Iglesia católica denuncia nueva profanación a uno de sus templos en Nicaragua

Por EFE sábado 21 de julio, 2018

EL NUEVO DIARIO, Managua.- La iglesia Católica denunció hoy un nuevo acto de profanación a uno de sus templos en Nicaragua, dos días después de que el presidente Daniel Ortega acusó a los obispos de alentar “sectas satánicas”, en medio de una crisis que ha dejado entre 277 y 351 muertes en protestas contra el Gobierno.


“La noche del viernes 20 de julio sujetos desconocidos profanaron la capilla de Nuestra Señora del Carmen, perteneciente a la parroquia Sangre de Cristo”, informó en un comunicado la Diócesis de Jinotega, al norte de Nicaragua.

Los desconocidos ingresaron al templo y “profanaron el Santísimo Sacramento del Altar que estaba resguardado en la capilla”, refirió la Diócesis jinotegana, que además divulgó fotografías en las que se observa una ventana forzada y objetos sagrados tirados en el suelo.

El pasado jueves, durante la celebración del aniversario de la revolución de Nicaragua, Ortega acusó al Episcopado nicaragüense de ser parte de un supuesto plan de golpe de Estado.

“No vamos tampoco a irrespetar a los obispos, a pelear con los obispos, pero por la verdad murió Cristo, y como cristianos estamos obligados a decir la verdad, y a pedirle a los señores obispos a que rectifiquen y no estén alentando a estas sectas satánicas, golpistas, asesinas”, dijo Ortega, ante miles de militantes sandinistas.

“Oremos junto a Pío XI, por los actos de profanación contra el Santísimo Sacramento que enemigos de la Iglesia han cometido”, invitó el clero del norte de Nicaragua.

Antes de la profanación, la jurisdicción católica de Jinotega había invitado a sus fieles a que asistir “a las distintas eucaristías en toda la Diócesis, donde se hará el rito de consagración”.

La de ayer viernes fue la más reciente profanación en al menos 7 templos, sufridas por la iglesia Católica en toda Nicaragua, desde que el Episcopado propuso a Ortega adelantar las elecciones a marzo de 2019, para solucionar la crisis local por la vía pacífica.

En mayo Ortega invitó a los obispos a ser mediadores en un diálogo nacional entre el Gobierno y representantes de diversos sectores nicaragüenses, para poner fin a la crisis, sin embargo el presidente dijo sentirse incómodo con las labores humanitarias del clero durante las escenas violentas.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, también con Ortega siendo presidente.

Las protestas contra Ortega se iniciaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

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