La campaña en la UASD y las necesidades de la academia  y del país

Por Francisco Rafael Guzmán martes 13 de marzo, 2018

Quisiera no ser pesimista, todavía no me siento serlo, pero no puedo decir que no lo seré. Sin embargo, quisiera que en la humanidad se abriera una brecha y que yo no muera siendo un pesimista, pensando en las jóvenes y en las futuras generaciones. Cuando digo pesimista me refiero a la situación del Mundo, del País y de la UASD. Hace unos años, ya con el modelo neoliberal instaurado en la década de 1980, pero todavía la globalización apenas comenzaba, el ex-presidente Leonel Fernández Reyna -siendo todavía candidato- llegó a dar entender que los que no creyeran en la globalización como una realidad insoslayable se quedarían rezagados o desfasados. ¿De qué han servido o para que han servido el modelo neoliberal vigente y la globalización?   Bienestar no han traído a la población de este país y de los países subdesarrollados, sólo deudas, pobreza en el mundo sub-desarrollado y en los países desarrollados también, deterioro del medio ambiente, aumento del parque de vehículos hasta un nivel insoportable, agotamiento de los recursos naturales, procesos migratorios expansivos en que los gobiernos no pueden establecer controles, aparición de nuevas enfermedades que no han podido ser curadas, ni prevenidas, violencia intrafamiliar en los hogares, crimen organizado con los tentáculos que trascienden las fronteras nacionales, expansión del mercado ilegal de drogas y explotación voraz de los trabajadores.

A todo este salterio hay que agregar: recortes a los fondos de pensión, la conversión de estos en un vulgar negocio que beneficia a la fracción financiera de la burguesía y humilla a los trabajadores en su senectud, expansión de los paraísos fiscales, ventas masivas de las armas de fuego, tráfico internacional de órganos humanos, violencia contra la mujer en expansión (proliferación de feminicidios), inseguridad ciudadana generalizada, privatización de la seguridad en algunas áreas, cárceles privadas en algunos países, violencia en los centros educativos, desindustrialización en los países subdesarrollados, deterioro de la agricultura tradicional, explotación de mano de obra con bajos salarios con la inversión extranjera en el sector terciario de la economía, corrupción administrativa en el sector público, caciquismo de los funcionarios importantes de los poderes del Estado con el manejo de recursos como si fueran presidentes de la república y evasión esporádica de las grandes empresas privadas de los impuestos.

Casi el 100 %  de estos males que han traído el neoliberalismo y la globalización lo viene padeciendo la sociedad dominicana, pero debo agregar uno muy grave que se viene gestando en la gestión del presidente Danilo Medina (para sorpresa del autor, a quien sin conocer al presidente un amigo personal le vendió una idea diferente). Hay un proyecto subyacente en las políticas públicas del Presidente, sin decirlo explícitamente, se pretende inducir con las inversiones en capital físico y con una mística de apoyo en algunas áreas curriculares la privatización de la educación superior, desatendiendo a la UASD en los recursos financieros que necesita como hasta ahora eso es lo que  hecho el actual presidente, desatender la UASD para complacer a los inversionistas que no le importa el bienestar de la sociedad sino sus ambiciones de lucro. Nada bueno para el país se puede augurar que se va a lograr con lo que el gobierno actual y el Estado dominicano vienen haciendo con ese plan privatizador de la educación superior, el cual sólo hará que la educación superior sea un vulgar negocio más como otro cualquiera. A esto hay que agregar que los más pobres no tendrán acceso a las universidades, con lo cual los niveles de violencia y de delincuencia en la sociedad dominicana serán mucho mayores.

A nadie en su sano juicio se le ocurra pensar que la educación técnica es una solución al problema,  pues no lo es, con ello lo que se lograría es preparar una mano de obra a las empresas de servicio que el capital extranjero quiere seguir instalando para explotar despiadadamente a los trabajadores pagando salarios más baratos que en sus países de origen.  Nadie que esté en su sano juicio puede asumir como viables el estímulo a la educación técnica, aunque algunos jóvenes están aptos para la educación técnica y no para formarse en una carrera universitaria, pero no debe descuidarse la educación superior pública como lo está haciendo el presidente Danilo Medina, a menos que él  quiera pasar como un jefe de Estado ignaro, que desconoce las necesidades de un país y que desconoce cómo se procura controlar el conflicto social. Pero querer esto último sería un absurdo para un jefe de Estado.

La UASD es digna y se merece un trato diferente al que le ha dado el presidente Medina, pero podemos ser todavía más dignos, aún con ese mal trato que nos sigue dando  el presidente de la República. Por el bien de la UASD, del país y de toda la humanidad (formamos parte de toda esta y del planeta en que habitamos) y para no ser pesimistas, debemos tomar otro derrotero en la campaña electoral. Los candidatos no han querido hacer caso y deben hacer caso a las voces como la de este autor, debemos escuchar de los candidatos cuáles son sus planes de saneamiento administrativo en la UASD, que va a pasar con el manejo del comedor universitario (cuál será la relación del nuevo rector con los suplidores del comedor)  y del economato. Los profesores deben exigir trasparencia a los candidatos. Creo que es loable el discurso del profesor  Dr. Manuel Linares Jiménez, en este sentido. Deben los candidatos decir sus planes sobre cómo manejar el Seguro Médico, el Fondo de Pensiones. Deben los candidatos referirse a si es pertinente volver a tener una sala de cine, que parece que es así. La vice-rectoría de extensión debe hacer una mejor labor, para que la UASD gane prestigio, llevando la extensión a los barrios y comunidades rurales; la vice-rectoría de investigación y posgrado de preocuparse por los planes de estudios de posgrados en el área de ecología y medio ambiente para frenar los efectos del cambio climático, con la formación de personal que oriente para las acciones en contra del cambio climático.

Deben decir cuál es el origen de los fondos de sus campañas y no estar derrochando tanto dinero, con una universidad en crisis. Da vergüenza esa tanta parafernalia en la campaña electoral, como si la universidad navegara en la abundancia.  El autor quisiera que este artículo lo leyeran todos los candidatos y lo reflexionaran. Creemos que los candidatos: profesora Dra. Emma Polanco, Maestro Edytrudis Beltrán, Dr. Amado Reyes, Maestro Rafael Nino, Maestro Faustino Collado Taveras y Maestro Oscar Rosario, perdón si se escapa algún otro candidato a la rectoría, deben decir que es lo quiere hacer cada uno de ellos de llegar a la rectoría, porque de las acciones que el que sea rector haga depende el destino de la UASD. Hablen claro, digan que es lo que quieren. Esto que vive la UASD no puede continuar, porque el Estado dominicano manejándose con toda la estulticia del mundo la va a hacer colapsar, complaciendo la intención rapaz de los inversionistas que quieren invertir en la educación superior y propiciando un modelo neoliberal que -aunque vigente en muchos países, a costa de la miseria- es anacrónico para un mundo de bienestar.

 

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