Idioma de Cervantes y la sociedad norteamericana

Por Jose Angel Bratini jueves 18 de agosto, 2016

Una vertiente está derrumbando paradigmas estadounidenses: la inminente y numerosa fuerza hispana, que hoy hace cada vez más necesaria dentro y fuera del territorio del English speaker, una efectiva y fluida comunicación en español o castellano.

Y es que hoy se calcula en 52 millones de personas los hispanohablantes en EEUU, lo que los convierte en una especie de locomotora sociolingüística, con capacidad de mover grandes engranajes desde y hacia sus países de origen, partiendo del hecho de que pertenecen en su mayoría, como latinos al fin, a sistemas familiares intrínsecamente unidos e interdependientes económicamente, en los que el familiar que arriba los EEUU, generalmente se ocupa de que los suyos también lleguen tras “el sueño americano”.

Hace aproximadamente 25 años, en mis visitas a Nueva York, leí en varios comercios letreros con textos parecidos a estos: “En este negocio se habla español”. En aquel entonces llamaron mi atención y al instar información sobre la razón de los mismos, me decían que así no perdían las ventas de quienes no hablaban inglés.

¿Especie de presunción publicitaria sobre una realidad socio comercial que tomaba cuerpo y se avecinaba?

¿Necesidad de acercarse a esos inmigrantes de costumbres distintas y distantes, pero obligatoriamente necesarios? La respuesta difiere según los criterios.

Ciertamente, las transformaciones demográficas en Estados Unidos, donde las cifras establecen que para el año 2050, los inmigrantes serán el 37% de la población total del país y los hispanos alcanzarán un 28%, obligan no solo a los políticos, sino también a empresarios y profesionales, a repensar sobre el uso del español en territorio americano.

Es el español, el Segundo idioma más hablado después del chino, (casi 470 millones de hablantes nativos), segundo en el área de negocios después del inglés, y para irnos al ámbito de las redes sociales es el segundo en Facebook y Twitter y tercero más utilizado en toda la Red, detrás del inglés y el chino.

Pareció anecdótico el encuentro en la Casa Blanca en mayo del 2013 entre el presidente Barack Obama y el expresidente de Uruguay Pepe Mujica, en el que este dijo a Obama que EEUU debe hablar español y volverse totalmente bilingüe.

Pero fue más lejos Mujica, propuso que todo el continente debía volverse bilingüe. Es decir, los estadounidenses deberían hablar español y los latinos dominar el idioma inglés.

La realidad es que actualmente en los Estados Unidos de Norteamérica, el español es la segunda lengua con mayor número de hablantes, después del inglés y está oficialmente reconocido en numerosas jurisdicciones del Suroeste de la unión americana.

De suerte tal, que el español exhibe en EEUU, la segunda comunidad de habla hispana más grande del mundo, después de México.

Es tan creciente el impacto del español en Norteamérica, que el 5 de noviembre de 1973, fue fundada en Nueva York, la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que reúne a académicos y expertos en el uso de la lengua española en su territorio. La Academia define como su objetivo; “fomentar la unidad y defensa de la lengua española en los Estados Unidos”.

Ya en 2009, la ANLE firmó un convenio de colaboración con la administración estadounidense con el fin de mejorar y normalizar las comunicaciones con la sociedad hispanohablante, siendo reconocida como la máxima autoridad del español en el país.

Cabe señalar que muchas de las instituciones estadounidenses han adoptado el bilingüismo (inglés-español) en sus sitios web oficiales, destacándose entre ellas la Casa Blanca, el FBI y el Medicare.

Pero de igual forma, la necesidad de comunicación en español trasciende las fronteras de los 50 estados de la unión americana, ya que cada vez más, la geopolítica en su dimensión Latinoamérica, España, Guinea Ecuatorial y Sahara Occidental (donde el español también es enseñado y hablado), define aspectos de mutua convivencia internacional.

El caso educativo:

Hay que tomar en cuenta que aproximadamente 21 millones de personas estudian español como lengua extranjera. Estados Unidos, Brasil y Francia ocupan los tres primeros puestos en número de estudiantes de español.

