Justicia, violencia y granujismo

Por Gregory Castellanos Ruano

“…hablan embustes; conciben vejación y paren iniquidad…Por tanto la rectitud se ha vuelto hacia atrás, y la justicia se mantiene a lo lejos;…“

(Isaías: 59:4, 14, 15)

`Violencia` y `Justicia` son los dos polos de la valoración de un acto en la vida en sociedad.

Lo que no es justo es violencia. Todo lo que es violencia es injusticia.

Sobre la base de esa valoración se habla de `Actos justos` y de `Actos injustos` o, lo que es lo mismo, de `Actos violentos` y de `Actos justos`.

La importancia de la necesidad de la Justicia fue tenida en cuenta en Iberoamérica desde que comenzaron los procesos de Independencia:

“…las bases del sistema de gobierno que en esta Constitución ha adoptado Venezuela no son otras que la de la justicia y la igualdad,…“

(Artículo 200 de la Constitución de Venezuela de mil ochocientos once (1811))

En tiempos más recientes “…, en el Proyecto gubernamental de reformas constitucionales destinado a concretar dichos Acuerdos (de paz entre el Gobierno y la Unidad Revoucionaria Nacional de Guatemala.GC) se propone que el art. 2, sea modificado de la siguiente manera: “Son deberes del Estado garantizar…la justicia,…“ (Hurtado Pozo, José: Nociones Básicas de Derecho Penal de Guatemala, página No. 53)

En nuestra Constitución vigente también aparece “la justicia“ como un Valor y, por ende, como un Principio orientador del sistema que establece dicha Constitución. En efecto, el Preámbulo de nuestra Constitución reza así:

“LA ASAMBLEA NACIONAL

EN NOMBRE DE LA REPUBLICA

Constituida en Asamblea Revisora de la Constitución,

declara en vigor el siguiente texto de la

                                CONSTITUCION DE LA REPUBLICA DOMINICANA

PREAMBULO

Nosotros, representantes del pueblo dominicano, libre y democráticamente elegidos, reunidos en Asamblea Nacional Revisora; invocando el nombre de Dios; guiados por el ideario de nuestros Padres de la Patria, Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, y de los procures de la Restauración de establecer una República libre, independiente, soberana y democrática; inspirados en los ejemplos de luchas y sacrificios de nuestros héroes y heroínas inmortales; estimulados por el trabajo abnegado de nuestros hombres y mujeres; regidos por los valores supremos y los principios fundamentales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad, el imperio de la ley, la justicia, la solidaridad, la convivencia fraternal, el bienestar social, el equilibrio ecológico, el progreso y la paz, factores esenciales para la cohesión social; declaramos nuestra voluntad de promover la unidad de la Nación dominicana, por lo que en ejercicio de nuestra libre determinación adoptamos y proclamamos la siguiente:

CONSTITUCION…“

De esto hay que resaltar: “…los valores supremos y los principios fundamentales de…la justicia…“

No es sólo decir nominalmente que hay representantes del Ministerio Público y tribunales para que haya Justicia, no es que esos representantes del Ministerio Público y esos tribunales pura y simplemente realicen actividades,  pues es a través de esas actividades que se realizan simulaciones con las que se incurre en actos de injusticia, es decir, en actos de violencia: lo que se amerita es que en realidad administren justicia; pues una cosa es la mera apariencia y otra cosa es el contenido de realidad.

El representante del Ministerio Público y el juez que se prestan a dejarse instrumentalizar, por la razón que fuere; que se prestan a ser instrumento, que se prestan, por ello, a ser portador y administrador de violencia, lo que ejercen no es justicia, lo que administran no es justicia, lo que imparten no es justicia.

Prestarse a dejarse instrumentalizar hasta por amistad o por odio es un acto de prevaricación igual que prestarse a dejarse instrumentalizar por dineros.

Aunque ese representante del Ministerio Público o ese juez tenga las vestimentas legales, estas tan sólo le sirven para disfrazar su instrumentalización.

El Ministerio Público que se presta a eso no es realmente Ministerio Público; del mismo modo el juez que se presta a eso no es realmente juez.

La pregunta que se debe hacer cada Ministerio Público es: ¿Soy realmente Ministerio Público?

Y correspondientemente la pregunta que se debe hacer cada juez es: ¿Soy realmente juez?

Si te dejas instrumentalizar no eres Ministerio Público.

Si te dejas instrumentalizar no eres juez.

Si te dejas instrumentalizar tienes el disfraz de Ministerio Público o tienes el disfraz de juez, según el caso, pero en realidad eres una alimaña que lo que está haciendo es haciéndole daño a la sociedad a la que perteneces porque traicionas los valores de esa sociedad y la confianza que esa sociedad, por las vías institucionales correspondientes, ha depositado en ti.

Y esa alimaña tiene un nombre: `Granuja`.

Prestarse a dejarse instrumentalizar, prestarse a ser portador y administrador de violencia, prestarse a no ser portador de justicia, es ejercer un ministerio obscuro y deleznable llamado `Granujismo`.

Los juristas franceses revolucionarios y post revolucionarios, esperanzados en contribuir a ponerles límites serios a los poderes arbitrarios en que podían incurrir jueces carentes de sindéresis, crearon, plasmándolas en tipos penales, figuras jurídicas como la coalición de funcionarios que podían conformar jueces (entre otros), así como creando la figura de la prevaricación al decidir un juez por amistad u odio (la cual todavía se conserva en la República Dominicana en el Artículo 183 del Código Penal) como una forma de luchar contra la prevaricación; en efecto, dicha norma penal dispone así:

“Art. 183.- El juez o administrador que, por amistad u odio, provea en pro o en contra, los negocios que se sometan a su decisión, será reo de prevaricación, y como a tal se le impondrá la pena de la degradación cívica.“

Por su parte, el Artículo 33 del Código Penal reza:

“Art. 33.- Siempre que la degradación cívica se pronuncie como pena principal, podrá acompañarse con la de encarcelamiento, cuya duración fijada por la sentencia de condenación, no podrá exceder de cinco años. Si el culpable fuere un extranjero, o un dominicano que hubiere perdido su nacionalidad, la pena del encarcelamiento debe pronunciarse siempre.“

Mi único desacuerdo con el tipo penal que es dicho Artículo 183 es que el mismo actualmente no abarque a los representantes del Ministerio Público.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar