Irán lucha por impulsar su sector energético pese a las dudas por Trump

Por EFE martes 8 de mayo, 2018

EL NUEVO DIARIO, TEHERÁN.– Irán intenta por todos los medios impulsar y modernizar su sector energético con la ayuda de inversiones extranjeras, a las que anima a apostar por este mercado pese a la incertidumbre que despiertan las posibles medidas punitivas de Estados Unidos.

En el marco de la Feria Internacional de Petróleo y Gas, que se celebra en Teherán hasta mañana con la presencia de empresas de 37 países, numerosos responsables iraníes han tratado de infundir seguridad y restar importancia a las decisiones de Washington.

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunciará hoy si se retira o no del acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Teherán y seis grandes potencias, y se desconoce si optará por reimponer sanciones y si estas podrían afectar a la industria petrolera y gasística.

Ante estos temores, el ministro iraní de Petróleo, Biyan Zangané, subrayó que “politizar este sector imponiendo restricciones financieras, comerciales y tecnológicas a los principales productores y consumidores podría dañar el mercado”.

Irán produce unos 3,6 millones de barriles de crudo al día, una cantidad que espera aumentar en los próximos años a 4,7 millones bpd, y tiene las mayores reservas de gas del mundo.

Las exportaciones también se han disparado desde la firma del acuerdo nuclear y el levantamiento de las sanciones internacionales, que redujeron drásticamente la venta de petróleo iraní a poco más de 1 millón bpd.

Esta es la mayor preocupación de las autoridades. El viceministro de Petróleo para asuntos internacionales y comerciales, Amir Hosein Zamaní Nya, ve “muy improbable” que se vuelvan a imponer sanciones tan duras como las del año 2012 e indicó que, de llegar ese caso, “la venta del petróleo de Irán se limitará pero se seguirán obteniendo beneficios con métodos anómalos”.

Zamaní Nya, quien también fue negociador nuclear, explicó a Efe que al hablar del futuro del mercado petrolero hay que “diferenciar entre la salida de EEUU del acuerdo nuclear y el regreso de las sanciones”.

“El JCPOA (siglas en inglés del pacto) para nosotros es válido mientras podamos vender nuestro petróleo, mantener nuestro mercado, recibir sin problemas tanto los beneficios de las exportaciones como los equipamientos necesarios para el desarrollo de la industria, y financiar los proyectos definidos”, aseguró.

El problema es que la incertidumbre creada por Trump y las sanciones que ha mantenido en pie EEUU contra Irán, que afectan entre otros al sistema financiero, ya han lastrado en cierto modo el desarrollo del sector.

Las empresas europeas se han mostrado en general reticentes y el único gran contrato, firmado por la francesa Total con una inversión de 4.800 millones de dólares, está en el aire a la espera de la posición que adopte Trump.

El propio ministro Zangané reconoció durante la feria que “para el desarrollo de la industria del petróleo en los próximos cinco años se necesitan 200.000 millones de dólares de capital”, por lo que Irán requiere tanto “recursos como tecnología extranjera”.

Entre los países europeos representados en la feria figura España, con fabricantes de válvulas como AMPO y JC Valves, y de tubos como el grupo Tubos Reunidos y Tubacex.

El director general comercial de Tubos Reunidos, Antón Pipaón, dijo  que Irán “ha sufrido mucho en los últimos años por las sanciones y no se ha renovado en la industria del petróleo y gas lo que debiera”.

Pipaón, cuya empresa fabrica tubos sin soldadura y tiene 40 años de experiencia en Irán, explicó que hay muchos proyectos en curso tanto de perforación como de conducciones, refino y petroquímica, pero “falta financiación”.

Para aumentar la producción de crudo Irán necesita “inversión, alianzas, cooperación técnica y modernizar una parte muy importante de las infraestructuras”, según el responsable de Tubos Reunidos, quien consideró que España es “un socio adecuado por la tipología de empresa”.

Sin embargo, la situación actual es “un poco de impasse” al no saberse si habrá nuevas sanciones: “Buenas posibilidades pero prudencia hasta que se despeje el tema político”, resumió Pipaón, una opinión con la que coinciden la mayoría de representantes de empresas españolas.

El riesgo de la indecisión europea es que Irán dé un giro en su orientación estratégica e industrial. Como advierte Pipaón, “si las sanciones contra Irán son muy fuertes probablemente caerá definitivamente en brazos de las compañías chinas y rusas, lo que no sería favorable para los intereses europeos”.

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