La Coincidencia entre Mansos y Cimarrones en la Marcha Verde

Por Elvis Valoy miércoles 17 de mayo, 2017

Decía el destacado escritor mexicano Carlos Monsivais que la política, “…es el arte de vender simultáneamente el gozo de la estabilidad y la paranoia del caos”. El derrotero del movimiento Marcha Verde se asemeja a este planteamiento del pensador azteca.

Un proyecto que debió elevarse por los aires en contra de la impunidad y la corrupción, no esconde sus deseos sediciosos y si por un lado exhibe caminatas ordenadas, por el otro, propugna por la tierra arrasada, el caos y la búsqueda de víctimas para enarbolar el martirologio.

Mejor muestra que la de este martes 16 de mayo enfrente de la Procuraduría, no puede haberla. Protagonizar desórdenes, agregándole el condimento de la visita de varios diputados al edificio de la procuraduría (si los diputados representan a un poder del Estado, la Procuraduría es parte de otro poder estatal), se asemejan a ser la parte violenta del propósito ulterior.

El tándem de ultraderechistas, ultraizquierdistas, y empresarios temerosos de una nueva recomposición del sector eléctrico fruto de nuevas ofertas, ha originado un Frankenstein que es el resultado de la simbiosis de “maco con cacata”. Se conchabaron y las consecuencias emiten señales claro-oscuras.

El “plan B”, que incluye la confrontación directa del variopinto movimiento verde, salió a desarrollar su estrategia solapada, todo eso a pesar de que las autoridades han prometido encauzar judicialmente a los implicados en los sobornos de Odebrecht.

Pero quien no se deja engatusar es la ciudadanía, que se ha colocado por encima de la coyuntura, observa en las gradas y se mantiene al margen de las marchas y protestas, y ya le tomó la seña al movimiento en moda, rehusándose dejarse utilizar por el sancocho a siete carnes, como lo son los verdes.

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