Inflación: salarios y precios

Por Francisco Rafael Guzmán

Dedico este artículo a Enrique De León (Enriquito)

Hace casi 50 años (1973), en el argot popular, apareció una palabra nueva hasta ese momento que la gente comenzó a usarla, la palabra inflación. En ese año recuerdo que comenzó el alza de los precios de los derivados del petróleo, especialmente de la gasolina, fue entonces cuando se produjeron algunas huelgas en algunos pueblos y campos del Cibao, en que una de las consignas principales era contra la inflación o carestía de los productos de primera necesidad y otra era por la libertad de los presos políticos.

Hacia 1974 un conjunto musical que creo que se le llamaba “Los Diplomáticos de Haití” sacó una grabación en castellano que  mencionaba muchas veces la palabra inflación. Fue lógico que subieran los precios de los productos de consumo de primera necesidad, desde el punto de vista de una economía de mercado, porque los precios del petróleo provocaban un alza en los precios de sus derivados que son combustibles fósiles que nos están asfixiando desde mucho tiempo atrás, pero sobre todo ahora con la emergencia de China como potencia industrial.

Lo que no podemos es cargarle la culpa a esta última nación, aunque sabemos que la peor desgracia es que el planeta azul está amenazado, mientras algunos ecólogos (pero que no son ecologistas) quieren estar teorizando sin hablar de soluciones. Ahora bien, volvamos al tema de la inflación. Si suben los precios de los combustibles porque los países árabes, grandes productores del petróleo, principales exportadores de dicho mineral para ese entonces, subían los precios de este último, tenían que subir los precios de casi todos los productos porque los derivados del llamado oro negro constituyen la materia prima auxiliar en la elaboración de muchos productos y además se usa en el transporte de las mercancías.

 

La verdad es que si bien hubo inflación en 1973, no era una inflación tan grande como las inflaciones que se vienen dando desde 1984 en nuestro país, hasta cierto punto los procesos inflacionarios en nuestro país estuvieron muy controlados hasta abril de 1984. A partir de esta última fecha grandes inflaciones se han producido, provocando que la pérdida del poder adquisitivo de la moneda dominicana (el peso) pierda su poder adquisitivo. Lo que se ve provocado por las medidas de ajuste económico que impuso el Fondo Monetario Internacional, para negociar las condiciones de pago de la deuda con los grandes bancos de países desarrollados. Hay inflación de los precios  de los productos de consumo popular porque la moneda pierde valor, entonces hay una deflación en el precio o valor de la moneda frente a las mercancías.

Existe la nomenclatura en la economía del deflactor implícito de la moneda. Según las informaciones del Banco Central, calculando la pérdida del valor del peso mediante el deflactor implícito y tomando de base el año de 1970, el peso dominicano había perdido tanto valor hasta el 2005, con relacion a 1970, que lo que se compraba con un peso dominicano en 1970 se necesitaban 98 pesos con cincuenta centavos para comprarlo en el 2005 en promedio (todavía en cifras preliminares). Para que se tenga una idea por donde vamos con la inflación La leche Rica descremada de un litro se vendía en 1997 a RD$ 13 con noventa y cinco centavos hoy nadie puede conseguirla por debajo de 60 pesos dominicanos; para ese mismo año la libra de salami Stefanutti a RD $ 21 con cuarenta y nueve centavos, vaya a comprarlo hoy y sabrá que el precio está muy por encima varias veces.

Según dan a entender los economistas, entre ellos Antonio Ciriaco y el comunicador Cuello, para los años posteriores al 2005 el Banco Central no ofrece las informaciones sobre el PBI real tomando de base el 1970 sino el 1991, con el cual se calcula el deflactor implícito, debido a que con los cambios tecnológicos una serie articulos nuevos aparecen en el mercado y que la gente compra.

Los  que vivimos los años de las décadas de 1970 y la de 1980, podemos tener una idea clara de cómo el peso dominicano ha perdido su poder adquisitivo, pero los que pagan las consecuencias son los trabajadores asalariados (los proletarios), los chiriperos, los trabajadores haitianos, las trabajadoras domésticas, y las mujeres asalariadas que ganan menos que los hombres por igual trabajo; ahora bien, el proceso inflacionario afecta en menor medida a los escasos artesanos (pequeños burgueses), a las microempresas, pequeñas y medianas empresas comerciales y de servicios (pequeña burguesía), al pequeño propietario rural (pequeño burgués) y las capas medias (burocracia que no gana sueldos tan altos sueldos y la intelectualidad).

Lo peor del caso es que con la imposición del modelo neoliberal se impuso un ordenamiento jurídico que condena a los asalariados en general, ya que les quita derechos, con un código laboral que les quita derechos que otrora tenían. Cuando el presidente Luis Abinader Corona dice que debe haber un aumento del salario mínimo porque este no se compensa con la inflación, pero no dice que esto debe  repetirse cada dos años por lo menos y la Federación de Comerciantes dice estar de acuerdo con el aumento de los salarios, esta le echa la culpa de alzas de precios a los industriales, pero ni el presidente ni los comerciantes hablan de controles de precios. Ahora bien, si no va haber controles de precios, deben decir que los salarios se van a aumentar cada dos años, por lo menos.

 

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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