácticamente vencido el tema principal, aspiran desconocerlo o incumplirlo.

Entonces ahora, hombres de Estado, con experiencia y por demás, varios son abogados de larga data, que representan instituciones públicas que deben estar ligadas a las buenas prácticas administrativas, no se les ve bien estar forzando y algunos decir ligeramente, donde la mayoría con su silencio en el CP los apoya, que el citado acuerdo; «no procede», «que es injusto, violatorio», «que es contra una sola persona», hasta que «eso fue un atraco», en fin, todas las barbaridades habidas y por haber han caído sobre el citado acuerdo del año 2015.

Aunque el único tema que realmente les interesa a los reeleccionistas, que les importa y que ponderan, además de quedarse en el poder, es que se cambie el artículo 124 de la Constitución con el anexo del párrafo transitorio de la Espada de Damocles del nunca Jamás.

De paso, a la Constitución, entre los peledeístas reeleccionistas, la tienen como lo menos frente a sus intenciones de seguir controlando el erario.

Vociferan a los cuatro vientos, que la Constitución dice su forma de como modificarse, ignorando que esa misma forma en coyuntura como las actuales, la Carta Magna la califica de anti ética y anti valores, especialmente cuando es para un beneficio directo y automático.

Es que, además de aspirar a cambiarla sin el consenso de lugar, de espalda a la población, y cuando se acaba el tiempo del mandato, precisamente, producto de una modificación a la ley de leyes en el año 2015, ésta se podría salvar de ser modificada, porque ahora depende de la actitud de no ceder para ser cambiada, de los que son menos internamente en el Congreso, y los otros, también, los menos congresualmente, los de la principal competencia externa al PLD, pero que junto a esa minoría morada anti reeleccionista, son los determinantes para garantizar el respeto constitucional.

Con todo y ser el PLD el partido de Juan Bosch, simplemente, los que gobiernan hoy, con  sus intenciones de modificar la Constitución, están decepcionando a muchos, ya subió al 75% el rechazo, y los pueblos observan, luego, en el corto, mediano o largo plazo; se la cobran…

Hoy más que nunca es necesario recordarles a los peledeístas, repito, he dicho, a los peledeístas, las siguientes sentencias bíblicas, «…Y si  una casa está divida contra sí misma, tal casa no puede permanecer». Marcos 3:24-25. Entonces como se sabe ya como muchos de ustedes en el PLD están pensando y actuando, debemos puntualizarles: «Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae». Lucas 11:17

Danilo Medina, demuestre lo que generalmente ha hecho; crecerte frente al momento político, en definitiva, a la  hora de la verdad, el hombre carga solo con sus acciones, y la gran mayoría de los favorecidos interna y externamente, serán tus grandes críticos.

 

Autor: José Núñez

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