Julio Cuevas

Por Ramón Saba jueves 29 de abril, 2021

Nació el 23 de enero de 1955 en Neiba, provincia Bahoruco. Su nombre completo es Julio Ernesto Cuevas Cuevas.

Poeta, ensayista, crítico literario periodista cultural. abogado y creador de literatura infantil. Obtuvo una Licenciatura en Educación, mención Filosofía y Letras, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo y fue monitor de la Carrera Académica de la Escuela de Letras. Profesor provisional para la asignatura Literatura Infantil en el mismo centro de estudios. Realizó la Especialidad en Gestiones Diplomáticas y Consulares.

Terminó una maestría en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español, como Lengua Materna, becado por el gobierno español y la maestría en Relaciones Internacionales, para el Área del Caribe; becado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Argentina; – becado también por la OEA, para estudiar Comunicación y Administración Cultural en Caracas, Venezuela. En la entonces Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores de la República Dominicana laboró como Secretario de Primera Clase, para concluir siendo Embajador, sub-encargado del Departamento de Asuntos Culturales, y, luego, Embajador, Encargado del Departamento de Asuntos Culturales de la Cancillería y miembro de la Comisión Editorial de esa misma institución. Posteriormente ha trabajado en diferentes entidades ocupando posiciones de gran relevancia. No conforme con su currículum, completa una maestría en Filosofía del Conocimiento.  Actualmente ostenta la categoría de Profesor Titular de la Escuela de Letras de la UASD, además de trabajar como docente y asesor de tesis del nivel doctoral en la UASD y en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra.

 

 

 

 

En su haber bibliográfico se encuentran los títulos Epistolario del Crepúsculo; Visión Critica en Torno a la Poesía de Víctor Villegas; Testimonio del Tiempo; Homenaje en Tono Oblicuo; Los Cantos del Hierofante; Poemas Tierra Adentro; Literatura, Lengua y Cultura en Tiempos de Globalización; Antología Literaria en Honor a Neiba (en colaboración con Alex Ferreras); Literatura Infantil para la Creatividad y el Pensamiento Crítico y Sobre Literatura Infantil y otros Ensayos.

 Julio Cuevas ha dictado importantes y magistrales conferencias, tales como “Los heraldos negros de César Vallejo”; “El postumismo”; El venidrismo”; “Literatura Infantil y Desarrollo Integral” y “Literatura infantil y política cultural en República Dominicana”, entre muchas más.

Entre los múltiples reconocimientos y premios recibidos por Julio Cuevas, podemos resaltar haber ganado el primer lugar en el Primer Concurso de la Canción Escolar 1971 por la canción “Paz y Amor”; tercer Lugar en el Concurso Literario Navideño organizado por Radio Enriquillo, en 1975; mención Honorífica 1982 en el concurso literario de la Universidad Central del Este; reconocimiento, al ser declarado como “Visitante Distinguido” por el Consejo Municipal de Valencia, Venezuela; proclamado también por el senado del Estado de New York por sus aportes a la literatura dominicana; finalista en el 18vo.Certamen Internacional de Poesía, “Mis Escritos 2019″, en Buenos Aires, Argentina y un centenar de reconocimientos más a su espléndido accionar en las letras y sus aportes culturales.

Julio Cuevas ha formado parte del Movimiento Cultural Universitario; Núcleo de escritores Jóvenes “Jacques Viaje Renau” y del legendario Taller Literario “César Vallejo”.  Fue coordinador de la página literaria “Trapiche”, en el desaparecido periódico El Sol y es miembro activo del Colegio Dominicano de Periodistas; de la Asociación de Periodistas Profesionales; activista del Voluntariado Sociocultural para el Desarrollo de Neiba-Bahoruco y columnista del periódico digital Acento.com.

El escritor Alex Ferreras estima que si bien toda escritura, desde la perspectiva del método de análisis del estructuralismo, se apoya en un esquema binario, la frase de tierra adentro, sobre el cual se construye el edificio del discurso de Julio Cuevas, no deja de implicar su opuesto, o sea, de tierra afuera, en este caso, la ciudad; ésta, aunque sinónimo de progreso y civilización, también guarda en sus adentros el antro de la corrupción y la sordidez, y dentro de ella, la injusticia. Es en la ciudad, por supuesto, donde se concentra la mayor parte de las riquezas y las oportunidades, pero lo mismo, donde hacen vida los que a gran escala cometen toda sarta de injusticias, desde la óptica sencilla del campesino al que él le canta.

El también escritor Enrique Aguiar asegura que Julio Cuevas nos ofrece sus veinticinco testimonios, aparte de otros poemas, unos al comienzo, otros al final, en su opúsculo Testimonios del Tiempo que ha logrado dar testimonio de algo es protestar, de manera fehaciente por algo. Jurar que lo ha visto, que lo conoce, que se está empapado de su verdad. Que se tiene por segura su falsedad. Mientras unos intelectualizan demasiado el dolor ajeno, “yo simplemente trato de interpretarlo”, dice él en su primer testimonio cuando escribe: “Mientras tú te ahogas/ en las mañanas de la intelectualidad trasnochada / yo descodifico la mueca/ y los gestos/ de estos hombres de tierra/ y piedra…/”

Finalmente, el intelectual Gerardo Castillo Javier es de opinión que Julio Cuevas se planta ante el oficio de escribir con toda su racionalidad, por lo que le viene perfectamente la frase de Verlaine: “Nosotros, que hacemos versos emotivos, muy fríamente…” Lo que de ninguna manera debe entenderse como falta de franqueza o de originalidad. Más bien, significa una clara conciencia del oficio de escritor. A veces trabaja el poema dándole el tratamiento que se le da al texto discursivo. El mejor ejemplo de esto es su poema “Canto a San Pedro de Macorís”, que inicia nombrando los eventos que hace más de un siglo dieron origen a la ciudad de San Pedro de Macorís, luego nos refiere el arribo de los negros sobre los que se sustenta la industria azucarera y enumera, con el polisíndeton al principio de cada referencia, las contribuciones de estos han hecho a la cultura dominicana. El poema concluye con una reiteración de lo dicho, como cuando en el texto discursivo repetimos la tesis con que abrimos el discurso.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Julio Cuevas:

 

Nosotros

 

Nosotros

Somos un trozo de tambora y güira

renaciendo

a lo largo del trópico.

Somos entera picardía

bebiendo un jarro de tisana

en el desayuno chocolatero,

en el jengibre del velorio.

Nosotros

Somos

Temblorosa historia de tiranos,

Burócratas y aventureros,

políticos de frágil careta.

Somos

eso…

cuando nos dejan ser,

humor del dominó casero,

un poco agonía,

broma y jolgorio,

pregón del triciclo,

cliente o marchante,

prestamista y panadero.

Por Ramón Saba

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