Improvisación política

Por Jesús M. Guerrero martes 19 de mayo, 2020

“Las buenas tácticas pueden salvar incluso la peor estrategia. Las malas tácticas destruirán incluso la mejor estrategia.” General George Patton

Durante todo este proceso proselitista, que está cerca de culminar el 5 de julio con las elecciones congresuales y presidenciales, la incapacidad del candidato oficialista para articular ideas e incluso de sostener una sencilla conversación revelando que es incapaz de estructurar una pensamiento coherente y todo lo que expresa es una dicotomía que provoca burlas. Este aspecto se ha vuelto más evidente con el pasar de los días en medio de este torneo electoral, al punto que no concede entrevistas para no dar rienda suelta a los memes y más reciente se hizo de conocimiento público que no participará en el Ciclo de candidatos de la Cámara Americana de Comercio haciendo caso omiso a lo dicho hace algún tiempo por su líder político y mandatario de turno, quien rehúye del debate político no merecer ser presidente.

Todos se han dado cuenta de la carencia de una estrategia coherente y eficaz por parte del PLD, tanto así que por primera vez desde el año 2000 se percibe derrotado, no han podido articular ninguna táctica efectiva para detener la hemorragia electoral que padecen. Todo lo que hace el tristemente célebre penco es actuar rápido para salir del desastre que ha sido su candidatura.

Solo ha podido recurrir a la improvisación que es bastante costosa en política, sin encontrar un sector de la sociedad en el que pueda ser acogido, por eso su accionar durante la pandemia se ha basado únicamente en clientelismo político, no en ayudas verdaderas ni nada sustancial para la gente, solo podría ser visto como tráfico de la miseria de los menos privilegiados. Parecería ser que durante esta crisis sin precedentes, han jugado con la salud y vida de los dominicanos por intereses meramente electorales, algo que podría ser calificado como un crimen de lesa humanidad.

Cuando veo los alardes oficialistas del altruismo del penco, pienso en el artículo de Hana Fischer, titulado, La generosidad con dinero ajeno, cito: “….están aquellas personas que son desprendidas, que le otorgan poco valor a los bienes materiales y al dinero. Son generosos en el sentido genuino de esta palabra. En ocasiones pecan de ingenuos porque hay gente que se aprovecha de ellos pero lo que no se les podrá negar, es que son intelectualmente honestos: practican con lo propio aquello que proclaman con las palabras.

El otro grupo es el más numeroso. Posiblemente abarque al 95% o más de los socialistas, a juzgar por lo que observamos en la vida cotidiana. Hablan de “solidaridad”, que en los hechos, significa quitarle a “otros” lo que les pertenece para “distribuirlo” con los demás. Persiguen el poder con el objeto de ser ellos los “que parten y reparten”, cuya consecuencia es –como advierte el dicho popular– “quedarse con la mejor parte”. Así lo indican las escasas investigaciones realizadas acerca de qué proporción del “gasto social” realmente llega a sus supuestos beneficiarios y cuánto “se drena” por el camino (quedando en manos de burócratas, políticos, intermediarios y ONGs “compañeras.”

Aunque se refiere a los mal llamados socialistas que muchas veces tienen apetitos más voraces que sus rivales capitalistas define bastante bien el objetivo real de las “ayudas” del candidato oficialista, aunque a decir verdad, podríamos asegurar que el penco no tiene manejo de la definición filosófica de estas dos ideologías políticas y sistemas económicos, simplemente es un capitalista por su consumismo salvaje y por tanto, cree que puede acceder al poder por medio del gasto de grandes sumas monetarias y falsa caridad.

En política se debe tener sentido de la realidad y del momento, hacer proyecciones en base a la incertidumbre que ha creado el covid19, este ha sido el único espacio de la contienda electoral donde el oficialismo ha tenido el terreno para ellos solos y ni siquiera así el penco ha podido capitalizar la coyuntura, por el contrario consumó el divorcio de la clase media con el PLD. Por eso apostar a la incertidumbre para improvisar en política puede ser tan desastroso y la candidatura del penco un capricho de último momento del presidente de turno lo confirma.

El oficialismo olvidó una de las reglas del gran Joe Napolitan: “Una estrategia correcta puede sobrevivir a una campaña mediocre, pero incluso una campaña brillante puede fallar si la estrategia es errónea.”

Aunque es un hecho notorio que la candidatura del PLD no ha sido en ningún momento correcta, de principio a fin transita el largo camino del fiasco.

Al hacer un paralelismo con Paraguay cuando el expresidente Horacio Cartes, al no poder modificar la Constitución para habilitar su reelección, trato de imponer a Santiago Peña ante las legítimas aspiraciones de Mario Abdo Benítez y dicho invento fue un fracaso, tal cual se vislumbra el final del penco y será la conclusión de la vida política del actual mandatario con las desconsideraciones que saldrán desde las propias filas del PLD y la duda de sus grandes dotes de estratega. Ese es el precio de la improvisación política.

La improvisación ha provocado que el electorado pregunte, ¿Por qué los miembros del comité político del PLD no se han integrado a la campaña del penco?, ¿Por qué ya las declaraciones soberbias para decir que el PLD es invencible no son titulares en los distintos medios de comunicación? y ¿Por qué ya no venden la imagen del gran estratega que dirige ese partido a su antojo?

Creo prudente concluir con la siguiente frase de Juan Bautista Alberdi, cito: “La omnipotencia de la patria, convertida fatalmente en omnipotencia del Gobierno en que ella se personaliza, es no solamente la negación de la libertad, sino también la negación del progreso social, porque ella suprime la iniciativa privada en la obra de ese progreso.”

Por; Jesús M. Guerrero

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