La Alianza del Millenium entre Estados Unidos de América y la Federación Rusa

El ordenamiento de la sociedad global está experimentando cambios en diferentes vertientes geoestrategicas que obligan a un reordenamiento diplomático del mundo contemporáneo. La nueva administración norteamericana ha planteado un cambio radical con aliados y contrarios de política, migración y comercio exterior hacia China, Unión Europea, América Latina y de aproximación a la Federación Rusa.

La diplomacia es el instrumento de ejecución de la política exterior de una nación o Estado, mediante la cual se fundamentan las relaciones con el resto de países, la misma se afianza en principios universales de derechos y deberes establecidos por la comunidad internacional.

El nuevo orden internacional se inició en el año 1945 bajó el liderazgo de los Estados Unidos de América y sus aliados, mientras que la Unión de República Socialistas Soviéticas URSS) era el contrapeso, la lucha era ideológica entre dos grandes corrientes filosóficas expresadas en el campo de la política y la economía, el capitalismo y el comunismo. Entonces el mundo era bipolar.

Al disolverse la URSS o desintegrarse las estructuras políticas federales y el gobierno central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que finalmente culminó en la independencia de las quince Repúblicas integrantes, mediante el Tratado de Belavezha el cual fue un acuerdo internacional firmado el 8 de diciembre de 1991que dio paso a un mundo unipolar capitalista, iniciándose la era tristemente célebre del neoliberalismo.

En el Siglo XIX Estados Unidos de América emerge con grandes bríos y expectativas reales por tener un importante desarrollo industrial y marítimo, pero prefería manejarse en bajo perfil diplomático, a la vez que su política era proteccionista en materia comercial y dedicaban los esfuerzos a la construcción de una nación autónoma y distante de Gran Bretaña, por ende mantenía una distancia prudente del resto de Europa que constituía un polo de poder global.

La visión sobre política exterior estadounidense fue un proceso cuidadosamente elaborado, y se mantenía dentro de los lineamientos e inspiración de sus fundadores. La política exterior que se practicaba al comienzo de la república iba orientada a fortalecer la independencia de la nueva nación, para ello manejaron su diplomacia con neutralidad y esto le dio grandes beneficios durante las guerras napoleonicas debemos recordar que Los Estados Unidos fue una nación que en su fundación estaba inspirada y cimentada en los postulados de la Revolución Francesa.

 

Estados Unidos centró su política exterior expansionista a partir del año 1794, que fue cuando se definieron las fronteras con Canadá y Florida a favor de los EE.UU. En el año 1803 compraron a Francia a Luisiana, el emperador Napoleón justificó la venta para crear un enemigo contra Gran Bretaña. Posterior surgieron las reclamaciones territoriales en Florida y Texas a los españoles. James Monroe no creía contradictorio justificar la expansión territorial hacia el oeste, pues era condición imprescindible para que los EE.UU. Se convirtiera en una gran nación

La política exterior del presidente Donald Trump, es una regresión en un mundo globalizado y hay quienes la inscriben dentro del espíritu de la Doctrina Monroe(1823), que era una declaración universal aislacionista, aunque en acechanza de cualquier circunstancia de debilidad de las potencias europeas para impulsar a los Estados Unidos a encontrar un camino autónomo, la misión era evitar cualquier avance europeo en el nuevo mundo.

Washington no deseaba formar parte de ninguna de las alianzas europeas, esta determinación estaba asociada a los principios inherentes de libertad e independencia. Para Jefferson las relaciones internacionales se fundamentaban en el respeto a todos los valores intrínsecos de una nación y los Acuerdos y Tratados se honraban, creía en “un sistema único de ética para hombres y naciones: ser agradecidos, fieles a todos los compromisos en cualesquiera circunstancias, francos y generosos, y promover a largo plazo los intereses comunes de ambos”.

Cuando en el siglo XX, el mundo avanza por los grandes inventos energía eléctrica, teléfono, radio, aviación y se perfecciona el transporte a todos los niveles, y habiendo cumplido la política exterior norteamericana las tareas de expansión, y libre de compromisos con ninguna potencia de ultramar llega el momento del salto de la diplomacia autárquica estadounidense para abrirse al mundo, se inicia un nuevo ciclo diplomático norteamericano. Estados Unidos pasa a ser el centro de la civilización occidental como lo describe Walter Lippmann.

El momento exacto fue al final de la Segunda Guerra Mundial, con la finalidad de servir de muro de contención a la expansión del comunismo, aunque conservando el pragmatismo diplomático, y estableciendo líneas fronterizas entre las naciones aliadas y aquellas que por diferentes factores fuesen geopolíticos o ideológicos no coincidieran con la política estadounidense. Este ciclo de política exterior norteamericano de coexistencia con un mundo bipolar duro cuatro décadas, este periódico lo recoge la historia contemporánea como “La Guerra Fría”.

En la década del 1990 se inicia la “Era Unipolar”, que duró un cuarto de siglo, tenemos que admitir que el peso era muy grande para Estados Unidos, porque ser el policía de un mundo con más de siete mil millones de habitantes no hay economía de nación alguna que lo soporte. Ahora estamos en los inicios de una nueva era global, producto de la decisión de replegarse y aislarse EE.UU dará paso indefectiblemente a un mundo multipolar.

El presidente es el jefe de política exterior y por lo tanto es quien traza el camino, cada estadista tiene sus lineamientos, por lo regular conservan las líneas maestras de la diplomacia de su país, aunque en ocasiones hay presidentes que establecen un estilo nuevo y rompen con las tradiciones, lógico conservando el protocolo y ceremoniales que están establecidos en los tratados internacionales. En los últimos tiempos los presidentes han impulsado la diplomacia de cumbres y la diplomacia directa, por tales razones los embajadores de esos países pierden poder, y deben dedicarse a impulsar una agenda comercial y cultural. El presidente Trump prefiere regresar a la diplomacia bilateral.

