La ansiedad no entra en cuerpo cansado

Por Alfredo García martes 19 de abril, 2022

“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?”   -Mateo 6:26

En estos días, me di cuenta que contrario a lo que se piensa, la lluvia siempre llega a su tiempo y en su justa medida, aunque a veces parezca que la misma tarda en llegar o de que cuando llega es excesiva. Es por eso que a los bosques de nuestra amada República Dominicana, nunca le falta la lluvia oportuna y la reciben de manera proporcional pues donde hay más árboles, llueve más y viceversa.

La misma alegoría pudiera aplicarse con la provisión oportuna que el Altísimo da a nuestras vidas, pues como nos dice Jesús en el Sermón del Monte, cuando resalta cómo Dios alimenta a los pajaritos y al mismo tiempo viste a los lirios del campo, con tanta belleza que ni las ropas de Salomón se les comparan, así mismo podemos entender que Dios nunca se va a olvidar de proveernos y nos va a suplir en todo cuanto necesitemos.

Y más aún cuando los humanos, somos su obra maestra, hechos a imagen y semejanza suya, para con nuestras vidas dar testimonio vivo de su amor, misericordia, bondad y grandeza.

No podemos negar que la ansiedad nos invade recurrentemente con pensamientos negativos, los cuales en un 95% nunca suceden, sin embargo, es costumbre preocuparnos de manera constante por cosas que nunca van a pasar.

Es por ello que debemos entrenarnos como optimistas, como gente de fe y vivir entendiendo que no estamos aquí bajo nuestra responsabilidad y control, sino bajo el control y responsabilidad de quien nos puso en esta tierra, y por consiguiente, de nada vale tanta ansiedad por aquello que no controlamos.

De igual forma aprendamos a valorar lo que tenemos, que siempre será mucho, más de lo necesario, en aras de vivir agradecidos, fomentando sentimientos de bienestar y certidumbre en nosotros mismos como en nuestro entorno.

Quiero citar a la alcaldesa Carolina Mejía, que dice que en la vida siempre habrá razones para sentirnos tristes, desanimados y con ansiedad, pero que depende solamente de nosotros y no de las circunstancias, sentirnos bien.

Partiendo de ello, agrego que el bienestar primero que todo es una decisión y luego un accionar alineado con ese propósito de materializar en nuestras vidas todo lo bueno, lo justo y aquello que nos haga bien.

De manera que, para estar bien, y ganar la batalla a la ansiedad, hay que aplicar técnicas efectivas que nos ayuden a mantenernos conscientes de que nunca nada nos va a faltar.

Entre esas técnicas puede recomendarse estar siempre ocupado en algo productivo, pues como dijo alguien famoso, la ansiedad no entra en cuerpo cansado; pero además mantenernos creando y haciendo cosas, nos alinea con el propósito de vida que es precisamente “hacer”;

En ese orden es saludable vivir siempre esperando lo mejor del porvenir y estar conscientes que en la vida no hay mal que por bien no venga, pues hasta lo malo contribuye a nuestra felicidad.

Alfredo García 

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