La alcaldía a que aspiramos

Por Marino Ramírez Gullón lunes 10 de febrero, 2020

Además del todopoderoso Rey como institución gubernativa nacional, los españoles tenían e impusieron en todos sus territorios conquistados el concepto del concejo municipal, era el órgano que realmente mandaba en cada ciudad de la monarquía y del para que Juan Pablo Duarte aprendió para su cuarto poder encarnado aquí en la tristemente Liga Municipal Dominicana.

Ahora tenemos elección de alcaldes y regidores concitando mucho furor ese proceso del que saldrá el próximo síndico o síndica dentro de los partidos políticos que postulan a sus candidatos.

Promesas las tenemos por cantidades industriales incluso muchas fuera del contexto de los ayuntamientos como aquellas de imponer un régimen de seguridad ciudadana que por ahora incumbe al poder ejecutivo.

Las alcaldías locales además  de sobrecargar sus nóminas con cientos de personas que cobran sin trabajar, sin excepción partidaria sólo tienen como fin pagar para la recogida de la basura, si es que esos desperdicios se recolectan como dictan las reglas.

Esto así porque las componendas  entre alcaldes o regidores con las empresas recolectoras para repartirse beneficios impiden que la ciudadanía reciba un servicio con valor.

Los ayuntamientos se han convertido en los últimos años en verdaderas piñatas de recursos de tal manera que esos gobiernos municipales manejan cuantiosos recursos que al final no se sabe dónde van porque los servicios son malísimos.

Todos los partidos políticos quieren municipios con muchos recursos, cada síndico o alcalde tiene su propia agenda que al momento de ser elegido o elegida olvida sin el menor miramiento  los proyectos que dejara su antecesor.

Unos sólo arreglan parques o se van al Malecón de Santo Domingo el que ha sido intervenido por cada síndico que llega al Distrito Nacional para citar un caso.

En este Distrito Nacional usted no ve que la alcaldía coloca un semáforo, señaliza una calle, nombra una vía, numera una residencia, embellece los ambientes públicos o realiza un servicio menor que beneficie al munícipe.

Ahora con una nueva camada de candidatos o candidatas las cosas no son diferentes y se pueden ver o escuchar promesas imposibles de cumplir pero por las que la gente vota sin tener conciencia de que le están engañando tan fácilmente que en la práctica todo se visualiza en resultados inocuos para cualquier dominicano.

Por Marino Ramírez Grullón

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