Ineludible División del PLD: Posibilidades de una Crisis Política

Por Francisco Rafael Guzmán lunes 14 de octubre, 2019

Los Principales Causantes de la División PLD son Danilo y Leonel, pero sobre todo el primero.

Dedicado a Hugo Cedeño

No existe posibilidad de conciliar a los dos sectores en pugna en el PLD, aunque la situación parezca para algunos peledeistas que la división del PLD sea tan dañina (puede tener consecuencias imprevisibles para el país incluso)  que haya que evitarla a toda costa. El colega y amigo José Pérez me dice: ¿Cómo se resolvería lo de esos síndicos (alcaldes), regidores y congresistas que fueron electos y que están con Leonel Fernández? Bueno, la verdad es que si Leonel se candidatea como candidato independiente -gane o pierda- puede fundar otra organización pasada las elecciones y nadie le podrá impedir a los congresistas, alcaldes y regidores que se declaren independientes y que luego pasen a la nueva organización. Es muy válido el juicio de Pérez porque esos candidatos irían de candidatos por el PLD, porque fueron inscritos en el PLD y ahora no pueden aparecer como independientes y al mismo tiempo en el PLD.

No es muy cómoda una alianza entre el PRM y el sector de Leonel Fernández, debido a la diatriba del primero contra el ex mandatario, aunque eso no es imposible.  El arrastre del PRM de los votos de los leonelitas no es tan verosímil. Sin embargo, no se puede decir que el PRM no esté mejor posicionado que el danilismo, para las elecciones del 2020.

Todavía formalmente el PLD no está dividido, pero en los hechos si lo está, lo que alegra mucho a los perremeistas. Algunos incautos creen que el peor es Leonel, porque  se quedan pensando en todo el daño que Leonel hizo, pero no piensan que Danilo ha hecho daños peores que lo de Leonel y parecen no pensar en la incertidumbre de una crisis política, porque si bien de ellas puede venir reformas importantes (para no decir una revolución social que dé al traste con la sociedad basada en grandes desigualdades sociales) que alivien la miseria de amplios sectores de la población dominicana también la crisis puede traer peores malestares.

Acaso la crisis política de abril del 1965 que se expresó en una guerra de 4 meses lo que desencadenó fue un régimen factual o semi-dictatorial como el de Balaguer, lo que en términos de la conciencia social fue un retroceso. Fue un régimen que trajo sangre y contrarrevolución. Sin embargo, estamos al borde de eso, sin que se pueda decir que la solución a la misma traería reformas sociales que recortarían el afán de lucro desmedido de la burguesía financiera o que terminaría con el modelo neoliberal. Nada de eso tiene en agenda ninguno de los partidos reconocidos por la Junta Central Electoral, sólo algún que otro partido de la oposición habla de la lucha contra la corrupción, cuando la lucha debería ser contra el modelo neoliberal que recetó el FMI cuando se negoció la deuda entre 1983 y1984 y que está vigente aún.

La realidad es que hoy día vivimos en República Dominicana una situación en la que los de arriba no pueden, pero no todos los de abajo no quieren y los que no quieren no saben cómo oponerse a la situación creada, no saben cómo oponerse al status quo para suplantarlo.

No es cuestión de que los trabajadores asalariados, los chiriperos, los artesanos, los pequeños propietarios y las capas medias constituyan masas ignaras de un modo intrínseco o inherente, de ninguna manera, es que una gran parte de esos sectores están hoy alienados, pensando en lo pecuniario y en una gran  movilidad social y no en resolver colectivamente problemas de ellos y de otros. La solidaridad es un valor ausente hoy en día en la población, a diferencia de lo que era la sociedad dominicana en el año de 1970, por ejemplo.

Es que gran parte de esos sectores han desaprendido en su accionar la práctica de la conducta colectiva, es decir, han desaprendido que los problemas requieren una participación colectiva, tomando decisiones en discusiones colectivas y actuando como colectivos.

La tecnología  y sobre todo el uso abusivo de ella ha contribuido  al aislamiento de los ciudadanos de la participación colectiva presenciales en los grupos secundarios, pero sobre todo los matices que asume la estructura jurídico política que  ha servido de cobija a la hegemonía de capital  financiero, a raíz de las negociaciones de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Esos matices de la estructura jurídico política borran prácticamente la libertad sindical, y limitan los derechos trabajadores.

En los gobiernos del PLD se ha reforzado la hegemonía del capital financiero, la cual comenzó con el gobierno de Jorge Blanco, al negociar este el ya aludido acuerdo con el FMI para el pago de la deuda externa del gobierno dominicano con los grandes bancos del mundo.

Se ha reforzado en los gobiernos del PLD con la privatización de las empresas estatales, muchas de las cuales eran cascarones. Sin embargo, esas empresas no debieron de ser vendidas y se debió evitar al Estado la enajenación de ese patrimonio, más bien debió  recuperarse la solidez y liquidez de las mismas con una eficiencia administrativa, con lo cual el Estado hoy no tendría que ser un gran recaudador de impuestos y no tendría que endeudarse. Esto último se da de un modo asqueante en el gobierno de Danilo Medina, gran parte del crecimiento de la deuda y del aumento de los precios de los hidrocarburos parece que se deben a la corrupción del gobierno de este último.

La privatización de la seguridad social y de la administración de los fondos de pensión es obra tanto de los gobiernos del PLD como del de Hipólito Mejía. El peor daño que a la conciencia social del dominicano se puede hacer ha sido obra del gobierno de Danilo Medina Sánchez, no podría decirse de él que no tiene grandes máculas en el ejercicio del gobierno, sino todo lo contrario; esas máculas de Danilo no son veniales si no mortales o capitales.

Nadie en su sano juicio podrá quedar confiado en que en el pasado proceso de las primarias de los dos grandes partidos hubo trasparencia, solo una auditoría que no se ha hecho podría decir lo que pasó. Lo que resulta chocante es que el purpurado, los obispos, representantes de la más  grande iglesia de la religión de Jesucristo, la iglesia Católica, se apresuraran a elogiar la labor de la Junta Central Electoral.

Hoy día, son menos los que creen en la pulcritud del trabajo realizado JCE y en el Tribunal Superior Electoral que los que creen, lo que dificulta la realización de unas elecciones confiables y vendrán las quejas de los diferentes partidos y hasta de los candidatos, lo que puede desencadenar una crisis política en el año 2020. El Partido de la Liberación Dominicana en los hechos está dividido, aunque todavía no se haya producido el cisma de los leonelitas -danilitas y leonelitas no se pondrán de acuerdo en las elecciones del 2020- de hecho están en franca animadversión con los danilitas.

Por   Francisco Rafael Guzmán Fernández

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