Jottin Cury aclara jurisdicción constitucional no es una medicina llamada a solucionar problemas sociales

Por Sábado 18 de Febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, El magistrado Jottin Cury, presentó la conferencia "El Tribunal Constitucional y los Derechos Fundamentales" en la provincia de Monte Plata, en su disertación, el magistrado aclaró que la jurisdicción constitucional no es una panacea llamada a solucionar los innumerables problemas sociales que durante décadas se han acumulado como consecuencia de la irresponsabilidad, desidia e indiferencia de la clase dominante.

Si bien es verdad que es un agente de cambios, no menos cierto es que tiene sus límites en razón de que no puede sustituir al Poder Legislativo y al Ejecutivo en la formulación de políticas públicas de largo alcance.

Cury agradeció la oportunidad que se le brindaba de poder representar a sus compañeros magistrados ante un público tan selecto, destacando varios aspectos históricos de la provincia como el hecho de que allí reposan los restos del aborigen más valiente que haya parido esta isla: Enriquillo.

Según los datos aportados por el magistrado, al consultar los Fondos del Archivo Real de Bayaguana, a través del Boletín del Archivo General de la Nación, encontró lo siguiente:

Carta de libertad otorgada por Marcela Reyes, de Bayaguana, a su esclavo Francisco del Castillo, mulatito criollo de dos años y ocho meses, dado sin remuneración alguna. Testigos: Joaquín de Acosta, Nicolás Milchez y don Manuel Sánchez, Alcalde ordinario Mariano Sánchez.

Reveló claramente que para 1796 existía la esclavitud en nuestro medio, o lo que es igual, la más aberrante negación de los derechos humanos a pesar de haberse proclamado años antes la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en la Francia revolucionaria de 1789.

Cury apuntó además que por estas tierras también dejó sus huellas el prócer Gregorio Luperón, cuando resultara victorioso en la Batalla de Bermejo el 1ero. de octubre de 1863 ante las tropas del General Pedro Santana. Precisó que cinco años más tarde en este mismo espacio geográfico, Buenaventura Báez fue proclamado presidente de la República. Y, en 1879, se escenificó en esta localidad el combate de Arroyo Porquero entre las tropas de Ulises Heureaux y las de Cesáreo Guillermo.

Ahora bien, retornando a tiempos más cercanos, el Magistrado Jottin Cury resaltó que Monte Plata es igualmente cuna de notables intelectuales como Miguel Ángel Monclús, de insignes combatientes como los generales independentistas Matías Moreno y Eusebio Manzueta, y del “prelado de mayor relevancia en la historia de la Iglesia católica dominicana” según afirma el historiador Roberto Cassá, se refiere, a Fernando Arturo de Meriño.

Destacó asimismo, dos grandes figuras que, aunque no nacieron en esta provincia, vivieron y murieron en ella luchando por los derechos humanos y por mejores condiciones de vida para los oprimidos, ellos son: el sacerdote canadiense Arturo Mackinnon y Florinda Soriano (Mamá Tingó).

Se refirió al centro de Peregrinación más importantes de nuestro país: la Iglesia del Santo Cristo de Bayaguana.

Así que dejando atrás la interesante vertiente histórica, Cury afirmó que Monte Plata ha sido cuna de grandes atletas que han puesto en alto el suelo patrio como Luguelín Santos, Fausto Carmona, Gabriel Mercedes, Fidel Mejía, Iván Tejada, Henry Rodríguez, Robert Gómez, Luisito Pié, entre muchos otros.

Cury abordó que la historia de los derechos fundamentales se encuentra vinculada con los derechos humanos, y a pesar de que existen diferencias entre ellos, no cabe la menor duda que sus inicios se encuentran en la lucha del hombre por su emancipación. Indicó también que el concepto de derechos fundamentales, aparece entre nosotros por vez primera en la Constitución dominicana del 26 de enero de 2010, constituyéndose así el Tribunal Constitucional con el propósito de impulsar los cambios que desde hace muchos años viene exigiendo la sociedad dominicana.

Cury hizo énfasis en que el legislador constituyente, a diferencia de anteriores reformas constitucionales, dotó de un amplio arsenal de reglas, principios y valores a este órgano para sentar las bases de un mejor país tanto para las presentes como futuras generaciones. Y, a propósito de valores, para que no exista la menor duda de su misión, se consignó expresamente la dignidad humana como eje central de nuestra Carta Sustantiva.

