La Biblia y las escuelas

Por Manuel Hernández Villeta

La lectura y el estudio de la biblia deben estar presentes en las escuelas pre-universitarias dominicanas. La biblia es el libro de mayor  venta en el mundo. Sus enseñanzas son seguidas por millones de personas. No puede ser rechazada en la enseñanza dominicana.

Tener como materia escolar  la biblia no convierte las aulas en una iglesia ni en centro de oración. Se da una materia y se le enseña al estudiante una serie de principios morales y normas de conducta. Ya el estudiante en su vida de adulto determinará si se torna religioso o ateo.

Todos los temas filosóficos, políticos y humanos que trascienden tienen que ser analizados y enseñados en las aulas. Con maestros profesionales que sepan  cómo ofrecer las lecciones a cada nivel de alumnos, por edad y capacidad.

Más daño le hace a la juventud el vicio en cualquiera de sus manifestaciones, las drogas, la prostitución, la prepotencia y la ausencia de resguardos morales. En la escuela de hoy no hay paradigmas, no se forjan líderes. Los profesores van a un trabajo, y lo demás es historia.

Siempre abogue porque los clásicos del marxismo fueran materia en la escuela dominicana. Ello no significaba que el niño se convertiera en comunista. Sencillamente se formaba de acuerdo con las necesidades de aprendizaje.

No estamos preparando marionetas, sino a los que van a sustituir a esta generación gobernante. En 20 años, hay que tener a mujeres y hombres preparados para hacer frente a las necesidades y exigencias de un siglo 21 que avanza.

La enseñanza de la biblia, como una de las materias del pensum de Educación, tiene que ser una necesidad. Oponerse a ello es cerrar las puertas del entendimiento a un libro que norma la vida de millones de personas.

Si para algunos es una preocupación que la biblia llegue a las escuelas, se deberían revisar sobre el panorama dantesco, de abandono y anarquía que tiene la enseñanza dominicana. Desde hace años se eliminaron las cátedras de moral y cívica, y la historia se da a retazos, sin ningún rigor científico.

Las ideas hay que combatirlas con ideas, y no con absurdos. Siempre considere que se debía dar la unidad para la convivencia entre lo más sano del sector religioso y lo más progresista y humano de las izquierdas. El mundo necesita de personas que piensen en el prójimo y en el bien colectivo.

Se nos está perdiendo el hombre nuevo. Estamos ante una escuela que hace tempo olvidó su papel de ser forjadora del  liderazgo nacional, de levantar al hombre de mañana. Hoy, sencillamente es una piñata para conseguir un empleo bien remunerado. La biblia debe estar en las escuelas, y ser una materia oficial en el pensum de Educación. “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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