Injerencismo en lo de Venezuela y la Juventud

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 23 de agosto, 2017

“En los cerros de Caracas donde existen tantos males, pues son como socotocientos para no entrar en detalles. El que vive en esos lares, aunque sea todo un bombón, siempre dicen que es malandro, marihuanero o matón” (Los Guaraguaos 1974).

El ex-presidente de Chile Salvador Allende, en su intervención en la Organización de las Naciones Unidas en 1972, en Nueva York, se refirió al poder que tenían las empresas transnacionales, ya que se colocaban (se colocan hoy día más que en ese momento) por encima de los poderes locales. Expresaba en ese discurso el temor por la pérdida soberanía de los gobiernos de los pueblos.

Hoy parece como si la soberanía ya no contara, ya que pocos gobiernos u organizaciones de Estados se han reservado el pronunciarse contra el gobierno de Venezuela. Fue un gobierno elegido por el voto popular que no ha completado su período para el que fue elegido, con todos los yerros que pueda haber cometido; además, todo el malestar que vive Venezuela no se debe a esos errores, ya que las bajas en los precios del petróleo no es culpa del gobierno.

Una parte importante de la población conspira, no necesariamente el 50 % de la población, pero es una fuerza poderosa, sobre todo porque tiene el apoyo de una parte muy grande del empresariado, que no ha sido el gran beneficiario de la Era de Chávez. El gobierno venezolano, a partir del gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías, ha tratado de que el petróleo de su país no genere riquezas para empresas transnacionales, como la Estándar Oil del grupo Rockefeller de Estados Unidos y otras, pero tampoco para que un grupo de burócratas quieran privatizarlo con el concurso de inversionistas criollos que sólo buscan sus ganancias sin importarles que el pueblo pase miseria.

Capriles, que tiene ascendencia de una familia dueña desde hace mucho tiempo a una cadena de televisión, representa los intereses de una burguesía del sector servicios. Puede en Venezuela haber escasez, pero lo que les esperaría al pueblo de ese país, si se cumplen los deseos de quienes encabeza, es peor que todas carencias que hasta han tenido. Esas carencias las han provocado los propios empresarios que apoyan las protestas, dueños de almacenes de provisiones algunos de ellos.

Ha habido saqueos, actos de vandalismo y evidentes provocaciones a la Policía y a la Guardia Nacional Bolivarianas, lo cual deja ver que no es cierto de que sean protestas pacíficas.

Lo que resulta difícil de entender, que ya no sólo hasta un país como México esté con una oposición al gobierno legítimo de Venezuela, si no que hasta el Secretario de Estado del Vaticano Prieto Parolin (número dos de ese Estado) se pronunció en contra de la constituyente. La Unión Europea y Estados Unidos, además de muchos gobiernos de países latinoamericanos. Es hasta el Vaticano no se da cuenta, que dice seguir de cerca la situación de Venezuela, de que no habrá paz en Venezuela si se cumplen los deseos de esa oposición.

No se le puede llamar dictadura a un gobierno que ha sido elegido con el voto popular y que ha sido tolerante; hubo tolerancia cuando se iniciaron las protestas y durante muchos, pues la Policía y la Guardia Nacional Bolivarianas se dejaban hasta provocar con empujones de la gentes azuzadas por los líderes opositores, pero también muchos de los muertos fueron producto de los actos de los opositores. Tolerancia no le ha faltado al gobierno.

Lo penoso es que hay muchos rostros de jóvenes, jóvenes que podrían parecer de estudiantes universitarios y de las capas medias, lo penoso es que parece que la intelectualidad (profesores universitarios y profesionales de prestigio) parecen estar apoyando a la oposición, no por fines altruistas, si no egoístas con la búsqueda de privilegios. Muchos de esos jóvenes están marcados por los hábitos de adicción irracional a la tecnología contemporánea.

Papa Francisco, sumo pontífice, cuidado con las declaraciones de su Secretario de Estado, las ovejas se puede descarriar más. El caos que esa oposición va a crear en Venezuela, si triunfa en sus propósitos, va a ser tan grande que superaría los socotocientos de los barrios de Caracas, según el canto de Los Guaraguaos.

La Venezuela de Chávez y de Bolívar, que ha sabido ser solidaria con la República Dominicana y otros pueblos debe ser defendida, defendiendo la estabilidad del gobierno de Nicolás Maduro y su constituyente. Recordemos esa Venezuela que protegió en su territorio a conspiradores dominicanos contra la dictadura de Trujillo y le brindó su apoyo a los exiliados dominicanos y de otros países. Esa es la Venezuela de Maduro y no es la de esa oposición que conspira contra él.

Afortunadamente, el gobierno dominicano está entre los que no se han pronunciado en contra de la constituyente. ¿La Marcha Verde, qué dice? ¿Los partidos políticos qué dicen?