El magistrado comentó además que al ubicar al ser humano como centro y leit motiv de su existencia, la Constitución de 2010 constituye un paso trascendental en la historia institucional de nuestro país, correspondiéndole al Tribunal Constitucional, como supremo interprete de los preceptos en ella contenidos, concretar sus mandatos para así afianzar las bases del progreso y la institucionalidad en nuestro país.

También se refirió al amparo que es el mecanismo por excelencia para reclamar y garantizar el cumplimiento de los Derechos Fundamentales.

En tal virtud, se refirió muy sucintamente sobre esta figura jurídica para luego entrar en algunas decisiones dictadas por el Tribunal Constitucional dominicano en esta materia, refiriéndose a varias sentencias en las que se aborda el debido proceso, la dignidad humana, la libertad de expresión, la protección al medio ambiente, entre otras.

Indicó que estamos viviendo momentos difíciles en el ámbito local e internacional debido a que no obstante haber alcanzado prodigiosos avances en el campo de la ciencia y tecnología, todavía, desafortunadamente, el hombre sigue siendo el mismo de siempre y se resiste a vivir en paz. A propósito de esto citó al filósofo y humanista japonés que, por cierto, una de las calles del municipio de Sabana Grande de Boyá fue designada con su nombre hace apenas unos años por haber dedicado su vida a promover la paz mundial y ser un gran defensor de los Derechos Humanos: Daisaku Ikeda, quien ha expresado que:

(…) la energía atómica es una peligrosísima arma de doble filo. Aunque puede contribuir notablemente al bienestar de la humanidad, también puede borrar del mapa al género humano, si se usa indebidamente (…).

De modo, pues, que estas reflexiones resultan oportunas para dejar sentado que se requiere de un sólido fortalecimiento institucional y una profunda revolución interior para cambiar el rumbo de la humanidad. Dentro de ese contexto mundial nuestro país es apenas un grano de arena y, en su conformación institucional, se encuentra el Tribunal Constitucional que, en la medida de sus modestas posibilidades, está cumpliendo rigurosamente con las obligaciones que le asigna la Constitución y demás leyes adjetivas para sentar las bases de un mejor porvenir para todos los dominicanos.

En su conclusión, Cury destacó que

el Tribunal Constitucional dominicano ha ido sentando las bases para una mejor convivencia, teniendo como herramienta fundamental la Carta Sustantiva, la cual, reiteró, está cargada de valores y principios que permiten reorientar a la sociedad por el sendero de la institucionalidad y el progreso.

La necesidad de instituir esta jurisdicción está harto demostrada, pues no es secreto que la pertinencia de su creación se viene debatiendo desde hace casi medio siglo. Así como ha tenido sus defensores, no han faltado voces agoreras que vaticinaban un cataclismo institucional. Pero el tiempo, que es el supremo rector de los acontecimientos e infalible juez que todo lo coloca en su justo lugar, se ha encargado de demostrar que la creación del Tribunal Constitucional dominicano constituye uno de los grandes aciertos de la Constitución proclamada el 26 de enero de 2010.

En sus primeros cinco años ha comenzado a dar pasos, cual criatura que se aventura a erguirse sobre sus propias fuerzas. Sus decisiones se bastan por sí mismas, así como las modestas contribuciones en ellas contenidas, puesto que no existe mejor defensa que los hechos plasmados en incontrovertible realidad.

Jottin Cury expresó que cuando el presidente del Tribunal Constitucional reseñaba, en días pasados, con ocasión de la rendición de cuentas, los aportes que ha realizado esta jurisdicción en sus primeros cinco años, le vino a la memoria un hermoso poema de Miguel Hernández, quien desde la cárcel le escribió a uno de sus hijos:

Al octavo mes ríes

con cinco azahares.

Con cinco diminutas

ferocidades.

Con cinco dientes

como cinco jazmines

adolescentes.

Frontera de los besos

serán mañana,

cuando en la dentadura

sientas un arma.

Sientas un fuego

correr dientes abajo

buscando el centro.

Remedando al insigne poeta español, y valiéndonos de una metáfora, el Magistrado Cury pudo afirmar que el Tribunal Constitucional dominicano también ha enraizado en estos cinco años sus primeros dientes que van conformando una frontera inexpugnable en la que se estrellarán irremediablemente hoy, mañana y siempre cualquier manifestación de abuso, arbitrariedad y autoritarismo.