Hora de usar pantalones largos

Por Francisco Luciano

Se han suspendido los vuelos procedentes de los países donde el virus ha sido más violento. Escuelas y universidades han cerrado sus puertas.  Las actividades laborales han sido reducidas a lo estrictamente necesario.  El transporte público de masividad ha sido suspendido.   La población es convocada a permanecer en sus casas.  Se ha decretado un toque de queda nocturno. La  situación  es de incertidumbre y la población es presa de una paranoia colectiva.

 Las medidas nos indican que estamos ante una amenaza de cuidado, ante la cual el liderazgo nacional de oposición ha respondido de manera asertiva llamando la población a cumplir las instrucciones de las autoridades gubernamentales.

 Resulta improcedente que  el partido de gobierno mande  jóvenes a las calles para hacer  propaganda proselitista en favor  de su candidato, actuando contra las disposiciones de su propio  gobierno que ha ordenado a todos, sin excepción, mantenerse en su casa.

 El mismo gobierno envía un mensaje erróneo al ocupar las falsas portadas de los diarios con una campaña ´publicitaria que promueve la inauguración de una obra que,  aunque importante, debe ser un objetivo secundario frente al estado de ánimo que las propias medidas del gobierno imponen a la población.

 Lo mejor sería deponer actitudes imprudentes y unificar a todo el liderazgo del país, desde el político al religioso y desde el empresarial hasta el comunitario.  La situación aconseja andar con fino tacto, pues el miedo que aflige a la población podría detonar en situaciones enojosas de imprevisibles consecuencias.

 A su excelencia el presidente Danilo Medina corresponde hacer el llamado para que todo el liderazgo contribuya a generar el necesario ambiente de confianza que exigen las circunstancias, pues si su partido y gobierno continúan en franca campaña electoral, haciendo y deshaciendo con los recursos del Estado para tratar de sacar ventajas de la situación,  perderán la autoridad y desatarán los demonios que nadie quisiera ver liberados en un país y en un mundo como el actual.

Por Francisco Luciano

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