La bondad auténtica

Por Jose Espinosa Feliz lunes 23 de agosto, 2021

Al amigo y compueblano Víctor Féliz, le pido que me permita tomar como impulso para este artículo unas reflexiones emitidas en Fb, donde se refería a la “bondad auténtica”, porque me agrada, le tomaré prestado el término. Al leerla recordé las tantas veces que he pensado en la bondad de los seres humanos contrapuesta a la maldad, a la trapisonda, a la envidia y a la satisfacción por el dolor ajeno, y he entendido que estos antivalores son una distorsión de lo que debe ser la vida real.

Es tanto así, que la biblia dice “en cambio lo que el espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley”. Gálatas 5:22-23.

La distorsión de lo real está tan marcada que, a las personas bondadosas, dóciles, las ven como pendejas, ingenuas, carentes de las mañas de sobrevivencia en un mundo lastimosamente en decadencia, y a veces las fuerzan a mostrar, en un momento, otro carácter. En un mundo donde la malcriadeza y los bajos modales muchas veces son premiados en contra de las buenas conductas y del bien accionar.

Víctor, se refería a que los seres humanos deben tratar de ser amables, de ser buenos, en ese sentido, José Ingenieros en su libro Las Fuerzas Morales dice “el que obra bien traza un sendero que muchos pueden seguir; el que dice bien no puede encaminar a otro si obra mal”, y agrega, “si la bondad no está en la conducta, sobra en las opiniones”. Lo que indica que el ser humano puede reorientarse en ser cada día mejor, y esta idea la refuerza cuando dice, “el hombre puede tornarse bueno adquiriendo hábitos que lo orienten a alguna virtud”.

Baltazar Gracián, en el Arte de la prudencia, establece que “las obras son lo más importante en la vida de un hombre, y su palabra es el brillo que las embellece. Las palabras vuelan, los hechos quedan”.

 Aquellas personas que cultivan la “bondad autentica” y les adornan el don de las palabras se convierten en mensajeros de buenas nuevas, se siente esa conexión entre la palabra y los sentimientos, y aún recuerdo en mi juventud, aunque de manera difusa, a don “Vivito”, que era el padre de Víctor Féliz, es decir, que él sabe de lo que habla.

Otras personas que poseen ese tipo de bondad, pero son introvertidas, pero su limpidez de espíritu es captada por cada ser humano que lo rodea, en ese sentido, me recuerda a a mi madre Rosario Feliz (Sallo). Mujer desprendida, de corazón sensible, incapaz de hacer daño, que es otras de las condiciones de la “bondad autentica”. Que no se confunda la bondad con regalar dinero, aunque forme parte, sino que es una acción integral de la pureza de los sentimientos.

Víctor citaba al maestro del budismo tibetano Phakchok Rinpoche, quién expresa que “La verdadera bondad descarta cualquier intención oculta. Cultivar la bondad sin tener intenciones ocultas hace que nuestras acciones sean realmente significativas. La bondad autentica no busca elogios ni agradecimientos”.

Sobre este tema seguí a través del Show del Medio Día el caso de un niño llamado Luis Daniel, quien tenía un tumor en la cabeza y fue enviado a Brasil por gestiones de ese programa dirigido por Ivan Ruiz. A pesar de sus problemas del cual parecía estar consiente, Luis Daniel en sus expresiones parecía un ángel que cultivaba la “bondad autentica”, y lloré su muerte, porque el mundo no debió perderse un ser humano con esas condiciones especiales que tanto necesita la sociedad. Quizás Dios entendió que necesitaba un ángel más a su lado.

Se hablará de tu bondad inmensa, y a gritos se dirá que tú eres justo. Salmos 145:7

Por José Espinosa Féliz

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