Hilma Contreras

Por Ramón Saba jueves 11 de julio, 2019

Nació el 8 de diciembre de 1913 en San Francisco de Macorís y murió en su pueblo natal el 15 de enero de 2006 a los 95 años de edad. Hija de Juana Castillo y del reputado médico doctor Darío Contreras.

Narradora, ensayista y educadora. En el año 2002 se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Literatura, galardón que hasta entonces había sido concedido sólo a hombres.

En Francia estudió francés, inglés, literatura y arqueología, retornando a la República Dominicana por el 1933. En el 1949 obtuvo el título de licenciada en filosofía en la Universidad de Santo Domingo.

 

Inició su carrera como escritora en  el 1937 cuando Juan Bosch le publicó los cuentos Los buenos se van y Tarde de cristal en el periódico Listín Diario, aunque se estima que su posterior mentor fue el escritor Manuel Mora Serrano, fundador del círculo literario Amidversa que naciera en Pimentel pero que se expandió a otras comunidades de la provincia Duarte de la cual era nativa Hilma Contreras Castillo. Publicó varios relatos también en el periódico La Información.

Hilma Contreras Fue la primera mujer en hacer literatura con un marcado acento de género, en el cual destacaba las condiciones de sometimiento social, legal y afectivo de las mujeres. Es una maestra del relato breve y una artífice del cuento psicológico. Su escritura es clara, tersa, su lenguaje moderno y sin embargo, sus cuentos hacen pensar y cautivan, no sólo por la plasticidad lírica sin excesos, sino por su dominio de la técnica narrativa que va, desde la tensión dramática y el detalle trágico, hasta la sorpresa final que desconcierta o remansa lo narrado.  Por su posicionamiento en el contexto sociocultural y literario, Hilma Contreras se ha convertido en un punto de referencia, a propósito del reconocimiento público de la mujer en las letras dominicanas.

Su legado escritural está compuesto por las siguientes libros de cuentos: Cuatro cuentos; El ojo de Dios, cuentos de la clandestinidad; Entre dos silencios; Facetas de la vida y La Carnada. Además del ensayo Doña Endrina de Calatayud y su única novela La tierra está bramando.

El laureador escritor Marcio Veloz Maggiolo considera que ella fue una de las novedosas creadoras del cuento en nuestro país junto a Juan Bosch y Tomás Hernández Franco.

Mientras que el reputado ensayista Bruno Rosario Candelier estima que ella es la más importante narradora dominicana, tanto por su calidad narrativa, por su capacidad inventiva como por su capacidad para armonizar distintas corrientes literarias en el contexto sociocultural dominicano.

Así mismo el reputado cuentista Pedro Peix aseguraba que ella es cuentista de sorprendente e inusitada resonancia poética y que es digno resaltar la cadencia de su prosa, a veces cortante, pero precisa y siempre urdida por el inesperado esplendor de la metáfora.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de un cuento  de Hilma Contreras:

La espera

Como no contestó, una mano cálida la sacudió por las rodillas. Entonces gruñó:
—Vete a dormir y déjame tranquila.
Pero la mano se alargó en una caricia. Josefina se indignó.
—¿Te has quedado a dormir para eso? Se van a dar cuenta, ¡vete!
La otra se tendió en la cama con medio cuerpo sobre Josefina, cuyos músculos se contrajeron defensivamente.
—¡Déjame! Te digo, Lucía, que me dejes.
Lucía rió en sordina.
—Eres cobarde, pero estás loca por abandonarte a las caricias de mis manos.
—Baja la voz, te van a oír… No es verdad, ¡lárgate!
Josefina se revolvió en la cama. Todo aquello era nauseabundo. Al sentir los labios carnosos sobre su vientre tuvo un acceso de ira.

 

Por Ramón Saba

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