La ayuda y el figureo

Por Florentino Paredes Reyes martes 21 de abril, 2020

 Con un país asolado por una pandemia en plena campaña política, todo apunta a que una vez más, nuestros politiqueros tendrán material suficiente, para atizar la discordia, que, por décadas, ha dividido nuestra sociedad. Sometiendo al país y sus habitantes, en el acostumbrado estrés político que aviva las discusiones y acentúa las pasiones.

Desde el mismo momento en que el gobierno anunció estado de emergencia y las posteriores medidas compensatorias, se intentó desde la oposición acusarlo de ser el responsable de las dificultades presentes y futuras como consecuencia de la pandemia. Cada anuncio del oficialismo encuentra el rechazo de la oposición, que resalta lo malo que se esconde en la buenas acciones.

Los opositores no se quedan atrás, han anunciado donaciones, hacen propuestas, envían mensajes de aliento a la colectividad, envolviendo el ambiente en una solidaridad empalagosa, ante el rechazo del oficialismo que pregona tenerlo todo planeado, medido o resuelto, en aparente celo de estelaridad.

Se respira un ambiente en donde todos los bandos políticos quieren aportar, o lo que es peor, quieren figurear. Se acusa al gobierno de sobrevaluar las inversiones, rechazar ayuda, postergar medidas, maquillar las estadísticas e importantizar sus obras.

Se acusa la oposición de interferir en asuntos de Estado, desinformar, buscar protagonismo y hasta de no ofrecer nada. Es una atmosfera densa que podemos catalogar de inmadura y divisionista.

Los grandes ausentes son las Instituciones No gubernamentales (ONG´s), que desde hace cien años tienen presencia en República Dominicana, y que en la actualidad se cuentan por cientos, amparadas en la ley No. 122-05. Hoy, nadie las encuentra capitalizando ayuda material, formativa ni preventiva, se esfumaron sin dejar rastro, para dejar al descubierto, su existencia parásita en un Estado enfermo.

Es esperanzador pensar que esto durará poco, y que la ciencia, pueda dar una respuesta a la mayor brevedad. Mientras tanto, el tiempo corre y la vida se trastorna. Nuestro único referente más joven, es La Gripe Española, que se estima tuvo una duración de entre tres a cuatro años, desde sus primeros registros en Francia en 1916, China en 1917 y la base militar de Fort Riley en los Estados Unidos en 1918, hasta el frene de su expansión en 1920. Mientras, sólo podemos esperar que el confinamiento y el tiempo pasen rápido.

Lo que sí podemos asegurar, que no es momento de protagonismo político o del antagonismo social que divide las fuerzas y nos hace más vulnerables ante un enemigo tan poderoso. Si en un momento nuestra clase política debe estar unida en torno a un ideal común, es éste. Donde enfrentamos un mal, del que saldremos triunfantes si permanecemos unidos.

Por momento olvidemos los colores partidarios, las ganancias económicas, el querer sacar provecho a todo cuanto hacemos y pensemos, que, por primera vez en un siglo, volvemos a las trincheras a defender el bien más preciado que tenemos, nuestras vidas. Que el momento no es propicio para seguir haciendo el mal, que tan bien nos acostumbramos a hacer y que, por fin, nuestra clase política aprenda a diferenciar, la ayuda y el figureo.

Por: Florentino Paredes Reyes.

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