Instituciones y liderazgos más responsables para una mejor sociedad

Por Jose Espinosa Feliz jueves 17 de octubre, 2019

Siempre se dice que la formación de los hijos se produce en la casa, afirmación que tiene mucha veracidad; aunque es interesante analizar que todos vivimos bajo una sombrilla llamada sociedad, y hay sectores que de una u otra manera ejercen el liderazgo. Inciden e impactan no solo en los jóvenes que van creciendo; también a un amplio segmento de la población; sino fuera así, las modas no se concretizaran, porque nadie seguiría las primeras exhibiciones o modelos que se muestran al público.

Las instituciones como: las Iglesias, los empresarios, profesionales, profesores, así como políticos, comunicadores, artistas, y muy lamentable en estos momentos, las redes sociales, tienen incidencia o trazan pautas del rumbo o comportamiento que debe tomar la sociedad en cuanto a los valores y principios.

Por eso es tan importante la formación y educación integral del individuo para que pueda escuchar, discernir y soslayar los intereses particulares, y así, formar sus propios juicios; pero lamentablemente hay una amplia franja muy vulnerable. Inclusive los antivalores se pueden incidir a través de la exhibición, muestra repetida en los medios de comunicación, por medio de anuncios o spots publicitarios, internet, y otros medios de acceso a la población.

Debemos tener instituciones fuertes, equilibradas, y quienes dirijan o formen parte de las mismas, deberían actuar siempre con responsabilidad, equilibrio, inteligencia emocional y comedimiento; porque su comportamiento impacta a toda la sociedad.

Stephen Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, expresa que “nuestra conducta es gobernada por principios. Vivir en armonía con los principios tiene consecuencias positivas. Somos libres para elegir nuestra respuesta en cualquier situación, pero al elegir también optamos por la consecuencia correspondiente. ‘cuando uno recoge una punta del palo, también recoge la otra.”

El comportamiento y el accionar de ese liderazgo impacta de manera positiva o negativa en las nuevas generaciones que observan de manera silente el comportamiento de sus líderes. Después nos quejamos del país que tenemos, pero no obramos en el sentido de la sociedad que queremos.

Las instituciones deben cuidar la Moral Pública, esa que conecta con las personas, sus comportamientos y valores. De lo contrario se le pierde el respeto. ¿Puede el padre pedir respeto cuando el hijo lo ve cometer infracciones?

En mi libro el Éxito Integral expreso «En estos tiempos prácticamente se ha perdido el valor moral de la palabra, la cual tenía una connotación jurídica, aun sin escribir, ni firmar nada. Antes, cuando se llegaba a algún acuerdo era ‘palabra de honor’, paradójicamente, se dice que los galleros aun la conservan cuando apuestan a las ‘patas de los gallos’. Todo esto es parte de una desintegración social al más alto nivel…»

José ingenieros en su libro, La simulación en la lucha por la vida, expresó que «El fraude tiene la sanción del uso en las costumbres sociales, y tanto más cuanto mayor es la decadencia moral de una sociedad. La mentira, el engaño, la hipocresía, la ficción, se han desarrollado naturalmente por la imposibilidad de armonizar todos los intereses individuales con el interés colectivo»

Para que una sociedad sea respetada, que las generaciones emergentes se inclinen por el bien, que fortalezcan los valores y que sean estandartes en su accionar; el liderazgo influyente debe enviar siempre mensajes de responsabilidad y honestidad, para que los mismos queden estampados con tinta indeleble en la conciencia de los individuos.

POR JOSÉ ESPINOSA FELIZ

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