Imitando al líder

Por Haivanjoe NG Cortiñas martes 2 de mayo, 2017

Entre las distintas acepciones de líder, hay al menos dos quevale la pena rescatar para los fines de esta opinión, la que lo define comoaquel que interpreta a las masas, la encarna, le da contenido, la influencia,representándolos en la búsqueda de sus reivindicaciones y aspiraciones, eincluso los orienta, constituyéndose en un viabilizador, y ayuda a elevar lavisión de la sociedad; la otra, casi mesiánica, la que procura que lo sigan enforma autómata, por aquello de la manipulación, haciendo que sus seguidoresmanifiesten conductas fanáticas, irracionales y de imitación.

Naturalmente, los líderes son importantes, más que eso,necesarios, pues siempre habrán conductas sumisas y emprendedoras, las primeraspor doquier, las segundas, escasas; sin embargo, el hecho que las sumisas seanmás numerosas no las denigra, ser obediente también es una cualidad fundamentaly subordinado una condición que obliga a acatar las directrices del líder.

La sólida formación y el recio comportamiento apegado a locorrecto, considerando lo circunstancial que amenace los objetivos la sociedad,hacen del líder un sujeto transformador y transaccional, son cualidades quehacen construir un verdadero líder, que despierta admiración, respeto, apoyo,colaboración, y comprensión.

Entonces, cualidades como la formación, credibilidad,firmeza, autoridad, honestidad, y empatía deben ser las que hagan seguir allíder; pero al hacerlo se debe ser cuidadoso, no imitarlo, no clonarlo,imitándolo con imágenes, estilo, fonética, adulando y gesticulando, seguirlo,es ser su colaborador, un punto de apoyo, solidario, consecuente, y agradecido.

Un verdadero líder logra darse cuenta de la distinción entreel imitador, que en la generalidad de los casos es adulador de caráctercoyuntural, del que en esencia lo respalda con acciones que lo cuida en elpresente y para el futuro; sin importar circunstancias, equivalente a una lealcoherencia. El verdadero seguidor dellíder lo protege, el simulador lo imita.

Al ver imágenes digitales o impresas replicando lo que hacealgún líder, respondiéndole siempre, sí señor, asumiendo conductas culturales,estructurando y entonando discursos al estilo del líder, reflejandogesticulaciones en los medios de comunicación propias del carácter del líder, orepitiendo sin ninguna riqueza lo expresado por el líder, es sencillamente imitarlo.

Imitar al líder no tiene gracia, menos aún mérito, más bienempequeñece al que dice ser su seguidor y no le agrega valor al liderazgo de sumentor, dado que, al no sumarle ideas y perspectivas de los problemas, lodesayuda en la conformación de su ego, el cual puede incidir en trastornosconductuales que terminan perjudicando a la sociedad; por aquello de laexpresión dialéctica que afirma, el hombre hace al trabajo y el trabajo hace alhombre.

Las imitaciones no son responsabilidad del líder, sino delseguidor, de aquel que no se inspira, copia y se autoproclama fiel eincondicional, que al manifestar conductas extremas terminan quebrándose, aveces más rápido que la conclusión del día.

Al único que se le debe imitar es a Jesús y a través de él aDios; pero incluso hasta esa conducta tendría una explicación, el de laSantísima Trinidad que sustenta la doctrina cristiana, Padre, Hijo y EspírituSanto y porque Jesús es el único ser humano nacido por obra y gracia delcreador, no fruto de la fecundación entre dos sexos opuestos; esa justificaciónes la que permite que la misma Biblia llame a imitarlo.

 

 

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