Brasil, único país iberoamericano de idioma no español, maneja desde hace años una mancomunidad lingüística y comercial en las zonas fronterizas limítrofes con países hispanohablantes, con personas de origen venezolano, colombiano, peruano, boliviano, paraguayo, argentino y uruguayo.

“Brasil es un país situado entre el océano y el español”, dijo Fernando Henrique Cardoso, expresidente brasileño, y con cuánta razón.

La “Ley del español”, aprobada en Brasil desde el 7 de julio del año 2005, que obliga a los centros de enseñanza secundaria tanto públicos como privados, a ofrecer la enseñanza de español, aumentará a más de seis millones la cifra de hablantes del idioma de Castilla, conforme a la nueva meta de completar 25.000 profesores de español al año 2021.

Hay motivos socio-culturales en Brasil para aprender castellano, pero el mayor es el económico debido al comercio con los países de Mercosur y a que España, tras Estados Unidos, es el segundo país inversor en Brasil.

En otro aspecto relacionado a la enseñanza del español, la prensa y las redes sociales han debatido sobre el reciente caso de la maestra estadounidense que demandó por discriminación contra la minoría blanca a la que pertenece, a la escuela en Miami donde trabaja.

El problema se originó cuando pidió en mayo del año pasado que la trasladaran a un programa de la escuela que requiere enseñar una hora al día de español, pero ella no habla español.

El proceso de Tracy Rosner, (una mujer blanca estadounidense, maestra de tercer grado, contra la junta escolar de la escuela elemental Coral Reef donde trabaja desde hace 10 años), por “prácticas laborales discriminatorias”, abre un episodio ya conocido, pero poco tratado en el que la escuela exige que los profesores del programa de español hablen fluidamente el idioma.

El aspecto político:

Debemos sumar políticamente, la reciente nominación por Hillary Clinton del Senador por el estado de Virginia, Tim Kaine, como su compañero a la vicepresidencia, la que ha sido considerada doblemente estratégica, por tratarse Virginia de un estado clave para las elecciones, pero sobre todo por la calidad de Kaine de político norteamericano hispanohablante, que hizo historia en el año 2013 al ser el primer Senador en ofrecer un discurso en Español en el Senado estadounidense.

Es memorable la exposición en español fluido durante catorce minutos de Kaine, luego de pedir consentimiento al Senado para exponer sobre la reforma migratoria y la importancia de la lengua española, que había aprendido cuando realizaba trabajo misionero en Honduras a los veintidós años de edad.

Dijo “Este es un lenguaje que se ha hablado en este país desde que los misioneros españoles fundaron San Agustín, Florida en 1565. Cerca de cuarenta millones de estadounidenses hablan español.”

Empero, la campaña de Hillary Clinton no es la única con apoyo hispano.

El legislador republicano Ralph Alvarado ofreció un breve discurso en español durante la Convención Nacional Republicana, requiriendo de los hispanos el voto por Donald Trump y seguidores republicanos bilingües, están como se dice popularmente “tirados a las calles” tras el voto de los hispanos.

La pregunta es si será suficiente la lengua española para ganar el voto latino, en medio de estadísticas que no necesariamente favorecen votación masiva por el mero hecho de hablar castellano y por demás establecer si el interés hispano está centrado más bien en sus problemas migratorios, que en la idiosincrasia de su idioma en sí.

Cierto hay algo, que nunca antes hubo tan enorme interés en llegar a los hispanos en su propio idioma.

El bilingüismo en EEUU, sin embargo tiene sus bemoles y está considerado como un tema muy delicado, que necesita ser dosificado por los candidatos políticos.

Algo de historia:

En 1968 el Congreso noteamerican aprobó la ley llamada “Bilingual Education Act”, que propiciaba el mantenimiento y desarrollo de otras lenguas en territorio estadounidense y ayudaba con el aprendizaje del inglés a estudiantes extranjeros.

No obstante, diez años más tarde, en 1978 fue derogado lo referente al mantenimiento de las lenguas extranjeras y se promulgó la “Ley de Intérpretes Federales”, para que el Estado ofreciera gratuitamente servicios de intérpretes a acusados de delitos federales que no dominaran el inglés.

