Juan Mota: un invidente que quiere trabajar para ayudar a su familia

Por Ling Almánzar jueves 29 de octubre, 2020

 

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Juan Arelis Mota no puede ver: es invidente desde los 12 años. Sin embargo, hace todo lo que un vidente puede hacer; y más: vive tan cabalmente como si tuviera sus cinco sentidos.

Nativo de Hato Mayor, hizo carreras técnicas y estudió Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Yo lo conocí. Conservo una agradable impresión de él, pues lo recuerdo como disciplinado, estudioso y dueño de una memoria asombrosa. Era una verdadera fuente de inspiración para nosotros. Los profesores lo admiraban, sin ahorrar elogios para él, y desde entonces yo también lo admiro, quizás sin saberlo él.

Es verdad que sus limitaciones visuales no lo detienen, pero restringen la vida familiar. La urgencia es ahora más perentoria que antes, no solo por la pandemia sino también por el desempleo.

En efecto, Mota está desocupado y quiere trabajar. Deseos no le faltan. Ganas le sobran. Por ello apela al Gobierno o al sector empresarial para poder laborar.

Su casita no está terminada. Su madre requiere ayuda. Viven tragados por la pobreza. Está necesitado pero no vencido.

Si algo le indigna es que, a pesar de su título universitario, no ha podido conseguir trabajo. Ha solicitado y nada ha logrado. Así, sus estériles esfuerzos lo sumen en la “vergüenza” y en la “indignación”, pues reúne todas las condiciones para desempeñar cualquier función.

Otra cosa le molesta: la discriminación que sufren los incapacitados físicos. Él ha sido una víctima, y por eso asume la defensa de su grupo. Su reclamo es el grito de mucha gente.

Mota está cansado de que le prometan y no le cumplan. Por eso rechaza las “falsas promesas” de los políticos, y anima a la sociedad a brindarle oportunidades laborales a los necesitados como él.

A pesar de todo, no se rinde.

(Está disponible en el 809-670-3254.)-

 

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