Inconsciencia ciudadana. ¡Innegable se reporta aquí!

Por Rolando Fernández martes 11 de febrero, 2020

Grandes riesgos probables se advierten en Dominicana, como consecuencia de esa. Este país hace años que viene desbaratándose, producto de la política mal concebida, por parte de los que ejercen la actividad, a pesar de los cacareos halagüeños diversos que se escuchan, provenientes de distintos sectores interesados, locales y extranjeros.

Se tiene el quehacer político, como el gran negocio a todo dar; la inversión más lucrativa de los últimos tiempos. ¡La nación es lo que menos importa para los personajes envueltos!, en términos de progreso y desarrollo de esta sociedad.

También está incidiendo en tal sentido, la falta de aportes provenientes del pueblo, en favor de la defensa de sus propios intereses y derechos. Es evidente que, la escasez de conciencia ciudadana se reporta mutua, de lado y lado. Por tanto, ¡qué nadie culpe solo a los gobiernos de turno, cual sea, de todos los males que aquejan a los dominicanos!

Sí, el ejercicio de las actividades partidaristas aquí, está plagado de corrupción generalizada a granel, con el contubernio de los poderosos grupos económicos hegemónicos nacionales, y del exterior, que patrocinan las campañas electorales.

Eso, amén del gravoso endeudamiento externo a que se ha estado recurriendo, que en realidad no se sabe quién, y cómo lo va a pagar. Obvio, sin ponderarse los riesgos probables futuros que eso implicaría para esta desfalcada nación, que pueden incluir hasta la pérdida de la soberanía nacional.

Sin embargo, los que deberían estar pensando en esos males tan lacerantes para todos, qué es la población más joven de la República, tales cosas le “reguilan”, como se dice popularmente, a pesar de que es esa, indudablemente, la que tendrá que pagar todos los platos rotos que leguen estos políticos de nuevo cuño, desaprensivos por completo, que se ha venido gastando la República durante los últimos lustros.

La tendencia de nuestros jóvenes y adolescentes, principalmente, es hacerse los locos; a convertirse solo en esclavos del mercadeo manipulador de la tecnología actual, entre otras cosas.

Por igual, y en ese orden, al parloteo de sandeces a través de los benditos celulares, tableta, etc., y todas las modalidades de comunicación digital en uso; como, a distintas actividades adictivas infructuosas en realidad. El asunto es estar en la moda, y nada más.

Lamentablemente, tampoco se tienen verdaderos líderes de masas en el patio, que induzcan a luchar contra todas las ejecutorias indebidas, y desatinos presentes, por parte de los políticos y grupos patrocinadores; que aglutinen reales simpatías; y que los seudo seguidores no anden en busca de limosnas, dádivas, para comer solamente un par de días.

Ni, auténticas instituciones que formen representantes de la sociedad, y promuevan ideales patrios. Son las existentes, en verdad espacios que se reportan como comercios, repletos de títeres, que hablan y actúan en favor de los poderosos nacionales, y del exterior también; con, sus respectivos “carga maletines” y lambones al por mayor, alabadores, sin principios que los acompañan.

Nada aportan esas en favor de la solución de los grandes problemas nacionales. Sí que agencian logros personales y grupales, de manera hasta descarada en muchos casos, según se puede advertir.

Para muestra, y en conexión con lo que viene ocurriendo en Dominicana, basta un botón. Según apareció en la prensa local, “el Plan Social de la Presidencia del país, invertirá la friolera de RD$380 millones en la compra de electrodomésticos en medio de la actual campaña electoral, alegándose que serán distribuidos a las madres”.

Indudablemente, fue un anuncio ese que provocó escozor en muchas personas y sectores aquí, incluidos comunicadores y periodistas de renombre, que se pronunciaron en contra; y, no quizás porque se hiciera, pues el algo rutinario por parte de ese organismo estatal.

Lo que de seguro llamó poderosamente la atención, fue el momento elegido, impropio no cabe duda, en razón de los procesos electorales que se avecinan, con uno “al doblar de la esquina”, como se dice popularmente. Hasta algunos diputados se quejaron, por la iniciativa oficial, que entienden como descabellada, y que es mucho decir, por razones muy conocidas. (Periódico “HOY”, del 7-2-20, página 4ª).

El asunto ha llegado tan lejos, que hasta un recurso de amparo ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), fue sometido por el Frente Amplio (FA), a los fines de fuera detenida la compra en cuestión, siendo acogido en esa instancia, por lo que se infiere tiene méritos, y fijándose fecha próxima, para ventilación del proceso correspondiente. (“HOY”, del 8-2-20).

Hágase o no, es obvio que la intención ha estado viva. Y, mientras se aspira a gastar esa friolera en menesteres de ese tipo, muchos hospitales públicos aquí se están cayendo a pedazos. No hay allí de nada; ni siquiera medicamentos, utensilios necesarios, ni los materiales requeridos; y, mucho menos equipos imprescindibles. ¡Por qué para aquellas cosas sí, mientras que para otras más imperiosas no! ¿Habrá conciencia estatal?

Finalmente, y en la misma línea del desamparo, en cuanto a la salud de la gente en esta nación, causa gran malestar leer en la prensa local reseña sobre personas pidiendo ayudas para costear procedimientos médicos vitales para su salud, imprescindibles, sin que posiblemente puedan recoger las limosnas solicitadas, y se tenga que ir de esta tierra.

Luego, la gran pregunta sería entonces, y por qué los cuartos del Plan Social de la Presidencia, no se utilizan en parte, para auxiliar a los carenciados nuestros, que se ven en la obligación de recurrir a la prensa en busca de auxilios económicos para poder salvar sus vidas, en vez de estar dilapidándolos en politiquerías periódicas, y busca votos. ¿Es que los electrodomésticos son más importantes que la salud de la gente?

A pesar de eso, este pueblo no reacciona; los políticos en el mando actúan sin reparo alguno, con marcada demagogia; y, la seudo oposición en su mayoría al gobierno, apandillada, habla muy por lo bajo, para nadie quemarse, evitándose así el que se les impida a muchos de sus miembros engancharse al tren estatal, si es que el oficialismo logra continuar en el poder.

¡A darle cráneo, a cuánto se ha expresado aquí!, para ver si algún despertar pueblerino se produce; pues, es indudable que, la conciencia ciudadana local, generalizada, en realidad nos está faltando en grande.

Autor: Rolando Fernández

 

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