Ilegales haitianos

Por Manuel Hernández Villeta viernes 6 de enero, 2017

Haití es una tierra sometida al infortunio de los tiempos. La emigración masiva de hoy es un fruto no deseado de la vil explotación colonial. País de esclavos que logró liberarse de los conquistadores francesas, para caer en las garras de luchas internas sangrientas.

Haití está abandonado a su suerte. Los que le devastaron en la colonia y en la época moderna han decretado su muerte. Hablan de darle ayuda, pero en el fondo se ríen de sus miserias, y las soluciones la quieren buscar en la unificación de la isla.

Un hecho anti-histórico, imposible de ser realizado. Los haitianos tienen derecho a vivir en su territorio, pero no pueden realizar una invasión pacífica hacia la República Dominicana. Un país sub-desarrollado como dominicana no cuenta con los recursos suficientes para atender las necesidades de sus nativos. Y muchos menos para solventar la crisis haitiana.

Desde hace años las Naciones Unidas tienen una fuerza expedicionaria militar en Haití. En verdad no se sabe lo que hace en ese país. No ha podido evitar el caos interno, la violencia se lleva vidas a diario, el ambiente político está enrarecido donde nadie tiene el liderazgo suficiente para hacer un llamado a la paz y ser escuchado.

Con los cambios que se dieron en este año en la Organización de las Naciones Unidas y en la Iglesia Católica dominicana tengo grandes temores de que de nuevo la crisis interna haitiana se le va a tratar de echar a los hombros de los dominicanos, y que seguirá la presión para que se acepte a miles de ilegales, y lo peor, que la nacionalidad se entregue a personas que están en el territorio nacional sin la debida documentación.

El nuevo secretario general de las Naciones Unidas fue durante diez años el jefe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, y ya recordamos el papel de ese organismo, con el hijo de Vargas Llosa al frente, tratando de que se diera la nacionalidad a todos los haitianos que en forma ilegal nacieron en nuestro territorio.

Mientras que el nuevo Jefe de la Iglesia Católica es un obispo que se destacó por su lucha para dar refugio a haitianos en la zona Este del país. Fue el director de la Pastoral Haitana de la Iglesia Católica, que dio fuerza institucional a los curas defensores de los ilegales.

Los dominicanos tienen que defender su nacionalidad, y el derecho a que en su territorio no pululen ilegales de ninguna nacionalidad. No son solo los haitianos. Hay Chinos, italianos, españoles, venezolanos y de otras nacionalidades que vienen al país sin documentación, y tienen que ser sometidos al orden.

La soberanía no está en venta, ni puede estar a expensas de organismos internacionales. La lucha por la independencia de los dominicanos ha costado mucha sangre y sacrificio, y es hora de comprender que tenemos que seguir a lomo de Rocinante, en pie de lucha, para defender la Patria. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

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