La comunicación política cambio

Por Leonardo Gil lunes 3 de julio, 2017

A partir de 1989, con la caída del muro de Berlín, las ideologías políticas inician un tortuoso camino hacia una crisis sin precedentes. Se comienza a evidenciar una ausencia de ideas en el ámbito del poder, que hoy día está afectando al sistema de partidos políticos y a toda la clase política de América Latina. Los partidos se quedaron sin fundamento teórico, sin diferencias sustanciales; con baja credibilidad, desconectados de la sociedad y sin acciones específicas.

Hoy día los partidos viven cuatro grandes crisis en paralelo:

1-   Crisis de confianza: más del 82% de los ciudadanos tienen poca o ninguna confianza en los partidos políticos,

2-   Crisis de identidad: el 91% de los ciudadanos perciben que todos los partidos son iguales,

3-   Crisis de ideas: el 86% cree que muchos partidos han renunciado al deseo de presentar un proyecto definido de sociedad; la discusión ideológico-pragmática ha desaparecido casi absolutamente,

4-   Crisis de representación: el 83% de los ciudadanos creen que los partidos han olvidado como relacionarse con la ciudadanía y que solo aparecen en periodo electoral.

 

Los políticos parece que aún no se dan cuenta que el mundo cambió desde que se fundó el Estado-Nación hasta hoy, y que los partidos políticos son instituciones que se fundaron hace más de 200 años, para una sociedad totalmente distinta a la nuestra y sin embargo, es muy poco lo que han cambiado los partidos hasta hoy. La sociedad va a saltos y es imperativo reinventar los partidos y la clase política, de otro modo están compelidos a desaparecer, tal y como los conocemos hoy.

Estamos en la era de la información, con una sociedad conectada y en presencia de una tecnología que ha cambiado la economía y la política, que cambió la forma en que trabajamos, la forma en que nos relacionamos, la forma como estudiamos, la forma como protestamos, la forma como comercializamos, la forma como nos comunicamos; en fin, ha cambiado prácticamente todo, incluyendo la forma de cómo se ejerce el poder y de cómo debe ser la relación gobierno y gobernados. Esa tecnología es la internet, esta ha traído un gran despertar ciudadano, una forma diferente de comunicar, un cambio de paradigma que está atravesando todos los órdenes de nuestras vidas.

Y frente a ese gran cambio, la gran materia pendiente está en la clase política que ha evidenciado cierta resistencia a ese cambio. Ya no se trata de que la gente entienda a los políticos sino, de que los políticos entiendan a la gente, de que las escuchen de verdad, de interactuar con los ciudadanos.

El mundo cambió, la comunicación con el ciudadano cambió, la comunicación política cambió; pero los partidos siguen siendo los mismos. Estas organizaciones están llamadas a ser más democráticas, más cercanas, más creativas y más transparentes o corren el peligro de sucumbir, ante nuevas corrientes sociales en ascenso.

Las redes sociales están ejerciendo cada día un mayor influencia en el ámbito político, la sociedad se vuelve cada vez más informada y más crítica. Pareciera como si los partidos políticos y los políticos  tradicionales no llenaren las expectativas de los electores.

Y en tales circunstancias, se podría generar un voto de castigo, un voto factura, un voto populista, un voto anti sistema. Y ello puede ser muy peligroso para la sociedad, porque correríamos el riesgo de que cualquier inexperto o tirano tome las riendas del Estado, resultando finalmente, el remedio más grave que la enfermedad.

En realidad, esto es solo una “voz de alarma”. Una lectura parcial de esa máxima socialista que sostiene que: “en política, diez años de historia se pueden condensar en unas pocas horas de agitación, descontrol y acción dirigida de las masas votantes; y de igual manera, un proceso casi instantáneo, pudiera prolongarse por años de incertidumbre.

Lo que ahora nos parece una utopía, pudiera resultar posible, Ejemplos tenemos de sobra, el “Que se vayan todos“ un lema surgido espontáneamente en el curso de las protestas populares, piquetes y cacerolazos  que caracterizaron la crisis de Diciembre del 2001 en Argentina, provocando la renuncia del Presidente Fernando de la Rúa.  Con #OccupyWallStreet, que surge como una idea lanzada a través de una lista de correo electrónico haciendo un llamado a la protesta después de la crisis económica de 2008-2011 que dejo a muchos países al borde de la banca rota y altos índices de desempleo, y esto fue por todos los pueblos creciendo como bola de nieve.  el 15-M de España, la primavera Árabe en el norte de África. Anti sistemas como Hugo Chávez en Venezuela, Donald Trump en USA, Emmanuel Macron en Francia y un largo etc.

Es hora de reinventar los partidos y de reinventar la clase política.

 

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