Hungría quiere impulsar la natalidad con un ambicioso programa de incentivos

Por EFE martes 12 de febrero, 2019

EL NUEVO DIARIO, BUDAPEST.- El Gobierno conservador nacionalista de Hungría quiere luchar con un nuevo paquete de incentivos económicos contra la baja natalidad en el país, cuya población ha bajado en más de 200.000 personas en la última década.

El primer ministro, Viktor Orbán, prevé para ello un ambicioso programa para fomentar los nacimientos en Hungría, que incluye la concesión de créditos blandos a mujeres casadas y grandes alivios fiscales para mujeres con varios hijos.

Según la prensa húngara, en caso de hacerse realidad, estas ideas podrían agravar la endémica falta de mano de obra que sufre el país por la baja natalidad y la falta de inmigración en la última década.

Orbán anunció en su tradicional “valoración del año” el pasado domingo un programa de siete puntos de apoyo a la maternidad, para no tener que depender de la inmigración como en otros países europeos.

Ese plan, que entrará en vigor en julio, incluye conceder a mujeres casadas y menores de 40 años créditos por 10 millones de forintos (unos 31.500 euros).

Su reembolso se suspende por tres años con cada nacimiento de un hijo, y a partir del tercero se anula la deuda restante.

Además, si una mujer tiene más de cuatro hijos quedará exenta de por vida de pagar el impuesto sobre la renta.

El portal “napi.hu” recuerda que en Hungría hay casi un millón de mujeres de entre 25 y 40 años en el mercado laboral, de ellas, unas 380.000 no tienen hijos (un 8,3 % del total).

El portal pronostica que un eventual éxito del programa de natalidad de Orbán podría tener “serias” consecuencias, ya que sería difícil sustituir la mano de obra que abandonaría el mercado laboral por baja de maternidad.

Orbán, que se opone radicalmente a la inmigración, aseguró al presentar su plan que “hay países occidentales que quieren solucionar el problema de la natalidad decreciente con la inmigración. La respuesta de los húngaros no es la inmigración”.

Otros puntos del programa prevén ampliar el acceso de las familias a los préstamos para adquirir inmuebles, mientras que el Estado cubriría tras el nacimiento de un segundo hijo unos 3.000 euros de la hipoteca de los padres, con un máximo de 12.000 euros.

Además, el Estado pretende apoyar la compra de automóviles (con al menos siete plazas) para las familias con hasta 7.800 euros.

Asimismo, pretende ampliar el sistema de guarderías para niños menores de seis años y concede la posibilidad a los abuelos de cobrar un subsidio por cuidar a los nietos mientras los padres trabajan.

El portal opositor “nepszava.hu” recuerda que el programa solo apoya a las parejas casadas, ignorando que un importante número de niños nacen fuera del matrimonio.

“Las medidas, otra vez más, no se dirigen a apoyar a las familias que viven en condiciones precarias y en la pobreza sino, como siempre, a las clases medias, más ricas”, aseguró a la prensa el diputado del opositor Partido Socialista Lajos Kórozs.

Recordó que serán justamente los jóvenes que viven con sus padres, sin fondos, los que no podrán acceder a los apoyos y añadió que el paquete anunciado por Orbán se dirige a recuperar la simpatía de los votantes que perdió en los últimos meses.

Attila Juhász, analista del Instituto Political Capital de Budapest, subrayó a Efe las motivaciones políticas del anuncio de Orbán de cara a las elecciones europeas de mayo, al afirmar que “es una reacción a la pérdida de apoyo entre los votantes”.

“Desde un punto de vista de las políticas demográficas la imagen es contradictoria, ya que son favorables para las clases medias e impulsan tener hijos, pero los problemas demográficos son más complejos”, afirmó Juhász.

El experto recordó que los problemas que afronta el país, como el envejecimiento de la población, los problemas de salud y la emigración de los jóvenes, no se resuelven “solo con medidas para aumentar la natalidad”.

Pese a ser ya uno de los países europeos que más dinero público inyectan para el apoyo a las familias, Hungría tuvo en 2016 una tasa de natalidad de apenas 1,45 hijos por mujer, insuficiente para reponer la población.

A eso se une el cierre prácticamente total del país a la inmigración extranjera y la incesante emigración de húngaros (sobre todo jóvenes) que buscan nuevas oportunidades en el exterior.

La población de Hungría está bajando desde hace cuatro décadas, al pasar de 10,7 millones de personas en 1980 a unos 9,7 millones en la actualidad.

Desde 2010, cuando Orbán llegó al poder, la población del país ha bajado en unas 220.000 personas, mientras que en la vecina Austria ha subido casi en medio millón de personas.

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