Historietista Tom Gauld viaja a la luna para ahondar en un “futuro olvidado”

Por admin miércoles 8 de marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, MADRID.-historietista escocés Tom Gauld, autor de tiras en The Guardian o The New York Times, reconstruye una colonia lunar en su último cómic "Un policía en la luna", un lugar que le sirve, como reconoce a Efe, para mostrar esa "idea optimista" de los años 60 sobre que la "tecnología nos haría mejores".

Un policía solitario y una colonia lunar en plena decadencia que ve cómo sus habitantes regresan a la tierra para retomar su vida sin escafandra. Bajo este aparentemente sencillo argumento Gauld mete de lleno al lector en una reflexión poliédrica sobre el hombre, su relación con las máquinas y ese "futuro olvidado", una temática envuelta en ciencia ficción que llegó a él a través de un juguete.

"Tardé en encontrar el título y la historia, de alguna manera el origen está en unos juguetes de hojalata de los años 60 que encontré navegando por internet y concretamente en un cochecito que es el que aparece en el libro, con la burbuja de plástico, y un astronauta que lo iba dirigiendo", recuerda el autor (Aberdeenshire, Escocia, 1976).

Un pequeño objeto que le hizo "rememorar" la época en la que la gente "era más optimista respeto al futuro y la vida en la luna", por lo que dedujo que en esa sociedad lunar tan compleja haría falta un policía.

Así que vio que tenía "sentido" crear a este personaje que añora regresar a la tierra después de que su trabajo en la luna se reduzca a buscar perros perdidos o devolver robots perdidos a sus dueños.

"En la novela la sociedad está intentando sustituir a la gente por máquinas, pero nunca funcionan porque esos robots son basura. También intento reflejar que somos de tal manera que incluso en condiciones aparentemente ideales o fantásticas como una colonia lunar al final lo terminamos fastidiando todo", matiza sobre esta novela que llega en español de la mano de Salamandra Graphic.

Amante de la ciencia ficción desde niño, Gauld no puede esconder tampoco en esta obra su devoción por una de las películas que mejor han representado este género, "Star Wars" (1977), aunque lo hace con matices.

"De niño estaba obsesionado con estas películas, tenía todos sus juguetes, pero en mi novela no quería que los robots que aparecen fuera muy molones, como si fueran súperheroes, sino que quería mostrarlos como objetos de consumo que nunca funcionaban bien", cuenta.

Y es que el escocés introduce a un pequeño robot de imagen parecida a R2D2 que hará las veces de psicólogo para el policía ya que desde la tierra consideran, después de denegarle el regreso, que está "deprimido".

Aunque cuando contaba pocos años de edad solía pensar en cómo sería vivir en una colonia lunar, ahora tiende a pensar que iría "un fin de semana o unos días" porque no le "seduce" la idea de vivir ahí ya que, asegura, se aburriría "muy rápido".