La A – Z del tránsito dominicano – Educación

Por Fernando Luis Rodríguez Ballista

La Real Academia Española define la Educación Vial como, la “Enseñanza de los valores, habilidades y hábitos de comportamiento necesarios para conocer y respetar las normas de circulación vial, mejorar la convivencia en las vías públicas y utilizarlas con seguridad y respeto a los demás usuarios y al medioambiente.

” En la República Dominicana estamos muy lejos de considerarnos un país educado en materia vial, una muestra de esto es el puesto que ocupamos en el ranking sobre muertes por accidentes de tránsito mundial, siendo según la OMS con datos del 2020-2021, el número 1. Es decir, somos el país con más muertes por accidentes de tránsito del mundo y aun así, este tema no ha sido prioridad para los que están
obligados a velar por el bienestar del mismo.

A nuestro entender, la causa principal de los accidentes en nuestro país se debe al desconocimiento de diversos temas como la forma de operar un vehículo, cuándo y por dónde cruzar las calles y avenidas, así como la disponibilidad, comprensión y respeto de las diferentes señalizaciones, . Si a todo esto le sumamos el, “él no e’ má’ guapo que yo, me va a tener que matar pa’ metese’” entre otros, ¿qué podemos esperar que ocurra en nuestras calles? Hemos llegado a la conclusión de que en esta tierra poco pasa con el nivel de educación vial efectiva y disponible para quienes transitan las calles dominicanas.

No es sorpresa para nadie, que los turistas tengan miedo de andar por nuestras calles, que temen estar detrás de un volante o trasladarse de un lugar a otro… la noticia de que la muerte está al acecho en las calles, ya sea peatón o abordo de un vehículo, es tan famosa como nuestro merengue.

Esta fama debe eliminarse, porque puede ocasionar una pérdida de oportunidades para el turismo, por ejemplo, en otros puntos de nuestra isla a los cuales pueden accederse por tierra, logrando que los turistas no solo quieran hospedarse lo más
cercano posible a los aeropuertos.

Las instituciones llamadas a salvaguardar el orden de las calles, han estado en constante búsqueda de controlar el tránsito, enfocándose más que nada en la velocidad en nuestras carreteras y no creo que sea ese el enfoque exclusivo que resolvería el asunto asunto.

Si la gente no sabe ni siquiera la forma correcta en la que debe colocarse un cinturón, a qué distancia debe de tener el asiento del volante, qué ángulo deben tener los retrovisores (si es que los tienen) entre otros, ¿van a saber qué velocidad es la correcta en una calle en comparación con otra? ¿Comprenderían qué tanto aumenta si riesgo con cada aumento de kilometro por hora?

Estas entidades deben cambiar su enfoque a la educación todo el que salga a la calle sepa cuál es su rol en todo momento, que sepa qué se puede, qué no se puede hacer y, más que nada, que sepa respetar al otro, que no siempre se tiene la prioridad…

El presidente Luis Abinader tomó una iniciativa y creó el Gabinete de Transporte, en aras de mejorar el tema en cuestión; sin embargo, quedó carente de dos cosas, de integrar a un representante de la Liga Municipal Dominicana, por ser los ayuntamientos los entes reguladores y de fiscalización, y a un representante del Ministerio de Educación. También faltó incluir dentro de sus instrucciones la orden de diseñar e implementar políticas para la inserción de la Educación Vial en todas la escuelas y colegios del país… el más fundamental de todos
los pasos a dar para evitar que las calles dominicanas sigan siendo las más letales del mundo.

Urge, porque aunque a lo mejor es difícil reconocerlo, en nuestras calles la educación vial es, literalmente, un asunto de vida o muerte.

Por Fernando Luis Rodríguez Ballista

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