Johnny Ventura o la vida hecha merengue

Por Víctor Manuel Peña

No hay duda de ningún tipo de que Johnny Ventura es el padre del merengue o como dice la resolución del Senado de la República “padre del merengue moderno dominicano”.

Con él y en él se da la transición del merengue típico al merengue moderno.

Johnny Ventura ha pasado a la historia dominicana como el innovador o el modernizador del merengue.

Con la incorporación del saxofón, de la trompeta y del piano al merengue, Johnny Ventura le incorporó nuevos aires y nuevos colores al merengue.

Nuevos aires y nuevos colores a la musicalidad del merengue y al baile del mismo.

Pero Johnny no solo fue un fino cantante o intérprete del merengue sino que fue compositor, arreglista y contó siempre con una esmerada y acentuada formación musical.

Johnny no solo compuso canciones para el merengue sino que también compuso canciones para la salsa.

Johnny Ventura fue también un maestro del baile del merengue: Él y Joseíto Mateo comparten la gloria y el estrellato en ese sentido

La vida social, en sus duras y amargas realidades, le impidió estudiar arquitectura en la Universidad del Estado, pero la misma vida le reservó el espacio y el privilegio para convertirse en el gran arquitecto del merengue moderno dominicano.

En 1960 comenzó el desarrollo esplendoroso de su muy dilatada y muy brillante carrera artística.

Para hacer lo que él hizo con el merengue había que tener vocación y devoción por la arquitectura, especialmente para la arquitectura en el campo de la música.

Con esa excepcional vocación para la arquitectura del espíritu señaló nuevos rumbos en el campo de la música y de la musicalidad del merengue.

La arquitectura tiene un compromiso ineludible con la belleza y con la construcción de espacios modernos para el ejercicio y el desarrollo de la vida en armonía con la naturaleza.

La música, que eleva al cenit los sentimientos más nobles del ser humano, también es un espacio vital para el desarrollo de la espiritualidad y del amor en la vida de los seres humanos.

Y es que la reproducción de los seres humanos en la sociedad no puede ser al margen de la música y del amor.

Por esa vocación que traía en sus genes, el Caballo Mayor tuvo siempre el deseo y la intención de estudiar arquitectura.

Con su inmensa producción musical en el campo del merengue, Johnny estuvo siempre al servicio de las mejores causas.

Pero Johnny Ventura no solo tuvo una vocación especial para el arte, también tuvo una vocación para vincularse a las mejores causas sociales y políticas de la nación.

O sea que Johnny Ventura fue multifacético, de tal manera que podemos hablar del Johnny Merengue, el Johnny Pueblo, el Johnny Nación y el Johnny Patria.

Para asumir esas diferentes facetas había que tener una sensibilidad muy especial.

Y nunca dejó de vincular su producción artística en el campo del merengue y de la salsa a las causas sociales y políticas que asumió.

Johnny Ventura fue un intransigente defensor de la democracia, de la libertad, de los derechos humanos y de la Constitución.

Nació en 1940 pero nunca fue un adulón de la tiranía de Trujillo. Su vida a partir de los 60 demuestra que estuvo siempre vinculado a las causas cimeras de la libertad.

Todo lo que Johnny Ventura hizo en el campo del arte y de la vida social y política evidencia que estuvo dotado de una sensibilidad social poco común entre los humanos.

Se recuerda que en los Siete Días con el Pueblo, a mediados de los 70, presentó el merengue Mataron a Mamá Tingó.

Pero Johnny Ventura y otros artistas del país se sumaron a la intransigente defensa de la soberanía nacional cuando se produjo en 1965 la segunda invasión o intervención militar de Estados Unidos en nuestro país en el siglo XX.

Johnny Ventura y otros artistas ocuparon iglesias durante el período del gobierno represivo y autoritario del doctor Balaguer de los doce años pidiendo la libertad de los presos políticos y el regreso de los exiliados.

Durante los años 2017, 2018 y 2019 Johnny Ventura se sumó entusiasta y dignamente a la lucha en defensa de la Constitución y de la democracia en nuestro país que impidió que el dictador Danilo Medina modificara la Constitución dominicana nuevamente para hacerse un traje a la medida en cuanto a lograr una segunda reelección presidencial.

El pueblo dominicano en las calles frustró los planes continuistas del dictador Danilo Medina.

Pero siendo Johnny Ventura un hombre de amplio espectro fue un ejemplo de padre auténtico que formó a sus hijos en valores y principios y ejerció siempre la solidaridad para con los demás.

A propósito, su hijo Jandy Ventura acaba de confirmar la formación que recibió de sus padres al gestionar y manejarse con mucha madurez, altura y responsabilidad en los diferentes actos del sepelio de su adorado padre.

En medio del dolor inmenso por la muerte de su padre, Jandy Ventura asumió un acto de grandeza moral: “Alá Jazá, la familia Ventura no te guarda rencor”

Cuando fallece un hombre de las dimensiones de Johnny Ventura no es posible ocultar la alegría de su merengue aún con el dolor que provoca de manera natural su muerte.

¡Extraña simbiosis y paradoja en que tienen que convivir y cohabitar el dolor y la alegría, la alegría de su música sonora y altisonante y el dolor natural que provoca su muerte!

Johnny Ventura ha muerto físicamente pero no musical ni culturalmente porque él seguirá eternamente vivo entre nosotros a través de sus canciones en el merengue que son una expresión viva de la alegría.

El Caballo Mayor o la vida hecha merengue, la vida hecha alegría, estará eternamente entre nosotros.

¡Él que alcanzó la gloria aquí estará en la gloria en el más allá!

¡Sus merengues estarán vivos también en el más allá!

Autor: Dr. Víctor Manuel Peña

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