El ascenso del presidente Donald Trump parece iniciar un nuevo ciclo en la diplomacia universal, caracterizado por el desmantelamiento del orden mundial imperante, esto significaría el fin de la hegemonía global de los Estados Unidos de América, y dando paso a un nuevo reordenamiento del eje de poder global ( parece dar inicio a la Era Multipolar), que a grosso modo podemos dividir de la siguiente manera: 1.- Eje Euro-Asiático con la República Popular de China y Rusia a la cabeza. 2.- La Unión Europea liderada por Alemania y Francia 3.- Estados Unidos de América e Inglaterra y aliados 4.-América Latina (No tiene un país líder que sea la locomotora) y 5.- La Liga de Países Árabes y Africa (Sudáfrica).

En los círculos de poder y políticos norteamericanos hay una enorme turbulencia por las relaciones del nuevo presidente norteamericano Donald Trump y el presidente de la Federación Rusa, grandes interrogantes se han abierto y por supuesto, conjeturas de diferentes naturalezas, entre ellas los intereses comerciales del magnate Trump en Rusia, hay quienes pierden de vista que tal y como dijo, John Quincy Adams, sexto presidente de Estados Unidos “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino interese permanentes”. En política internacional las alianzas no tienen un carácter eterno y las contradicciones entre las naciones tampoco son para toda la existencia de la historia, todo depende de las circunstancias e intereses geopolíticos y económicos.

Por ejemplo, para la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos de Norteamérica y la URSS, muy a pesar de tener orientaciones políticas disimiles, se aliaron y fue el Ejercicio Rojo que libró la batalla de Berlín durante la Segunda Guerra Mundial, esta comenzó el 20 de abril de 1945 tras el inicio de una gran ofensiva de la Unión Soviética sobre la ciudad, capital del Tercer Reich, y finalizó el 2 de mayo de 1945, cuando los defensores alemanes rindieron la ciudad y el Ejército Rojo ruso dio el jaque mate a Hitler, los Aliados con EEUU a la cabeza se alzarán con la victoria.

 

Estados Unidos en el gobierno del presidente Richard Nixon estableció relaciones con China Comunista, a la cual viajó del 21 al 28 de febrero de 1972 a Pekín, Hangzhou y Shanghái, dejando plasmada en el Comunicado de Shanghái, los puntos de vista de la política exterior estadounidense y china, en este documento quedarían sentadas las bases de las relaciones bilaterales chino-estadounidenses por muchos años. Hasta la fecha esas relaciones han sido excelentes, evitando las tensiones en el continente asiático. Como un hecho histórico relevante fue una entrevista personal con Mao Zedong.

 

Otro ejemplo es Vietnam que terminada la llamada “Guerra de Vietnam” , también se restablece las relaciones diplomáticas y comerciales con EEUU, y hoy Vietnam es una gran factoría norteamericana. La administración Reagan realizó las aproximaciones apropiadas a la URSS al final de la década del 1980, aprovechando la apertura del presidente Mijaíl Gorbachov y la Perestroika, que significa “reestructuración” fue la reforma económica destinada a desarrollar una nueva estructura de la economía interna de la Unión Soviética, está aproximación alivio las tensiones de un holocausto nuclear.

Finalmente el presidente Barack Obama abrió las puertas diplomáticas estableciendo relaciones con Cuba, que dicho sea de paso no marchan con la fluidez esperada, pero tenemos la esperanza que lleguen a su plenitud.

 

¿Porque tantas ojerizas por la actitud del presidente Trump? ¿No están comprendiendo la importancia geopolítica y estratégica, frente a la urgencia global que plantea Eurasia y el polvorín atómico sobre el que está sentada de la humanidad?.

No existen razones para mantener una relación tensa entre Washington y Moscú, me dirán por la ocupación de Rusia a la Península de Crimea y los conflictos generados con Ucrania, sobre este particular debo decirle que Crimea, es una especie histórica de tierra de nadie revísese su historia, por el contrario Rusia es un contrapeso ideal en los conflictos de Iran, Siria y Corea del Norte, a la vez que puede ser el mejor aliado para que las relaciones entre Estados Unidos y la República Popular de China, se normalicen tras los reclamos en materia comercial de Trump sobre inclinación de la balanza comercial a favor del coloso de Asia.

Consideró que es perentoria una Cumbre del G7, antes de la reunión Trump y Putin, todos los grandes países deben ser actores en la construcción del nuevo orden global, si no lo quieren entender por terquedad o los intereses particulares, debo precisar que es urgentemente detener la escalada de conflictos en Siria, Irak y Afganistán. Hay que frenar a Corea del Norte y ponerle las reglas de juego clara en materia de las armas nucleares y químicas a todos los países portadores de las mismas.

Señores, olvídense de las viejas contradicciones de Occidente con Eurasia, y en el orden económico también habrá un reordenamiento global, no puede el capital especulativo qué transita de manera virtual y hasta espurias por las autopistas cibernéticas financieras globales, así como llegó a su fin en el año 1991 el socialismo creándose un nuevo orden normativo económico de los países de la élite comunista, así mismo tocó fondo el neoliberalismo como expresión dominante de la sociedades capitalistas, hoy todas las naciones son capitalistas, pero llegó la hora de domesticar ese potro salvaje del neoliberalismo despiadado, especulativo y que concentra la riqueza en pocas manos a nivel mundial, mientras un segmento de la humanidad vive en niveles de extrema pobreza.

 

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