Iglesia episcopal en Brooklyn borra huellas del general supremacista Robert E. Lee

Por Miguel Cruz Tejada jueves 17 de agosto, 2017

EL NUEVO DIARIO, NUEVA YORK._ Las huellas que había dejado a su paso por Brooklyn el general confederado y supremacista Robert E. Lee, uno de los generales más temidos durante la Guerra de Sucesión de Estados Unidos y un supremacista blanco de extrema, fueron borradas ayer miércoles por decisión de la iglesia Episcopal Sain John, también conocida como “La Iglesia de El General”.

Dos placas que honraban la memoria de Lee, fueron quitadas de un árbol y una centenaria piedra, en rechazo al odio racial que se verifica en Estados Unidos, los pronunciamientos del presidente Donald Trump respecto a los incidentes en Virginia y la fuerza que recobra el Ku Klux Klan (KKK), debido al apoyo presidencial.

El general Lee, quien había pernoctado en el espacio donde está iglesia, nació el 19 de enero de 1807 y murió el 12 de octubre de 1870.

Las dos placas que honraban su ejército confederado ya no están pegadas a un árbol en la propiedad de la referida iglesia en Bay Ridge desde ayer miércoles 16 de agosto, debido a los esfuerzos de varios líderes religiosos, entre ellos un musulmán árabe y dos cristianos de Long Island.

Una congresista afroamericana de Brooklyn, también había reclamado públicamente que las placas se quitaran.

Una de las placas que data de 1912 ubicada en el césped de la iglesia (en la esquina de la calle 99 y Fort Hamilton Parkway) que estaba en un árbol plantado por el general  Lee, durante su servicio en Fort Hamilton, fue aserrada en sus estacas y retirada, junto con otra, menos de 24 horas.

“Se hizo muy claro para todos nosotros que la naturaleza opresiva de un tiempo en nuestra historia necesita ser enderezada, removiendo de la propiedad de la iglesia esas placas. Nadie debe caminar por aquí, particularmente miembros la comunidad afroamericana, cuyos antepasados fueron víctimas de la esclavitud, y recordar ese pasado”, dijo el Obispo Lawrence Provenzano de la diócesis Episcopal de Long Island.

“En el sentido de que la iglesia puede representar a todo el pueblo de Dios y defender el evangelio de Jesucristo, removeremos este signo como una de las muchas expresiones externas invisibles de nuestra solidaridad con el pueblo de Dios, particularmente por aquellos que se sienten oprimidos por las acciones de la supremacía blanca y el movimiento neonazi y su apoyo a través de esta nación”, agregó el obispo.

Provenzano señaló que las placas, que fueron instaladas por el grupo “Hijas Unidas de la Confederación”, no serían destruidas, sino que se conservarían en el archivo de la diócesis.

“Para nosotros, no fue una decisión que requirió más de un minuto de reflexión”, dijo el obispo.

“Creo que fue lo correcto, porque simplemente porque la placa estaba allí, fue ofensivo para la comunidad afroamericana”, explicó el prelado episcopal.

La diócesis fue inmediatamente inundada con amenazas de llamadas telefónicas y correos electrónicos de manifestantes enfurecidos por su decisión.

El alcalde Bill de Blasio twiteó su apoyo ayer miércoles para cambiar el nombre de dos calles de Fort Hamilton en honor de Lee y el general Jackson, y prometió una revisión en 90 días, de todos los símbolos de odio en propiedades de la ciudad”.

A principios de este mes, el ejército estadounidense rechazó las demandas de cambiar el nombre de dos calles en honor a Lee y Jackson dentro de la vecina Fort Hamilton.

Ambos generales sirvieron en la base que lleva ese nombre.

PERFIL DEL GENERAL

Lee, comandó el ejército confederado de Virginia del Norte en la Guerra de Sucesión y se graduó en la Academia Militar de los Estados Unidos.

Se le consideraba un oficial excepcional y era ingeniero militar, durante 32 años. Estuvo en todos los estados de la nación durante las más de tres décadas en el ejército, y sobresalió en la llamada Guerra Mexico Americana.

Era hijo del oficial revolucionario Henry Lee III (Henry).

Brilló por detener, secuestrar y asesinar a militares y civiles que estaban al lado del Ejército de la Unión, que buscaba instaurar lo que se conoce Estados Unidos de América, mientras los confederados, aliados a los ingleses, querían que cada estado tuviera su independencia.

La guerra fue básicamente entre los ejércitos del Norte y el Sur.

Robert E. Lee se convirtió en el gran héroe confederado de la guerra, un icono de la postguerra en la  causa perdida de la confederación.

Pero su popularidad creció incluso en el Norte, especialmente después de su muerte en 1870.

La prestigiosa academia militar  de West Point  en Nueva York, construida en 1962 lleva su nombre.

 

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