La candidatura presidencial de Leonel Fernández

Por Víctor Manuel Peña lunes 28 de octubre, 2019

Leonel ya es candidato presidencial a las elecciones de Mayo de 2020.  El sábado 26 de este mes fue proclamado respectivamente por el Bloque Institucional Social Demócrata, la Fuerza Nacional Progresista y el Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano.

Y el domingo 27 de Octubre fue proclamado por La Fuerza del Pueblo, antiguo Partido de los Trabajadores Dominicanos, el Partido Reformista Social Cristiano y el Partido de la Unidad Nacional.

La Junta Central Electoral, que no tiene competencia para interpretar la ley sino para aplicarla, está obligada, por la fuerza de la misma ley, a inscribir la candidatura presidencial de Leonel cuando sea registrada, hoy 27 antes de las 12 de la noche, por cada uno de los partidos mencionados.

Ni la ley 33-18 ni la ley 15-19 le prohíben a Leonel ser inscrito como candidato presidencial por el partido de la oposición que sea.

En cuanto al numeral 4 del Art. 49 de la ley 33-18 el mismo le queda como el saco a la medida porque él no ha sido previamente candidato por ningún partido.

No se le aplica a él el Art. 134 de la ley 15-19 porque él, Leonel, no había sido nominado previamente por ningún partido.

Pero en el supuesto o hipotético caso de que se le aplicase cualquier artículo de cualquiera de esas dos leyes o de las dos al mismo tiempo, no hay forma ni vía ni mecanismo constitucional para evitar o impedir que Leonel Fernández sea candidato a la Presidencia de la República.

La Constitución, norma sustantiva fundamental del Estado dominicano, está y estará siempre por encima o muy por encima de cualquier norma adjetiva, llámese ley, reglamento, resolución u ordenanza.

En cuanto a los derechos de ciudadanía, la Constitución establece taxativamente en el numeral 1 del Artículo 22 lo siguiente: “Elegir y ser elegibles para los cargos que establece la presente Constitución”

Como se ve, la Constitución no le impide ni le viola a ningún ciudadano el libre ejercicio del derecho fundamental de elegir y ser elegible, antes al contrario, la Constitución le garantiza y le protege siempre el libre ejercicio de ese derecho fundamental a cada ciudadano.

Cuando hay un conflicto entre la ley y la Constitución o entre la Constitución y la ley prima siempre, se impone siempre, lo que establece la Constitución.

De modo que ninguna interpretación constitucional, no importa cuál sea el método de interpretación de la Constitución que se aplique y sin importar cuál sea el ámbito jurisdiccional, puede negarle la principalía a la Constitución.

Con excepción del poder constituyente, por encima de la Constitución no está nadie ni nada.

Por otra parte, ocurre que ley de partidos, agrupaciones y movimientos políticos, la 33-18, y la ley orgánica de régimen electoral, la 15-19, están plagadas o llenas de vicios o errores graves de inconstitucionalidad.

Varios meses después de aprobadas ambas leyes, el Tribunal Constitucional, que encarna el control concentrado de la constitucionalidad  máxima autoridad en materia de interpretación constitucional, ha declarado inconstitucionales varios articulados de la ley 33-18.

El presidente de la actual Junta Central Electoral, que no tiene competencia ni facultad para interpretar la ley sino para aplicarla, declaró a la prensa que la ley 33-18 tiene siete u ocho artículos que violan la Constitución de la República.

Da pena y vergüenza que los legisladores, senadores y diputados, viven aprobando leyes que violan flagrante y abiertamente la Constitución de la República.

Pero extraña y paradójicamente, las primarias y las elecciones presidenciales, congresuales y municipales del año 2020 se organizaron y se organizan teniendo como base dos leyes que son inconstitucionales!

Por lo visto, la institucionalidad electoral está muy débil y precaria: Primero, por los vicios de inconstitucionalidad que hay en ambas leyes, la 33-18 y la 15-19, y segundo porque la JCE no se ha estado manejando con transparencia y se ha encargado de cercenar o malograr su propia credibilidad. Verbigracia, el torpe manejo de las primarias abiertas en el PLD por la aplicación del voto automatizado para el cual la República no estaba preparada ni está preparada aún.

En la mayoría de los países desarrollados del mundo no se aplica el sistema o procedimiento de voto automatizado!

El danilismo le tiene tanto miedo a Leonel, como el diablo a la cruz, que quería evitar que él fuese candidato a la Presidencia de la República o sea el danilismo quería ganarle a Leonel evitando que él fuera candidato a la Presidencia!

Los rufianes y farsantes del danilismo no se salieron con la suya ni se saldrán con la suya!

Leonel es ya candidato a la Presidencia de la República por la más grande coalición de fuerzas de la oposición que se haya formado jamás en nuestro país.

No hay fuerza humana en la nación capaz de impedir que Leonel sea el seguro próximo presidente de la República a partir del 16 de Agosto del año 2020.

 

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