En 1980 en Miami, inició una resistencia antiinmigrante y antibilingüe tras el crecimiento demográfico y económico de la comunidad inmigrante cubana, que terminaría manifestándose a escala nacional como el “English Only”, que en 1993 fue revocado volviendo al estatus de comunidad bilingüe y bicultural.

En La lengua española y la legislación estadounidense, autoría de Leonel Antonio de la Cuesta, se narra como el senador federal Samuel I. Hayakawa, (paradojas de la vida, de origen japonés), republicano de California, presentó un proyecto destinado a declarar al inglés lengua oficial única de los Estados Unidos, mediante una enmienda a la Constitución federal, el cual fracasó, siendo pese a esto, sometidos al congreso entre 1981 y 1990, dieciséis proyectos más o menos similares.

Al día de hoy El English Only ha tenido éxito, pues treinta entidades federadas han declarado al inglés como lengua oficial.

Refiere el documento de Antonio de la Cuesta, que la mayoría de las asociaciones profesionales relacionadas con el estudio de la lengua como, Linguistic Society of America, National, Council of Teachers of English to Speakers of Other Languages, y la mayoría de las iglesias, se oponen al proyecto de English Only, pero en contraste, al día de hoy, ni la Constitución estadounidense ni ninguna ley federal establecen la oficialidad del inglés.

Hillary no habla español, pero se recuerda que durante su campaña presidencial del 2008 ante Obama incluyó canciones en español y en este proceso 2016, dijo “Basta” para pedirle a Donald Trump que termine sus ataques contra los latinos.

Candidatos de origen hispano como Marco Rubio, hablante fluido del español y Ted Cruz, senador nacional de Texas, pero que le cuesta expresarse en español, han dado a la presente campaña un matiz novedoso y diversificador de formalidades.

Remontándonos a la historia de la comunicación política norteamericana, en la campaña de 2012, Barack Obama, incluyó anuncios hablados y se propagaron múltiples modalidades de su publicidad en español.

Antes de él, los Bush, George más discreto hablante y Jeb abiertamente, hicieron uso del español en sus apariciones públicas.

El ex presidente Jimmy Carter, Premio Nobel de la Paz 2002, habla español muy claramente lo que ha servido para que el Centro Carter que dirige, funja de mediador de conflictos en América Latina.

Jackie Kennedy para las elecciones presidenciales de 1960 en Estados Unidos en las que su marido John F. Kennedy era candidato, grabó un anuncio en el que pidió el voto hispano a su favor, siendo posiblemente el primer anuncio político en español en los EE.UU.

Mark Hugo López, director de la división de Investigaciones Hispanas del Centro Pew, entidad autora de informes sobre la comunidad latina en Estados Unidos que han impactado a la opinión pública, destaca que la participación hispana en las elecciones ha ido en aumento desde hace casi tres décadas y podría superar el 10% este 2016.

Informa que pese a esta estadística, entre los hispanos empadronados, el 83% prefiere el inglés o es bilingüe y solo un 17% dice que el español es la lengua que más domina. Por su parte, el español es el más usado entre los hispanos no empadronados.

A su juicio, “Si un candidato puede hablar español, podría generar el interés de los hispanos”, pero no va a ser un factor decisivo” estima López.

El Centro Hispano Pew sin embargo, concluye en que el futuro es hispano ya que 6 de cada 10 latinos tienen menos de 33 años. Un tercio de los hispanos que viven en el país son niños y adolescentes, mientras que un cuarto pertenece a la joven generación de ‘millennials’.

El caso de los españoles en EEUU, es diferente a los latinos, ya que son ciudadanos o residentes bien establecidos, siendo el grupo de estadounidenses de origen europeo más antiguo, con una presencia continua en el continente desde el año 1565 hasta la actualidad.

Nos abocamos sin dudas a una generación sociocultural y política en los Estados Unidos de Norteamérica, donde la hispanidad, marcará pautas trascendentes y quizás inimaginadas.

POR ADA REYES BELLO

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