Juan Matos

Por Ramón Saba

Nació el 2 de noviembre del 1955 en Barahona, pero fue declarado oficialmente el 10 de febrero del 1956, por tanto, esa debe considerarse la fecha oficial de su nacimiento, pero no la real. Su nombre completo es Juan Edelfín Matos Cuevas; pero se le identifica por una expresión que es parte esencial de su estilo de comunicación: “El bienamado”. Reside en Estados Unidos de América desde hace muchos años.

Poeta, narrador, escritor infantil-juvenil, profesor y animador cultural. Es licenciado en química por la Universidad Autónoma de Santo Domingo; ha realizado cursos de literatura, escritura creativa y cultura española en las universidades Complutense de Madrid y de Alcalá de Henares en España; completó además una maestría en educación elemental en el Worcester State College en Massachusetts. Laboró en la Destilería Siboney como Encargado de Control de Calidad; fue oficial de información turística en la Oficina Dominicana de Turismo de New York; evaluador de aplicaciones para ayuda social en el Departamento de Servicio Socia de New York y también maestro bilingüe de español en Worcester Publi Schools y The New York City Board of Education.

 

En el haber bibliográfico de Juan Matos encontramos los títulos Amor de noche y mar; Azúcar, Cayo y Puerto; Del milagro de la espera; El hombre que se fue (traducido al inglés por Rhina P. Espaillat); Azúcar, Cayo y Puerto: la epopeya del Batey Central Barahona; Violetas del alma; Solicortos; De las parras; Temblor de espejos; Con pecado concebido y Labrador de palabras. Su bibliografía pasiva es bastante amplia, por lo que nos limitaremos a mencionar La espera como recurso de la consumación carnal (2005) por Franklin Gutiérrez; Exordio sobre “De las parras” (2005) por Rhina P. Espaillat; Juan Matos y el otro inventado en Azúcar, Cayo y Puerto (2018) por Leonardo Nin; Convocados al lagar (2021) por Ana Marchena; Exordio sobre Violetas del alma (2020) por Luisa Navarro; Juan Matos, un apasionado poeta social (2020) por Raúl Bartolomé; El milagroso temblor de lo breve y musical (2005) por Juan Freddy Armando; Hacia la edad del verbo íntimo o los soles de la memoria. (2020) por Omar Messón y Aprendiz del cuerpo, el placer y el dolor (2021) por Ibeth Guzmán, entre muchos otros; aparte de hacer presencia en múltiples antologías respetables, tanto nacionales como extranjeras.

 

Es importante mencionar que Juan Matos es un consuetudinario conferencista que ha llevado su discurso literario a importantes espacios, tales como Concord Academy, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Worcesgter Academy, Clark University, Burcoat Bancroft Academy, Latino Educational Institute, Bunker Hill Community College y Lawrence High School, por mencionar sólo algunos.

 

Cabe destacar que Juan Matos ha sido merecedor de importantes premios y reconocimientos, entre los que podemos resaltar haber sido declarado “Poeta Laureado de Worcester, Massachusetts”; premiado con Las Llaves de la Ciudad de Worcester por Oficina de la Alcaldía, premio del Legado Padre Miguel Bafaro por Servicio Comunitario; decretado Hijo Distinguido de Villa Central, Barahona; Premio al Liderazgo por la  Casa Cultural Dominicana de Worcester; reconocimiento de la Cámara de Diputados del Rhode Island  por su labor literaria y artística; Hijo Distinguido de la Ciudad de Santo Domingo por la Contribución a la literatura y reconocimiento de la Ciudad de Boston como Padrino del Festival Dominicano de Boston 2003, sólo como muestras de una gran lista.

 

A todo lo antes señalado, vale agregar que Juan Matos ha sido fundador de importantes grupos y actividades literarias, tales como Palabra, Expresión Cultural (PEC), en New York; Grupo Cultural Hostos en Worcester; Tertulia Pedro Mir, en Lawrence, Massachusetts y de la Casa Cultural Dominicana de Worcester. También forma parte del Advisory Board of Latino Education Institute y de la Tertulia Julia de Burgos, ambos en Worcester. Creó y dirige una de las actividades literarias virtuales más activas y comprometidas del momento: la tertulia Miercoletras.

 

Soy testigo de que una de las grandes virtudes que exhibe Juan Matos como ser humano es su notable valoración de la amistad, tanto que en ocasiones lo he visto siendo “bombardeado” por cercanos colaboradores y sin embargo no pierde los estribos, maneja la situación con altura y logra apaciguar el estado de ánimo alterado del interlocutor, amparado tal vez en sus creencias y fe religiosa.

 

La escritora Ofelia Berrido afirma que la obra Labrador de palabras de Juan Matos es poesía y testimonio. La forma y contenido del poemario eleva al lector por la adecuada disposición de la estructura, el apropiado uso del lenguaje poético y los recursos literarios que le dan vuelo. Su prosa poética causa en el lector el gozo que solo el buen arte puede desencadenar. La intención del escritor conmueve y nos ubica en la visión de su mundo, lleno de duras realidades, pero también de esperanzas. Un mundo de metáforas e imágenes que nos conectan con los eternos designios de la existencia: el mundo imaginario del alma. Leer la poesía de Juan Matos es conocer el mundo a través de la impresión que el placer estético de su prosa poética provoca; reconocer la trasmutación de la verdad ordinaria en una extraordinaria; tener atisbos de la abstracción solo visibles a los sentidos interiores. Ya no quedan significaciones sino solo la obra del poeta y sus fórmulas, sus arrebatos radicales sobre el todo y la nada frente al abismo de la existencia. Los poemas de Juan Matos son humanos, muy humanos, intensamente humanos.

 

Sobre esa misma obra, el poeta Radhamés Reyes-Vásquez agrega que es un libro intenso y vibrante, armado con el lirismo feroz y transparente de un poeta que conoce bien su oficio y su lugar, el peso y la medida de cada palabra y, tan importante como lo que más, el sentido del ritmo indispensable en toda escritura como ardid de una sostenida y equilibrada emoción. La prosa se revitaliza y se eleva, sobria y elegante. Narraciones, relatos escritos en la mejor poesía en prosa con el vigor telúrico que en ocasiones me recuerda al mejor Neruda y la ansiedad de César Vallejo.

 

Finalmente, la escritora Ana Marchena estima que Los registros metafóricos de estos discursos viscerales de Juan Matos son radiografías de los vericuetos anímicos que el poeta labriego construye con una fenomenología trascendental exquisita que despliega en las descripciones exactas de quien cultiva el conuco y es tierra y arena, es agua, rocío y vapor, es fruta, es viento, es noche y día, es luna y sol, es todo y es nada.

 

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un soneto compuesto de versos alejandrinos de Juan Matos:

 

En la quebrada noche

 

En esta quebrada noche cruje por ti el ahogo

de todas las nostalgias que, yéndote, dejaras

la acuarela de angustias grabadas a tu antojo

en mi lienzo de amor, amor que tú olvidaras.

 

¿Cómo calmar esta alma que por ti desvaría

si no posas ―ya más, en mi lecho anhelante?

Alucinan mis carnes, desandan noche y día

trémulamente esperan por tu paso triunfante.

 

Respóndeme una endecha hilada en frenesí

sobre el telar transido que te aguarda sin celo

ya sin luz, sin sosiego, solo, desvanecido en ti

 

melopeas de silencios te esperanzan -y quedo 

sentenciado a tus siempres -sin renunciar a ti

campana que me tañes, hembra de mi desvelo.

 

Por Ramón Saba

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