Inundaciones y enfermedades

Por Bienvenido Segura viernes 29 de septiembre, 2017

La Republica Dominicana acaba de ser impactada inmisericordemente por los huracanes Irma y María. Poblaciones enteras fueron anegadas, miles de familias debieron ser desplazadas y arrasadas grandes extensiones de diversos cultivos.

Los daños materiales son cuantiosos y el proceso de recuperación habrá de ser lento. Ante la gravedad de los hechos, el presidente Danilo Medina como siempre, se puso al frente de la situación, visitó las zonas afectadas y ordenó la solución inmediata de los problemas generados por los vientos y las lluvias de ambos ciclones.

De acuerdo a las evaluaciones, el gobierno deberá hacer grandes inversiones para reconstruir infraestructuras y devolver el esplendor a los malogrados cultivos.

Pero la labor para preservar la salud de la población es más intensa, delicada y sostenida, debido a que los riesgos de que surjan brotes de enfermedades son mayores por los altos niveles de contaminación que acompañan a las inundaciones fluviales.

Por lo tanto, la gente que vive en las zonas inundadas está en condiciones de vulnerabilidad porque puede presentarse un aumento en el número de casos de infecciones y trastornos de vías respiratorias, erupciones y lesiones de la piel, conjuntivitis y brotes de enfermedades transmisibles por agua, alimentos y vectores.

Es pertinente recordar que las personas golpeadas por estos fenómenos atmosféricos pueden padecer de estrés, ansiedad y depresión, o bien observarse la exacerbación de trastornos emocionales y mentales pre-existentes.

Las poblaciones inundadas por las lluvias de Irma y María son intervenidas por el Ministerio de Salud Publica para prevenir brotes de dengue, paludismo, cólera, gastroenteritis, fiebre tifoidea, leptospirosis, conjuntivitis, infecciones de la piel,  enfermedades prevenibles por vacunas y otras entidades clínicas.

Desde el principio se desarrollan acciones de eliminación de criaderos de mosquitos, fumigación masiva, suministro de insumos para la cloración del agua, distribución de raticidas, administración preventiva de fármacos, búsqueda activa de casos febriles, aplicación de vacunas y una eficaz vigilancia epidemiológica.

No obstante, la gente debe evitar ponerse en contacto con agua estancada o contaminada, eliminar los desechos sólidos, cocer bien los alimentos, lavar los enlatados antes de destaparlos, adecuada deposición de excretas, fortalecer las medidas de higiene en el hogar y atender las orientaciones de las autoridades de salud.

Lo importante es que la población afectada por las inundaciones entienda que es más importante precaver que lamentar y que las personas que presenten fiebre o cualquier otro síntoma deben acudir tempranamente al centro de salud más cercano.

Reitero, las inundaciones generan enfermedades que el Ministerio de Salud de la Republica Dominicana previene de manera eficiente y oportuna. Asumimos el reto.

 

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