Influencers y Participación  Política

Por Maria Estela de León

En la República Dominicana como en los demás países de la región, los partidos políticos son los acreditados para presentar las pretensiones de los ciudadanos habilitados, que aspiran alcanzar un puesto de elección popular.

La Ley No. 15-19, del Régimen Electoral dominicano, estatuye en el artículo 133 “las candidaturas serán sustentadas por un partido, agrupación política y movimiento”, de igual manera la Constitución dominicana establece en su artículo 22 inciso primero el derecho de elegir y ser elegible.

Para nadie es un secreto que las instituciones partidarias presentan un desgaste interno, deterioro en las bases; además de la pérdida de credibilidad frente a la sociedad, falta de transparencia en el manejo de la cosa pública, y prácticas de corrupción en el ejercicio del poder por sus representantes.

Los partidos están formados por militantes activos, que se asocian con unos fines y en esa dinámica van haciendo carrera político-partidaria; con los servicios sociales, dedicación y entrega con las causas que identifican a las organizaciones. Es en los hombros de esas bases que se produce el fortalecimiento institucional para luego pasar a hacer verdaderas maquinarias políticas con vocación de poder.

 Es en esa sintonía que al momento de confeccionar una propuesta electoral se les debe dar oportunidad a aquellos que tienen los méritos dentro de lo partidos.

Los cuestionamientos y el debilitamiento de los partidos por malas prácticas en el desempeño del ejercicio de la función pública, ha dejado mucho que desear, toda vez que las valoraciones de los ciudadanos; estos están dentro de las entidades con menor credibilidad social.

Estas situaciones han llevado a algunos partidos del sistema a aventurarse a buscar fuera de sus núcleos, a personalidades y figuras públicas para conformar propuestas frescas y atractivas para los electores.

En una correcta aplicación de las leyes, todos los ciudadanos tienen el derecho y  la oportunidad de elegir y ser elegido, también es cierto que los partidos políticos tienen que motivar y fortalecer el liderazgo interno, no es justo que se le quite la oportunidad a dirigentes políticos que han contribuido al crecimiento del partido para darle paso a influencers y figuras públicas,  sin que esas personas  hayan hecho una vida política y estén identificada plenamente con los principios y valores que postulan esas organizaciones políticas.

Si al momento de conformar una boleta electoral, se toma en cuenta a personas que no han hecho vida dentro de las organizaciones; “sin restarles méritos a los postulantes que aspiran a que se les designe en un cargo público”. En ese contexto se podría estar jugando a vulnerar derechos adquiridos de los afiliados de los partidos que han asumido este camino.

Esta práctica incentiva el descontento y el abandono de las filas partidarias, luchas internas y el debilitamiento de las bases. Para los partidos políticos la aspiración más sublime, es llegar al poder:  Es el fin último. Para los ciudadanos y la democracia es el compromiso social una vez alcanzada la posición. Es por ello que lo importante no es quien, sino qué y para qué.

El interés de los ciudadanos no es la presentación de una boleta con caras bonitas, figuras connotadas del medio social, con seguidores y recursos económicos vasto, es que estas sean propuestas de hombres y mujeres que tengan compromiso y trabajo social, que les duelan sus comunidades y que hagan vida en sus respetivas demarcaciones, para una mejor representación.

Los partidos han sido invadidos por una figura muy conocida en el medio político; “los outsider de la política”, que no son más que personalidades públicas y aventureros que buscan la sombra del poder político para alzarse con un puesto, los que en las mayorías de las veces no están comprometidos con los principios y las agendas políticas de las bases partidarias que los postulan, pues ellos no son fruto de la concertación y las luchas encarnadas por las mayorías de la militancia.

La política y los partidos deben ser los instrumentos a través de los cuales se materializan los sueños y se crean las oportunidades para garantizar felicidad en el ejercicio del poder.

El estado de consciencia social tiene que ir en busca del bien común. Se hace necesario introducirles a los partidos políticos un relevo generacional con pensamiento crítico, que sirva de acompañamiento a los actores sociales y políticos del sistema, de modo y manera que se aprovechen las experiencias sanas de los que han hecho bien sus tareas. Ese es el compromiso.

Por: María Estela de León

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