Incoherencia política

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán jueves 10 de enero, 2019

Luego de escuchar las declaraciones emitidas por el Dr. Carlos Amarante Baret, en donde solicita al Dr. Leonel Fernández tomar una licencia en su función de Presidente del Partido de la Liberación Dominicana, cabe preguntarse a dónde ha ido a parar la coherencia política de algunos políticos dominicanos.

Se le olvida al Dr. Carlos Amarante Baret, que el Dr. Reinaldo Pared Pérez, precandidato presidencial por el PLD, ostenta la doble función de Secretario General del Partido de la Liberación Dominicana y la de Presidente del Senado de la República Dominicana, situaciones que debió ponderar para solicitarle al Dr. Pared Pérez lo mismo que solicita al Dr. Fernández.

Se le olvida al Dr. Carlos Amarante Baret, que el precandidato presidencial Andrés Navarro, ostenta la posición de  Ministro de Educación de la República Dominicana, condición más que suficiente para haberle solicitado también tomar licencia en el cargo.

Se le olvida al Dr. Carlos Amarante Baret, que cuando su hijo aspiró a Diputado por la Provincia Espaillat, el no renunció y mucho menos tomó licencia a su posición como Ministro de Educación de la República Dominicana, situación que otorgaba grandes ventajas a su familiar e impedía que los demás aspirantes participaran en el proceso electoral en igualdad de condiciones con su hijo.

Ser coherente no es más que actuar en consonancia con las ideas que uno cree y expresa, accionar que debe ser igual para todos y de aplicación en todas las circunstancias de la vida.

El Dr. Amarante Baret debe aprender de la experiencia de otros aspirantes que hicieron en el pasado reciente lo mismo que él intenta hacer hoy, y en la actualidad no son más que cadáveres políticos desechados en el zafacón la historia.

Nadie puede quitarle el derecho a aspirar a la Presidencia de la República, más esa carrera no puede, ni debe llevarlo a tomar posiciones y a emitir declaraciones de las cuales pueda arrepentirse en el futuro.

La política es una actividad en donde día tras día la sociedad ve y observa el accionar de los que participamos en ella, anotando en sus libros lo que hacemos y decimos hoy para mostrarnos en el mañana nuestras posiciones asumidas.

Que diferente hubiese sido si el Dr. Amarante Baret hubiese solicitado a todos los mencionados tomar licencia de sus cargos. Que diferente hubiese sido si cuando su hijo aspiró el Dr. Amarante hubiese renunciado o tomado licencia de sus funciones como Ministro de Educación. Si hubiese actuado de esa forma de seguro que hoy su solicitud disfrutara del apoyo de la sociedad dominicana.

Lamentablemente su accionar en el pasado y sus posiciones en el presente no hacen más que demostrar una cosa, su incoherencia política.

Por Rafael Alfredo Marcano Guzmán

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