Iván Gatón: Occidente se está quedando atrás mientras el mundo está cambiando

Por Ling Almánzar miércoles 16 de junio, 2021

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Expertos e internacionalistas europeos comparan este momento de la humanidad con otro ocurrido hace ya más de cinco siglos: el encuentro Europa-América, eso que llaman ‘descubrimiento’ y que produjo un choque violento entre dos mundos disímiles.

Por su parte, Iván Ernesto Gatón, académico y pensador geopolítico, destaca que ese encuentro de civilizaciones arrancó en la isla Española (compartida hoy por República Dominicana y Haití), inauguró la globalización mundial y permitió la unificación de la economía-mundo.

El ‘descubrimiento’ fue tan trascendental que, para Gatón, es solo comparable al nacimiento de Jesús, el cual trascendió los tiempos y marcó al mundo occidental.

Según él, ese contacto entre dos mundos solo fue posible por “el empuje del Renacimiento y la esclarecida visión estratégica y política de la reina Isabel de Castilla”, cuya “visión mesiánica e intuición son las claves para comprender el apoyo a Cristobal Colón”.

La proeza geográfica puso en marcha “un proceso que estableció las bases de un orbe con sentido de la globalidad del cosmos, y por ende, una nueva etapa económica que daba sus primeros pasos con el monopolio  mercantilista que el Imperio español empezó a mantener con sus colonias en América, dando paso a lo que ha sido denominado ‘intercambio  esplendido’, donde el comercio modela el mundo hasta hoy, y geopolíticamente con la irrupción de lo que el geopolitólogo Inmanuel Wallerstein llamara la ‘teoría de los ciclos hegemónicos'”.

Así, el ‘descubrimiento’ abrió una nueva era de “explotación y esclavitud de negros africanos que empezaron a ser vistos como mercancías y perdieron su dignidad humana”.

En Europa, convertida en el epicentro de la geopolítica mundial, los reyes de España (Fernando de Aragón e Isabel de Castilla) echaron las bases del Estado moderno, y así arrancó “la colonización y conquista del resto del planeta gracias a sus adelantos técnicos y científicos, y a la fe cristiana cuyas versiones católica y protestante hallaron el terreno global para que el proselitismo de su fe pudiera imponer su visión del mundo, acorde a sus ideas neoplatónicas y aristotélicas tomistas”.

¿Qué está pasando ahora, hacia dónde va el mundo?

Gatón apunta que el coronavirus está disparando procesos geopolíticos que ya estaban latentes, actuando así como un acelerador de tendencias existentes. A pesar del “desorden” mundial y de la crisis actual, para él hay un hecho nítido: un nuevo orden está brotando y un cambio de era está ocurriendo frente a la humanidad aterrada por el virus. Así pues, el mundo occidental está quedando atrás, mientras otro está despuntando.

“Sin lugar a dudas, la metamorfosis geopolítica del mundo contemporáneo, con una amplia adopción de la política de masas y de impresionantes avances tecnológicos, está marcada por la irrupción del Asia, un mundo postoccidental que enmarca una visión más multilateral y multicultural, en el que nuevos retos y desafíos señalan el innegable declive de la cosmovisión eurocéntrica que se impuso en el siglo XVI, desde esa peninsula de la “Isla Mundo” que es Europa”, reflexiona.

El experto se aproxima apenas al mundo pospandemia, sin enfrascarse en aventuras teóricas. Se limita a subrayar que el porvenir traerá “desafíos que aún no es posible valorar en su justa dimensión”. Él sabe que aún es prematuro: el viejo mundo no termina de morir y el nuevo no termina de nacer. La crisis es honda y epónima.

Partiendo de su formidable armadura intelectual, vislumbra los desafíos de la postpandemia: el Internet y la inteligencia artificial -“elementos vitales en el ámbito geoestratégico”-, así como al cambio climático, cuyo impacto será terrible en el Caribe. Los pronósticos para esa zona son “muy pesimistas”.

“En el mundo que habitamos, el desafío en lo militar incluye el cibernético y el espacial”, razona.

Prudencia dominicana

Gatón observa que hay dos bloques opuestos en proceso de cristalización: por un lado, Estados Unidos y el eje occidental; por otro, la alianza China-Rusia. Puesto que otro mundo está despuntando y las tendencias señalan un nuevo orden mundial, los países satelitales como República Dominicana deben ser comedidos en su política exterior y auspiciar centros de pensamiento y observatorios geopolíticos.

“La República Dominicana, ante el desorden del mundo, debe manejarse con la inteligencia y la prudencia que pudieran recomendar las necesarias reflexiones académicas, que podrían hacer los diagnósticos adecuados, estableciendo centros de pensamiento y observatorios geopolíticos que trasciendan el inmediatismo político, y que se encarguen de esclarecer los senderos de un porvenir que necesita comprender los riesgos y amenazas que implica un cambio de era en la geopolítica global”, sugiere.

Gatón subraya que, en su última reunión celebrada en Cornualles, Reino Unido, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y los demás países del G7 (Alemania, Italia, Francia, Canadá, Japón y Reino Unido), decidieron implementar “una política renovada del eje transatlántico que permita articularse frente a la alianza chino-rusa, que es vista como la principal amenaza al eje de un Occidente que ve en peligro sus valores, en el ámbito político y en lo económico”.

No solo eso: en un artículo publicado antes de su visita a Europa, el presidente Biden estableció que son “los Estados Unidos de América y Europa, y no China, los que deben trazar las normas del comercio internacional y la tecnología, y que las democracias de mercado, y nadie más, las que creen las reglas del siglo XXI en materia de comercio y tecnología”.

“Asimismo, el presidente Biden inició, en su visita a Europa, retomar los valores del multilateralismo que había abandonado la administración Trump, así como también propuso el inicio de proyectos que sirvan de contrapeso a la franja y ruta de la seda de los chinos, además de anunciar la donación de mil millones de vacunas contra el covid”, concluye.-