Juan Pablo Duarte y la Liga Municipal Dominicana

Por Kelvin Jiménez jueves 26 de enero, 2017

El año pasado publiqué en este prestigioso medio, algunas líneas refiriéndome a nuestro Patricio y la Liga Municipal Dominicana, por lo que creo apropiado dada la solemnidad de la fecha, recordar tales consideraciones y simplemente hacer hincapié en lo siguiente: 1- La naturaleza de una institución debe estar sujeta a la labor que desempeña y los logros que pueda exhibir el funcionario de turno si desea seguir en el cargo. 2-La lucha que deben librar las fuerzas políticas de la nación en la actual coyuntura es demostrar con hechos fehacientes la necesidad de su “existencia” más allá de ser un cofre que se llena con los impuestos que pagamos y luego es repartido como recompensa de acuerdos electorales. 3- La Asamblea de municipios debe constituirse en un espacio de fiscalización, evaluación y presentación de planes y propuesta con la finalidad eficintizar ese órgano técnico. 4- De no ser posible lo anterior, la Federación Dominicana de Municipios, tiene una excelente oportunidad de asumir los ideales de Juan Pablo Duarte, con respecto a la municipalidad.

El texto a continuación:

El patricio Juan Pablo Duarte en su proyecto de nación consideraba a los ayuntamientos como el cuarto poder del Estado, y la vía más expedita para canalizar soluciones a las distintas problemáticas que aquejaban al país. Ese pensamiento político aún sigue vigente en las mentes preclaras de la sociedad dominicana, pero dadas las persistentes deficiencias de los cabildos tanto en el orden administrativo, gestión de obras públicas; y el eterno problema de la recogida de basura, cada cuatrienio el término de “gobiernos locales” se convierte en una utopía.

Y es que lamentablemente la gran mayoría de las Alcaldías, siguen atrapadas en sus contrariedades de carácter interno, y el órgano responsable de contribuir en la mejora de sus funciones, se pierde en cuestiones meramente burocráticas de paso de mando cada 16 de agosto y simplemente son noticia cuando se elige el Secretario General como prebenda electoral. Para citar un ejemplo, el tema de la seguridad ciudadana encabeza la lista de diversas mediciones como el que más preocupa a los dominicanos, y la respuesta de los ayuntamientos ante esta terrible situación es colocar en las calles un grupo de hombres uniformados y en su pecho las letras de “policía municipal”, en ciudades como Santiago, Distrito Nacional y Boca Chica.

Dada la rapidez de la medida nos hacemos las siguientes preguntas. ¿Cuál fue el perfil y proceso de selección de estos agentes municipales? ¿Dónde fueron entrenados y tiempo de formación? Esta acción, más que ayudar puede empeorar la situación y que dé lugar a escenarios del pasado cuando se iniciaron planes pilotos bajo este mismo esquema y los resultados fueron desagradable por las inconductas de sus miembros y falta de dirección estratégica.

La municipalidad tiene el deber de integrarse en esta lucha contra la criminalidad, pero mediante un modelo preventivo, participativo y con un nuevo cuerpo entrenado bajo una filosofía comunitaria, y un primer paso sería organizar escuelas de formación coadyuvado con un programa de captación de agentes en sus comunidades que instaure una nueva cultura de aplicación de protocolos de actuación con énfasis en respeto a los derechos humanos y combate al crimen.

Otro elemento importante, es el Proyecto de Ley de Interior que cursa en el Congreso y que contempla responsabilidades para los gobiernos locales en lo concerniente a la seguridad ciudadana, de manera que los Alcaldes y Alcaldesas deben ir dando los pasos de lugar para su estudio y posterior aplicación con iniciativas que tengan como referencia ese marco normativo. Las Mesas de Seguridad Ciudadana y Género, son una buena plataforma y laboratorios de ideas para la articulación de las mismas.

A comienzo de este año se anunció la creación del Instituto de Capacitación Municipal(ICAM) de la Liga Municipal Dominicana, pero advertimos que su enfoque va en la línea de preparación en asuntos administrativos, estamos consiente que esto obedece a lo señalado en el primer párrafo. Sin embargo, esta iniciativa debe contribuir también ha enfrentar los retos del presente, y sin lugar a dudas la criminalidad tiene un nivel de primacía. En ese tenor, este instituto debe contemplar entre sus planes un “Programa de Formación para Formadores” y una hoja de ruta para el diseño y puesta en marcha de Escuelas de Seguridad Ciudadana con el apoyo del Ministerio del Interior y el Consejo de Seguridad Ciudadana que encabeza el Ministerio de la Presidencia.

Nuestra aspiración es que siga vivo el ideario de Duarte con respecto a los ayuntamientos, que superen los obstáculos y conecten con la sociedad siendo verdaderos gobiernos locales en la búsqueda de soluciones. El tema de la seguridad ciudadana es una excelente oportunidad para trabajar juntos por la paz, que constituye el primer eslabón para el progreso y bienestar de los pueblos, de ahí que creemos oportuna la frase de José Ortega y Gasset “A la republica solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia lo porvenir.

 

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