José Martín Paulino

Por Ramón Saba jueves 5 de septiembre, 2019

Nació en San Francisco de Macorís, provincia Duarte, el 3 de noviembre de 1963. Su nombre completo es José Martín Paulino Gómez.

Narrador, editor, ensayista, articulista y corrector de estilo. Cursó estudios de Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Ha laborado en las áreas de negocios, comercio, producción avícola, entre otras. Creador de la Editorial Café Ritual. Cofundador y primer presidente de la Unión de Escritores de la Provincia Duarte (UEPD). Cofundador, además, de los talleres literarios Domingo Moreno Jimenes, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, recinto San Francisco de Macorís, y el José Lezama Lima de la Universidad Católica Nordestana.

 

José Martín Paulino tiene en su haber los siguientes títulos y géneros: La bura en el espejo (cuentos); Cuaderno de serpientes (cuentos, dos ediciones); Caballo de la discordia (cuentos); A dos voces (artículos políticos junto al amigo escritor Félix Paulino) y Café ritual (memorias, artículos y ensayos).  Varios de sus cuentos han aparecido en diversas antologías nacionales y extranjeras. Su relato “Nostalgia virtual” fue traducido al italiano y antologado por Edixione Il Molo. Su cuento La burla en el espejo aparece en la antología Voces del valle.

Su relato “Sinfonía patética” aparece en una antología preparada por Mélida García y Miguel Decamps. Su cuento “Danza de serpientes” figura en la antología Estancia del sol, selección de cuentos de Las Antillas Hispanas. Su texto “Un milagro para Emilio” aparece en la antología Ruptura del límite, preparada por Avelino Stanley. Su relato “Apostasía” es recogido en la antología En tránsito, editada por la Editorial Amargord, cuyos textos fueron reunidos por el escritor Nan Chevalier.

 

Entre los múltiples reconocimientos que ha recibido su obra, podemos mencionar como preponderantes que su cuento Trascendencia pesimista mereció el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos, organizado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, recinto San Francisco de Macorís, y la Comisión para la Celebración del Sesquicentenario de la República; este mismo cuento ha sido premiado también en tres ocasiones en el Concurso de Cuentos de Radio Santa María, además de haber sido galardonado en el Concurso de Cuentos CURNE-UASD 1998. Su libro Memorial de espanto fue finalista en el Concurso literario de Alianza Cibaeña de Santiago, en 2008. Sus aportes literarios han sido reconocidos por el Ayuntamiento municipal de San Francisco de Macorís, por la Gala Francomacorisana, en 2014, también por ECREFOBI (Equipo para la Creación y Fortalecimiento de Bibliotecas, Inc., entre otras.

José Martín Paulino ha sido jurado en varios concursos de cuentos y poemas, ha presentado numerosos libros de otros autores y ha dictado varias conferencias sobre asuntos literarios, como, por ejemplo, sobre la producción cuentística del escritor francomacorisano Ricardo Rojas Espejo, y sobre la novela Ritos, del también destacado escritor de San Francisco de Macorís Héctor Amarante, esta última efectuada en el marco de una de las ferias del libro en Santo Domingo. En 2018, en la Feria del Libro de Cotuí, dictó la conferencia La evolución de la literatura en la provincia Duarte. En el periódico local El Jaya inició una columna sobre temas literarios, políticos y culturales, la cual trasladó al periódico digital Acento.com.do, y mantuvo durante más de tres años.

El poeta Pastor de Moya estima que Cuaderno de serpientes es un libro extraño, medio viscoso y resbaladizo en el contexto de la fauna literaria dominicana. En cada vértebra (o texto) se cuenta una historia misteriosa y terrible que se va concatenando, invisible, con otra historia para convertirse en la espina dorsal del relato completo; mientras todo esto sucede, los hilos narratológicos van como moviéndose, arrastrando y escribiendo la página imaginaria y bestial del personaje-autor-lector que pretende esconderse detrás de las palabras: siempre engulléndose, envolviéndose y metiéndose para adentro. Sin lugar a dudas, este libro de José Martín Paulino reafirma su fragante vocación escritural en beneficio de la sinceridad narrativa que tanto necesita nuestra región imaginaria, catapultándolo, así, en uno de los más dignos y auténticos escritores.

También el poeta y narrador Bladimir Ramos considera que, en Cuaderno de serpientes, como en toda la narrativa de José Martín Paulino, el manejo del lenguaje y las sutilezas de las palabras demuestran que estamos tratando con un autor de depurada calidad poética, pero además con un escritor que conoce cuál es la función de la literatura y cómo debe escribirse. Paulino es un narrador que ha sabido valerse de las mejores imágenes recreadas en el recóndito rincón de su imaginación y de esa manera seleccionar los mejores retratos que brotan de su mente artística.

Finalmente el ojo crítico de Radhamés Polanco proclama que el mundo está plagado de mala literatura y de cosas peores, de cosas que son verdaderas infamias contra la paz espiritual del vivo y del buen gusto, infamias particulares contra el arte de Cervantes, contra las buenas costumbres; llenos están los libreros, los anaqueles, las bibliotecas y los gabinetes y los portafolios de cosas nombradas literatura, sin ninguna gracia para agradecer, de cosas carentes de sangre y de carne, de cosas artificiales integrales sin aliento ni respiración, ausentes de verosimilitud con la naturaleza de la naturaleza de las cosas que son algo de verdad o representación genuina de la cosa que vive allá en esa existencia paralela del existir y celebra que José Martín Paulino no sea otro comparón quimérico de universalidades manieristas.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un relato de José Martín Paulino:

Antes de que la casa se derrumbe

 Viendo el desmejoramiento físico y mental de Josefa, y preocupado porque la hija pudiera quedar huérfana, Antolín, venciendo las tercas negativas de la mujer, la arrastró hasta el consultorio del médico del pueblo, quien, después de un brevísimo examen, sentenció que si  Josefa no descansaba y se alimentaba como era debido enfermería fatalmente, pero ella botó la medicina que el marido le compró y no tomó en cuenta las otras prescripciones médicas, a las que llamó estúpidas, que no era cierto, decía, que aquel médico era un mentiroso y un busca pesos, que ella se sentía saludable y que no era verdad que ella, Josefa Muñoz, permitiría que se pudrieran como basura dentro de la casa. Y todavía cuando la diagnosticaron tísica, siguió al mismo ritmo, como si aquello no fuese con ella.

Por Ramón Saba

Anuncios

Comenta