Iglesia y Gobierno de Bolivia, distantes pese al primer purpurado indígena

Por EFE jueves 28 de junio, 2018

EL NUEVO DIARIO, LA PAZ.- El nombramiento del obispo indígena Toribio Ticona como nuevo cardenal boliviano no ha logrado acercar del todo al Gobierno de Evo Morales y la jerarquía católica que aún mantienen visiones encontradas, sobre todo en asuntos políticos.

En los últimos años, la relación entre la Iglesia católica y el Ejecutivo boliviano ha tenido episodios de críticas de los obispos al Gobierno de Morales en temas como la democracia, la administración de justicia y el narcotráfico, entre otros.

De origen quechua, Ticona parece haber roto el molde de la Conferencia Episcopal Boliviana, puesto que ha declarado tener una antigua amistad con el gobernante y ha anticipado que buscará mejores relaciones con el Gobierno.

Ticona es el tercer cardenal de Bolivia y el segundo nacido en el país después de Julio Terrazas, fallecido en 2015, que se mostró crítico con el Gobierno de Morales en diversos aspectos.

En declaraciones a Efe, el analista Carlos Cordero señaló que después de la muerte de Terrazas “se creyó” que las relaciones iban a mejorar, “pero no mejoraron”.

“Con la designación del cardenal Toribio las cosas están más frías y distantes”, apuntó el especialista, que se definió como un católico comprometido y que además fue asesor del episcopado.

El analista y abogado Gonzalo Mendieta, que también se considera un católico practicante, señaló a Efe que desde el nombramiento de Ticona se vive un “nuevo momento” puesto que el Gobierno ha buscado “captar para sí” las simbología que emana de Ticona.

“Se puede ver lo importante que sigue siendo la Iglesia católica en el país (…) incluso se podría cuestionar cuán real es esa prédica laicisista (del Gobierno)”, remarcó.

Bolivia se declaró Estado laico en la Constitución promulgada por Morales en 2009.

El nuevo cardenal ha evitado referirse a la habilitación de la candidatura de Morales para las próximas elecciones, uno de los temas más delicados y cuestionados por varios sectores del país, pero sí se ha manifestado en ocasiones en favor de algunas decisiones del Ejecutivo.

Hace dos semanas los obispos bolivianos emitieron un pronunciamiento asegurando que el episcopado “es la voz oficial de la Iglesia católica en Bolivia” y el cardenal es un miembro suyo, sin llegar a confirmar institucionalmente la postura del cardenal.

El mensaje fue interpretado por algunos sectores de la opinión pública como una supuesta división en la iglesia o un acto de desconocimiento al nuevo cardenal.

A causa de esto, los productores de hoja de coca de la zona central del Chapare, el bastión político y sindical de Morales, emitieron un pronunciamiento esta semana respaldando a Ticona y “repudiando la actitud de algunos miembros de la Iglesia católica” e incluso nombraron a los obispos personas no gratas en su región.

El dirigente cocalero Leonardo Loza aclaró a Efe que las diferencias no son con la iglesia sino “con algunos jerarcas”, en alusión a los obispos.

Cordero consideró que con el tiempo Ticona irá adquiriendo un “perfil bajo” por aspectos de edad y salud, y que por el contrario “terminará pesando la voz de los obispos como voz oficial”.

Mendieta opinó que las diferencia de criterios entre Ticona y los obispos es normal y es parte de la pluralidad de la iglesia, antes que un asunto de “tensiones o distanciamientos”.

“Ticona ha sido obispo y ha convivido muy tranquilamente con la Conferencia Episcopal antes de su designación como cardenal”, subrayó este analista.

El papa Francisco nombró en mayo pasado a catorce nuevos cardenales y Ticona es uno de los tres mayores de 80 años.

La relevancia del acontecimiento hizo que el presidente Evo Morales decida acompañar al nuevo cardenal en el consistorio que se celebra estos días en el Vaticano, donde el gobernante boliviano también sostendrá una audiencia con el papa.

Al respecto, Leonardo Loza aseguró que la presencia de Morales en Roma se debe a que el presidente y el cardenal “son hermanos, compañeros y amigos” desde la época en que el mandatario era dirigente sindical.

Cordero consideró que Morales busca proyectar una imagen de “un presidente indígena al lado de un cardenal indígena”, además de que, a su juicio, el viaje del mandatario es una expresión de la “politización” de la situación.

Para Mendieta, la designación como cardenal ha sido recibida “de modo positivo por la mayoría” y proyecta la imagen de una iglesia cercana a los pueblos indígenas y los pobres.

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